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Bautizos reales

Bautizos reales

Revista Jet-set

El príncipe George de Cambridge, tercero en la línea de sucesión al trono de Inglaterra, recibe las aguas bautismales en una ceremonia que rompe con viejas tradiciones de la casa Windsor.
El padre de George en brazos de su madre, Diana de Gales, después de su bautizo en el Salón de Música del Palacio de Buckingham. Con ellos aparecen la reina Isabel II, la reina madre, Carlos de Gales y Felipe de Edimburgo. Diana dijo que fue excluida de los preparativos. Foto: Getty Images.
Por: Edición 27023/10/2013 00:00:00
Luego de la expectativa mundial por su nacimiento, el 22 de julio pasado, el príncipe George de Cambridge vuelve a ser noticia por su bautizo. Aunque se trata del primer sacramento que recibirá el futuro rey de Inglaterra, el hecho no dará mucha tela que cortar a la novelería, por voluntad de sus padres, William y Catherine, duques de Cambridge. Según una fuente del Palacio de Kensington, residencia oficial de los príncipes, este será “un suceso pequeño, íntimo y privado”. Tanto, que varios miembros notables de la familia real fueron excluidos de la lista de invitados, como la princesa Ana, el duque de York y los condes de Wessex, tíos abuelos del principito. Ello constituye una innovación ya que, sin ir muy lejos, la ceremonia crismal de William congregó a la clan real en pleno, además de amigos y allegados a la casa, para un total de 60 asistentes.

El arzobispo de Canterbury, Justin Welby, oficiará la entrada de George a la iglesia de Inglaterra y entre los seguros asistentes están la reina Isabel II, bisabuela del niño, su esposo el duque Felipe de Edimburgo; su abuelo Carlos de Gales, heredero del trono y su esposa Camilla de Cornualles, y el príncipe Harry, tío paterno de George. Por el lado de la familia de Catherine, se considera cierta la presencia de sus padres, Michael y Carole Middleton, y de sus hermanos Pippa y James. El Daily Mail aseguró en su web que los jóvenes duques convidarán a algunos de sus amigos más cercanos.

En la elección de los padrinos, William y Kate también rompieron con las convenciones y sugirieron que para ellos el criterio no era el estatus sino la amistad, como lo comentó The Sunday Times. Los duques no nombraron a seis sino a tres padrinos y no incluyeron a ningún miembro de su familia, sino a sus mejores amigos del colegio y la universidad, donde se conocieron. Son ellos: Fergus Boyd, Hugh van Cutsem, grandes camaradas de William desde la infancia, y Emilia d’Erlanger, con quien Catherine estudió en el Malborough College. Toda una innovación si se recuerda que la lista de padrinos de William era presidida por familiares tan ilustres como el rey Constantino de Grecia.

El bautizo del príncipe de Cambridge también se aparta del escenario acostumbrado por años, el Salón de Música del Palacio de Buckingham, donde recibieron el sacramento los príncipes Carlos, Andrés, Ana y el propio William. Este último y su esposa eligieron la Capilla Real del Palacio de St. James, el más antiguo de los recintos de la monarquía británica y su actual sede administrativa. Los duques de Cambridge encuentran este oratorio más íntimo, además de que tiene un significado sentimental para ambos, comentaron fuentes reales a la prensa londinense. Catherine fue confirmada allí en 2011 antes de su boda con William, quien no olvida que allí fue velada su madre, Diana de Gales, por una semana, antes de su sepelio en la Abadía de Westminster, en 1997.

La Capilla de St. James también fue escogida por William por sus lazos con sucesos memorables de la historia. Data de la época de los Tudor, cuyo miembro más escandaloso, Enrique VIII, inició su construcción y le encargó su decoración al inmortal Holbein. Según Carolyn Harris, historiadora de la realeza, Isabel I, hija de Enrique, rezaba allí mientras sus barcos enfrentaban a la Armada Invencible española, en 1588. Otra reina famosa, Victoria I, se casó en esta misma reliquia que oyó a Handel arrancarle notas a su órgano. La capilla es simbólica así mismo porque vio nacer la iglesia anglicana, de la que George será gobernador supremo y defensor de la fe cuando sea coronado monarca.

La reina ha querido darle a la llegada del hijo de William el prestigio de un hecho sinigual. Desde 1894 no se daba la coincidencia de tres herederos del trono vivos: Carlos, William y George, y parece como si Isabel se asegurara de que en su bisnieto se cumpla el lema real en francés: “Dieu et mon droit” (Dios y mi derecho). Así, por primera vez en la historia, la Real Casa de la Moneda acuñó una emisión especial de piezas de oro y plata, precisamente, con el mote impreso en su anverso.
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