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Antonio Sanint se reinventa en internet

Antonio Sanint se reinventa en internet

REVISTA JET-SET

El comediante y el animador digital Juan Manuel Urbina son los creadores de Todos los Santos Díaz, una divertida serie web que cuenta la vida de una típica familia colombiana y que cada vez gana más seguidores en YouTube.
Antonio Sanint le imprimió su fino humor a los miniepisodios de Todos los Santos Díaz, pero teniendo cuidado de no caer en la caricatura ni el chiste flojo. Él hace las voces de algunos de los personajes animados que aparecen en la serie web.
Por: Revista Jet-set.9/11/2016 00:00:00

Quienes conocen a Antonio Sanint de cerca saben que lo suyo es inventarse cosas. Su nuevo experimento es una miniserie animada web llamada Todos los Santos Díaz donde retrata con humor el estilo de vida de una familia colombiana: Fabio Santos, es el clásico papá enfermo por el fútbol; Nancy Díaz, una ama de casa aguerrida que hace ponqués y maneja un Uber para sacar a los suyos adelante; Fidel, el hijo mayor, es vegetariano, reciclador y tiene en su habitación un cultivo de marihuana; y Magda, la menor, es una millennial que vive pegada a su celular día y noche y hace las tareas por WhatsApp.

Estos dos últimos personajes están inspirados en los hijos de Antonio: Sofía que hace la voz de Magda en la serie, y Alejandro. “Él casi no habla, se comunica por redes sociales y ve el mundo a través de la pantalla de su smartphone”. Precisamente esa nueva forma de acceder al entretenimiento fue lo que motivó a Antonio y a su amigo, Juan Manuel Urbina, a crear una serie para internet. “Estamos emigrando a unas plataformas en las que la gente escoge qué quiere mirar y cuándo. Ya casi nadie ve televisión y la prueba es que el rating sigue bajando”, dice Antonio.

Según los productores, el boom de estas producciones web se centra en que los espectadores se identifican con las historias contadas con humor. “Nosotros hacemos esto porque pensamos que los colombianos somos para morirnos de la risa por la forma en la que hablamos y nos movemos. Nuestros papás nunca tienen un centavo pero siempre dicen: ‘espere y verá que con esta idea nos vamos a forrar de plata’”.

Esa es la filosofía de Fabio Santos, un viejo barrigón que se la pasa metiéndose en negocios que terminan en fracaso, como la famosa pirámide de ‘DGME’ que interviene el gobierno del presidente ‘Mantos’.

Antonio cuenta que creció viendo Dejémonos de vainas y que desde entonces no había una producción que reflejara la sociedad colombiana de una manera tan real, de ahí su idea de hacer Todos los Santos Díaz. “Hemos sido muy estrictos en que la actuación no sea caricaturesca, escogimos voces colombianas que mostraran lo que somos, no queríamos que sonara a doblaje como de Cartoon Network o Disney”.

La historia transcurre en Los Santos Díaz, una miscelánea como cualquiera de las que hay en el país “Que el nombre tenga el apellido del presidente es pura coincidencia, se llama así porque abren todos los santos días, bueno excepto los domingos, los festivos o cuando juega la Selección Colombia”, bromea Antonio. “Escogimos una miscelánea porque queríamos sacar a la familia del sofá viendo televisión y este es un negocio muy colombiano. Ahí uno encuentra de todo: uranio, condones, flotadores de piscina, etcétera. Además es un lugar que nos trae bonitos recuerdos: ‘La mamá le daba a uno 1.000 pesos para que fuera a la tienda a comprar la bolsa de leche y le decía que con las vueltas se comprara dulces’”. Después se sentaba en el andén y allí llegaban los amigos a hablar carreta.

Desde esa época ya los hacía reír a todos con sus apuntes. Aunque de niño era terriblemente tímido. De hecho pensaban que era un poco tonto. “Solo logré deshacerme de mis complejos cuando me subí a un escenario”. La primera vez fue a los 7 años en una obra del colegio donde interpretó a Simón el bobito, ahí descubrió su verdadera vocación.

Antonio, quien hizo carrera como publicista antes de lanzarse como comediante, fue uno de los pioneros del stand-up-comedy en Colombia junto a su amigo del colegio, Julián Arango. Él domina el arte de reírse de lo cotidiano y conoce a la perfección al público colombiano, al que entretiene con una sutil combinación entre el uso de clichés y sus profundas reflexiones.

Antes de esta serie Antonio había hecho algunos proyectos con Juan Manuel Urbina y siempre tuvieron buena química laboral. En Colombia hay muy pocos animadores digitales y Juan Manuel pertenece al selecto grupo. Estudió en Canadá, hizo el storyboard de la película de Disney, Winnie Pooh y tiene una serie en Netflix que se llama Don Quijote de la láctea, que estuvo nominada a Mejor Programa Infantil de los Premios India Catalina en 2014 y con la que ha ganado varios reconocimientos. “No es fácil, la gente no se imagina el trabajo que hay detrás de cada episodio, es un proceso muy costoso”, dice Juan Manuel. Se financian con sus ahorros y préstamos, aunque ya algunas marcas manifestaron su interés de patrocinarlos.

Llevan tres episodios subidos en YouTube de los cinco que tendrá esta primera temporada y que incluirá un especial de Navidad. Les ha ido tan bien que ya preparan la segunda en la que incorporarán nuevos personajes. Por ejemplo Lambón, el perro chandoso de la familia, encontrará una novia con pedigrí.

Si algo tienen claro este par de creativos es que quieren seguir divirtiendo a los colombianos todos los santos días.

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