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Antonio de la Rúa buscará inversiones en Colombia

Antonio de la Rúa buscará inversiones en Colombia

Revista Jet-Set

El ex de la cantante Shakira creó el fondo privado G2 Investment Group, con sede en Nueva York. Entre sus socios están J. Todd Morley, un financiero millonario y amigo íntimo de Sarah Ferguson; y David Conrod, esposo de la colombiana Nina García, editora de moda de la revista Marie Claire.
El exnovio de Shakira, Antonio de la Rúa, vive en Nueva York, donde atiende el área inmobiliaria del G2, la firma de inversiones que tiene más de cien empleados. Foto: ©Cristina Núñez.
Por: Edición 26310/7/2013 00:00:00
Después de que Antonio de la Rúa terminó con Shakira, el periodista argentino del mundo del espectáculo, Ángel de Brito, tomó partido a favor de su coterráneo: “mientras duró el idilio, él fue castigado por la prensa y tildado de vividor y mantenido, entre otros descalificativos. Pero no”. El polémico comunicador promovió la defensa del exnovio de la barranquillera con argumentos como el de la inversión que hizo De la Rúa en el fondo privado de proyectos G2 Investment Group, que fundó con el multimillonario J. Todd Morley.

La firma de asesoramiento a empresas en expansión o en proceso de reestructuración de sus deudas tiene sede en Nueva York y algunas filiales en ciudades como Seattle, San Francisco y Hong Kong. La firma de inversiones de Antonio de la Rúa y J. Todd Morley, con más de cien empleados, también llegará a Colombia. Solo falta fijar la fecha.

Otro de los miembros de esta compañía es David Conrod, esposo de la colombiana Nina García, editora de moda de la revista Marie Claire y jurado del programa Proyect Runway, que presenta la modelo alemana Heidi Klum. G2 también está integrado por Alexandra Peterson Cart, quien asumió el compromiso social de esta firma, y a quien Antonio habría recomendado para que trazara los objetivos de los organismos filantrópicos de Shakira.

El socio polémico


El nombre de J. Todd Morley es más familiar entre la prensa rosa neoyorquina que el de los otros socios de Antonio de la Rúa. Los periodistas han quedado cautivados con sus excentricidades y desvelos por la vida social, pero también por el supuesto romance con Sarah Ferguson, la ex del príncipe Andrés, de Inglaterra. En el momento en que se regó el chisme, el asesor de prensa de la socialité inglesa no solo desmintió el noviazgo sino que también aclaró que Morley la ayudó desinteresadamente cuando ella decidió situar parte de sus inversiones en la Gran Manzana. Gracias a sus consejos, la exesposa del príncipe Andrés recibió utilidades por más de US$5 millones, en un momento en que sus finanzas estaban en rojo. Los rumores del affaire entre los dos terminó distanciándolos, reveló otra fuente cercana a Fergie.

J. Todd Morley, uno de los vecinos más adinerados de Park Avenue, con inmuebles avaluados en unos US$40 millones solo en esa calle, tiene una fascinación especial por la realeza europea. Hace poco trasladó una tajada de su fortuna a la firma de joyas de lujo del príncipe Dimitri, de Yugoslavia, otro de sus amigos de confianza. Antonio de la Rúa, por consiguiente, se empezó a codear con la monarquía del Viejo Continente.

La vida sigue

Después de su ruptura con Shakira, se especuló que el hijo del expresidente argentino había quedado sin empleo y que se vio obligado a promover a artistas jóvenes y fiestas electrónicas, como en las que participa su actual pareja, la DJ Daniela Ramos. “Antonio se dedica todo el tiempo a su empresa G2 Investment. Él no promueve mi profesión”, aseguró la disc-jockey caleña, quien se mudó a Bogotá mientras termina su carrera de diseño gráfico. Toñito, quien se quedó en Estados Unidos, visita a Daniela y a su hija, Zulú, durante los fines de semana. 

Antonio de la Rúa tomó su vida de asesor de inversiones muy en serio. En Nueva York, se metió de llenó a las oficinas del G2, donde maneja el área del sector inmobiliario y aprovecha sus fortalezas empresariales como su cercanía a las celebridades del cine y la música, a quienes conoció en el mejor momento de la relación con la intérprete del Waka Waka. El ejecutivo gaucho, al parecer, llevó a buen puerto la compra de la isla Bonds Cay, de Bahamas, en la que la propia Shakira, Alejandro Sanz, Penélope Cruz, Javier Bardem y Roger Waters, de Pink Floyd, destinaron varios millones de sus jugosas fortunas. El potencial turístico de este pedazo terrestre en medio del Caribe los llevará a construir un resort para famosos y multimillonarios que buscan huir de las cámaras de los paparazzi.

Business are business, y Antonio lo tiene claro. En aras de abrir nuevas posibilidades de mercado, reunió hace poco a un grupo de inversionistas en La Colorada, su casa de veraneo en Punta del Este, Uruguay. Allí habló de las bondades del G2 y de las oportunidades de multiplicar el dinero cuando el mundo siente miedo por la crisis económica. En Colombia realizará reuniones similares con el objetivo de difundir los beneficios de su fondo de inversiones. Su vida sigue, aunque a su lado no esté Shakira.
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