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Los besos  que quisiera...

Los besos que quisiera...

Revista Jet-Set

El 6 de julio fue el Día Mundial del Beso. Benedetta Polignone publicó una serie de imágenes en las que se besan personas con ideas irreconciliables. La más polémica fue la de una palestina con un israelí, horas antes de ataques contra Gaza que han cobrado más de un centenar de víctimas.
Aunque la foto es una escena creada para la muestra Los besos que quisiera, musulmanes extremistas amenazaron a la fotógrafa italiana. Foto: Cortesía Benedetta Polignone
Por: Edición 28721/7/2014 00:00:00
Benedetta Polignone se define como una “fotoamante”, porque a eso dedica su vida y su trabajo. Tiene 34 años, vive en el sur de Italia, prefiere no decir exactamente dónde porque su más reciente producción le ha generado una atención incómoda y perturbadora. La historia inició cuando el diario italiano La Repubblica le encargó un especial para el 6 de julio a propósito del Día Mundial del Beso. No le dieron guías, ni sugerencias, nada. Ya habían trabajado con ella y confiaban en su criterio.

La fotógrafa decidió centrar su foco en relaciones casi imposibles, y tituló su muestra Los besos que quisiera. Imaginó escenas de relaciones que difícilmente se dan en la vida real e hizo un montaje de ellas. Logró imágenes provocadoras como la de un nazi besando a una mujer de un campo de concentración; un hombre de montaña con una mujer del mar, una punk con un yuppie, niños que usan camisetas de equipos de fútbol contrarios. La más polémica, y que le dio la vuelta al mundo sin que ella lo esperara, es una en la que un hombre israelí hace esfuerzos por superar el muro que separa los dos países para darle un beso a una mujer palestina, que está al otro lado.

La foto no pudo ser más oportuna. Al día siguiente de que el tabloide italiano la publicara, estalló una nueva arremetida brutal contra la Franja de Gaza, que se convirtió en la portada de periódicos internacionales. La imagen fue reproducida en varios medios de comunicación y el beso prohibido se convirtió en un fenómeno viral. En menos de una semana tuvo más de un millón de visitas, con lo cual llamó la atención del mundo virtual y real.

Sin embargo entre la avalancha de mensajes de felicitaciones y de apoyo, llegaron también amenazas y agresiones, justamente de los países en conflicto. La fotógrafa se ha tomado el trabajo de explicarles que la imagen en discusión es una reconstrucción suya, es una foto falsa si se quiere, pero las intenciones son verdaderas. Nunca se hizo con el ánimo de ofender a ninguna de las dos partes. Para Polignone solo es una forma de condenar la guerra, dondequiera que suceda, sobre todo cuando involucra civiles inocentes. Insiste en que no se avergüenza de esta idea porque no lo hizo con un fin político sino como una declaración de paz. Su mensaje es simple: “Los mundos lejanos se pueden encontrar porque muchas veces el amor supera las barreras mentales que el mismo hombre construye”.

A pesar de sus explicaciones muchos musulmanes le recriminaron por el contenido sexual de la foto y la amenazaron con castigos por parte de Alá. Por esto, Benedetta prefiere no publicar fotos suyas ni dar referencias precisas de su locación.

Aunque esta no es la primera vez que se ve envuelta en polémicas. Hace un par de años, Polignone se manifestó en contra de una acería en la población italiana de Taranto. Para registrar el nivel de contaminación y toxicidad de la fábrica, tomó instantáneas de las personas del pueblo enfundadas con máscaras antiguas. Pero esta vez la cosa no pasó a mayores.

Al final, todo se puede resumir con la posdata que envió Benedetta para este artículo: “La fotografía no va a cambiar el mundo, pero puede conseguir un milagro: obligar a la gente a pensar”.
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