Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

Barack Obama la noche de la victoria

Barack Obama la noche de la victoria

Revista Jet-Set

El mandatario celebró con bombos y platillos su aplastante triunfo sobre su contrincante, Mitt Romney, con lo cual superó con creces el pronóstico de que este sería el empate más reñido de la historia electoral estadounidense.
6 de noviembre del 2012. El presidente hizo su entrada triunfal al centro de convenciones McCormick Place, de Chicago, junto a su esposa Michelle (vestida por Michael Kors) y sus hijas Malia y Sasha. Fotos: AFP.
Por: 19/11/2012 00:00:00
Un bramido ensordecedor de alivio y euforia se apoderó por diez minutos del auditorio McCormick Place de Chicago, cuartel final de la campaña demócrata, instantes después de que los principales canales de televisión proclamaran el triunfo del presidente Barack Obama. Aún no había terminado el conteo de los votos en los cincuenta estados de la unión, pero los resultados parciales dejaban claro que el mandatario había obtenido ya los 270 sufragios de los colegios electorales que necesitaba para ganar lo que, al decir de The New York Times, no es una segunda oportunidad para el político de 51 años, sino más tiempo para concluir el plan con el que venció hace cuatro años.

La noticia, conocida a las 11:20 p.m., hora del Este, cortó abruptamente la que prometía ser una larga velada de tensa expectativa, pues las encuestas previas daban por hecho que todo acabaría en photo finish. El reñido empate de los sondeos se fue desvirtuando a medida que Obama retenía sus bastiones electorales y reemplazaba los perdidos robándole otros a su contendor, el republicano Mitt Romney. “Muchos siguen diciendo que la mayor coalición de Obama está conformada por las minorías, los jóvenes y las mujeres, pero van a tener que revisar eso”, le dijo al Chicago Tribune el alcalde de esa ciudad, Rahm Emanuel, quien prosiguió: “Él ganó en Iowa, que es mayoritariamente blanca y poblada de personas de la tercera edad. Además, ganó en Florida, también mayoritariamente vieja”.

Hacia las 9:00 p.m. del histórico 6 de noviembre, los seguidores del presidente habían empezado a congregarse en el McCormick Place para ser testigos, a través de cinco grandes pantallas de televisión, de cómo su líder se fue apoderando de los llamados estados “pendulares”, por no ser bastiones asegurados de ningún partido. Cuando se supo que Ohio, eje de su estrategia reeleccionista y sin el cual no gana la presidencia ningún aspirante republicano, prefirió a Obama, el entusiasmo fue subiendo a ritmo acelerado entre los asistentes, quienes se abrazaban, bailaban y no veían la hora de que terminara más de un año de competencia. Una vez que Iowa, Wisconsin, Pennsylvania y Nueva Hampshire se sumaron a la ola azul del Partido Demócrata, el júbilo se hizo más estruendoso y se replicó por toda la nación y el mundo. Obama además venció en Michigan, la tierra natal de Romney, y en Minessota, donde los republicanos habían gastado ingentes sumas de dinero para captar adeptos, en una campaña que en total costó seis mil millones de dólares, que la hacen la más cara de la historia.

Finalmente, hacia las 12:30 a.m., Obama hizo su entrada triunfal al McCormick Place, acompañado por su esposa, Michelle, y sus hijas, Malia y Sasha. En los altoparlantes del auditorio se escuchaba la canción Signed, Sealed, Delivered, de Stevie Wonder, otro seguidor de Obama, al tiempo que la multitud ondeaba banderitas de su patria y unía su voz en un solo coro: “¡Cuatro años más!”, por el periodo que gobernará el presidente.

“Esta noche, en esta elección, ustedes, el pueblo de América, nos ha recordado que aunque nuestra travesía ha sido difícil, que aunque nuestra jornada ha sido larga, nos hemos levantado nosotros mismos. Hemos luchado por nuestro camino de regreso y sabemos en nuestros corazones que para los Estados Unidos de América lo mejor está por venir”, afirmó el gobernante en su primer discurso tras la reelección, que logró pese a las preocupaciones por la economía, así como los reproches por las promesas no cumplidas.

Pero la dicha no sería completa hasta que el triunfo de Obama fuera reconocido por Romney, cuyos asesores, sostuvo The New York Times, en un primer momento quisieron dar la pelea por los estrechos márgenes que se presentaron en las votaciones de algunos estados. Pronto, comprendieron que no les quedaba nada por hacer y fue cuando el republicano llamó a Obama para felicitarlo, hacia la 1:00 a.m.

El primer presidente afroamericano de la nación más poderosa del planeta prevaleció a punta de estrategia, mucha internet y una excelente oratoria, pero no faltó la ayuda de la superstición. Ese día, luego de concluir su campaña en Iowa, Obama voló a Chicago, donde cumplió con el rito que para él siempre le ha asegurado su triunfo en las urnas: jugar baloncesto. Luego cenó con su familia en su casa de Kenwood, valorada en un millón de dólares, y esperó pacientemente la confirmación de su arrolladora victoria en un país, de todas formas, fuertemente dividido: 303 votos de colegios electorales contra 206 de su contrincante.
LO MÁS VISTO