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Beyoncé le canta a Colombia

Beyoncé le canta a Colombia

Revista Jet-set

La cantante texana se presenta en Medellín para celebrar los diez años de La W.
El 18 de mayo se presentó en Milán en el marco de su gira Mrs. Carter World Tour. Ahora cantará por primera vez su sensual Rhythm & Blues en Colombia, en el estadio Atanasio Girardot de Medellín. Foto: Look Press Agency.
Por: Edición 26716/9/2013 00:00:00
“Beyoncé estará en tu vida como nunca lo ha estado. Su música, imagen y esencia prácticamente se colarán por las chimeneas y se filtrarán por entre las tablas del piso”. Así vaticinaba Vogue en marzo pasado los meses que le esperaban a la cantante, tan colmados de éxitos que, según Forbes, si en el futuro hubiera que escoger un año en el que la artista reinó en el mundo entero, ese sería el 2013. Colombia ya hace parte de esta historia que no solo relata la apoteosis de la carrera excepcional de esta bella mujer de 31 años, sino además un capítulo aparte en la historia del espectáculo, gracias al concierto de la estrella en Medellín.

Más allá del hielo tallado, las miles de botellas de agua o el lujoso camerino que exigió para su presentación en el estadio Atanasio Girardot de la capital de Antioquia, la llegada al país de la estrella es una escala más de la definitiva conquista del planeta que esta texana salida de la nada, se ha propuesto. Todo para cumplir su consigna: “El poder no te lo dan: tienes que tomártelo”, como le dijo a Vogue. El Mrs. Carter World Tour (Carter es su apellido de casada), que se inició en abril pasado en Serbia, es solo otro eslabón de una cadena de momentos estelares que les dan la razón a quienes sostienen que Beyoncé está en todas partes. En enero, tuvo el orgullo de interpretar el himno nacional durante la segunda posesión presidencial de Barack Obama, en Washington. Luego de protagonizar la portada de GQ, vino la de la edición Poder 2013 de Vogue, que con 340 mil copias vendidas, fue la más exitosa de la publicación de moda a comienzos del año. El retorno de la llamada Queen Bee —abeja reina—, tras dedicarse de lleno a la crianza de su hija Blue Ivy, nacida el año pasado, fue más impactante gracias a sus nuevas campañas publicitarias para Diet Pepsi, por la que cobró 50 millones de dólares, y H&M. Noticia mundial fue también el lanzamiento de su documental Beyoncé: Life Is But a Dream, dirigido y producido por ella misma, convencida de que, a pesar de más de nueve biografías no autorizadas, su historia nunca había sido contada, “nadie sabe realmente quién soy”, afirmaba.

En la gala del museo Metropolitano de Arte de Nueva York, verdadero duelo de moda y glamour, su modelo de larga cola de Givenchy se robó el show, pero nada como su recital de apenas quince minutos en el Super Bowl, presenciado por más de 108 millones de espectadores y que desató 5,5 millones de trinos en Twitter. En esta red social, a propósito, ella tiene 7 millones de seguidores, a pesar de sus, relativamente, escasas actualizaciones, mientras que en Facebook tiene otros 47 millones de fans, que la convierten en la quinta celebridad más influyente en estas redes, de acuerdo con Forbes.

Beyoncé, quien está en el show business desde niña, prestó así mismo su voz a la banda sonora de una de las cintas más exitosas del 2013, El Gran Gatsby, en la cual interpretó Back to Black.

Luego de recorrer Brasil y Venezuela, Beyoncé demostrará en Medellín por qué es considerada un verdadero monstruo en el escenario. Hace poco, cuando la revista Time la nombró una de las personas más influyentes del globo, el director de cine Baz Luhrmann explicó el prodigio: “Nadie tiene esa voz, nadie se mueve como ella, nadie puede acaparar a la audiencia como ella (…) Cuando Beyoncé graba un álbum, canta una canción o hace cualquier cosa, es todo un suceso que se vuelve predominante. Hoy, es la heredera evidente de las divas de Estados Unidos, la voz nacional reinante”. Por su parte, la actriz Gwyneth Paltrow, su gran amiga, le declaró a Vogue: “Cuando ella está en concierto, ostenta más poder que cualquier otra mujer que yo haya visto. Ella nunca lo dirá ni lo ha dicho, pero siento que sabe, con todas la fibras de su ser, que es la mejor en el mundo en su trabajo”. Kelly Rowland, con quien creció y conformó el grupo Destiny’s Child, aseguró en la misma revista que ello es fruto de su perfeccionismo: “Puede estar despierta hasta las cuatro de la madrugada la noche antes de una presentación afinando detalles. Su mano está en todo”.

Y esa perseverancia tiene excelentes réditos monetarios. Al ubicarla como una de las 35 personalidades más ricas del mundo, en su listado Celebrity 100, Forbes reveló que por un concierto como el de Medellín la artista cobra unos dos millones de dólares, o sea más de 3.800 millones de pesos. Así, el delirio de los espectadores colombianos que pagaron por oírla cantar en vivo sus sensuales melodías de Rhythm & Blues, con toques a veces de jazz, hip hop y otros géneros, contribuirá engrosar los cerca de 116 millones que Beyoncé ganará este año, por la gira, contratos publicitarios y empresas de moda. Semejante vuelo financiero, le merece admiración en un país que endiosa la riqueza como Estados Unidos, pero por igual controversias. Según WikiLeaks, actuó alguna vez para la familia del dictador libio Muammar Gaddafi y la presión fue tal que tuvo que donar el ventajoso pago a los damnificados del terremoto de Haití. Ser imagen de Pepsi también le ha valido críticas, ya que anunciar esta bebida alta en azúcar, no se compadece con la campaña contra la obesidad que lidera con la primera dama Michelle Obama. Pero devolver un millón no la hace pobre, pues además de sus ingresos cuenta con el patrimonio de su marido, el magnate del hip hop Jay-Z, con quien se calcula que tiene una fortuna conjunta de 1.000 millones de dólares.
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