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Antonina Canal y Carlos Valenzuela la pareja  de la Nueva Era

Antonina Canal y Carlos Valenzuela la pareja de la Nueva Era

Revista Jet-set

El noviazgo de la bailarina y el diseñador de modas crece entre ejercicios de yoga, esencias que reactivan el aura y jornadas de meditación junto a la pirámide de Keops. Pero hay más conexiones. Los dos hablan de que se enamoraron por sus transgresiones y excentricidades.
Antonina Canal y Carlos Valenzuela se conocieron hace un año. Ella le confió el diseño de algunos de sus vestidos, incluyendo los que lucirá en su festival anual de danza árabe. Foto: ©Mauricio Vélez.
Por: Edición 28925/8/2014 00:00:00
Hace diez años, la bailarina de danza árabe Antonina Canal se detuvo frente al almacén del diseñador Carlos Valenzuela en la Zona Rosa de Bogotá. Lo hizo por el impacto que le produjo un jeroglífico árabe que dominaba la pared principal de la tienda de moda.

Pasada esta década, los dos se ennoviaron y entendieron que aquel hecho no fue fortuito. La artista, promotora de los bailes egipcios en Colombia, siempre había buscado la conexión con una pareja que vibrara con pasión por este tipo de temas.

Antonina y Carlos se vieron hace un año en un evento de la presentadora Catalina Aristizábal, donde hubo salsa ventiada en lugar de aires musicales del Medio Oriente. El flechazo entró por la nariz, cuando descubrieron que ambos llevaban un perfume que se hace a partir de una mezcla casera de esencias naturales egipcias. Les pareció extraño pero cautivante que ella oliera a hombre y él, a mujer. El baile al ritmo de Celia Cruz y Pete Conde Rodríguez se encargó del resto.

La pareja se conoció en un momento en que vivían la soltería a plenitud. Ella se sentía al otro lado de la orilla después del duelo por la intempestiva muerte de su esposo, y él empezaba a amoldarse nuevamente a Colombia, luego de una larga estadía en Londres, donde estudió diseño de modas. “Había que exorcizar el alma por todos los dolores del pasado. Teníamos la casa limpia cuando nos volvimos a ver. Esto nos permitió una comunicación espiritual y artística”, dijo la bailarina.

Los dos tienen otro punto en común, son transgresores y, para colmo, han sido incomprendidos por la sociedad. Carlos Valenzuela nació en una Popayán tradicional y religiosa, donde lo más cercano que hacía un hombre en materia de moda era vestir santos en la Semana Santa. “Desde que cumplí los 14 años la gente se pregunta si soy gay. La ambigüedad ha sido una constante desde el día en que decidí hacerme rayitos y pintarme las uñas de negro como una manera de aprender sobre el universo femenino. En la medida que entendí a las mujeres he aprendido a conquistarlas”.

Otra manera de comprenderlas es a través del clóset, al que considera un espacio revelador del carácter y el mundo interno de las personas: “Conocer el vestuario de alguien es como abrir un diario. Uno descubre las partes amargas y divertidas. Por ejemplo, el de Antonina tiene mucho color y alegría”. Tanto que su nueva colección encontró inspiración en los trajes egipcios que ella usa en sus espectáculos. Dentro de poco, Valenzuela abrirá su estudio de moda que marcará diferencia: los vestidos se diseñarán de acuerdo con el carácter, estilo y figura de los clientes.

Hace poco, los novios estuvieron en Egipto, donde la coreógrafa obtuvo su segunda victoria en línea en el Festival Mundial de Danza Árabe. Los dos recorrieron el río Nilo y tuvieron tres horas de meditación junto a la pirámide de Keops. Cuando se les pregunta ¿cuándo se casarán?, la pareja prefiere callar. Ambos viven el día a día.
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