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Andrés Santo Domingo por el rescate del Long Play

Andrés Santo Domingo por el rescate del Long Play

Revista Jet-set

El joven empresario, hijo de Julio Mario Santo Domingo, creó una disquera para los amantes del rock y la música electrónica. Sus sellos Kemado Records, Mexican Summer y Software Records manejan unos cien artistas. El almacén musical de su firma vende en su mayoría discos de vinilo, o mejor, los famosos Long Play.
Andrés Santo Domingo tomó el nombre de su disquera Kemado Records de una canción que apareció en el disco Songs III: Bird on the Water, de la artista Marissa Nadler. Este sello musical sólo trabaja con bandas independientes de la escena electrónica de Estados Unidos. Foto: Liliana Corzo/12.
Por: Edición 26716/9/2013 00:00:00
Andrés Santo Domingo, el hijo menor del empresario colombiano Julio Mario Santo Domingo y Beatrice Dávila, convirtió la música, una de sus grandes pasiones, en el motor que mueve sus inversiones personales. El joven, casado con la filántropa neoyorquina Lauren Davis, fundó en el 2002 la disquera independiente Kemado Records que tiene el doble camino de descubrir las nuevas bandas de rock alternativo y rescatar de entre las cenizas el uso de los discos de vinilo.

El éxito comercial de Kemado Records, con sede en Brooklyn, Nueva York, impulsó a él y a su socio, el ingeniero de sonido Tom Clapp, a abrir dos sellos musicales: Mexican Summer, con énfasis en la música electrónica experimental, y Software Records, etiquetado para fomentar el electro-dance.

El fortín artístico de Santo Domingo Dávila cuenta además con una tienda de discos de vinilo de edición limitada, todo un festín para melómanos, y un centro de grabación de casi 200 metros cuadrados, llamado Studio Electric Gary. El almacén de música, que Andrés bautizó con el nombre de Co-Op 87 Records, ubicado en el corazón de Brooklyn, fue seleccionado por la revista New Yorker como uno de las mejores de la Capital del Mundo. Los editores de esta publicación no sólo evaluaron factores como la variedad de títulos, sino el esfuerzo ingente de sus dueños para reactivar las ventas de LP que se encuentran en estado crítico desde los años ochenta. A pesar de la llegada del CD, la descarga gratis de canciones y la modalidad on-line para comprar en Internet, el long play tiene un nicho de seguidores que creen en la fidelidad de su sonido.

El catálogo de Kemado Records incluye bandas de metal como Wild Hunt, The Sword, Call of the Wild y Moab, entre unas cien más. Su record de ventas, hasta la fecha, se registró en el 2006 cuando editó Age of Winter, un trabajo de The Sword, que situó en el mercado gringo más de 80 mil copias. Por su lado, el sello filial Mexican Summer superó los 100 mil discos vendidos gracias al álbum Crazy For You, de Best Coast, unos 17 mil de estos ejemplares fueron de vinilo.

Estas empresas que viven en función del show business reafirman la vena artística de Andrés Santo Domingo, quien estudió literatura en la Universidad de Brown, en Rhode Island. Su padre escribió varios cuentos cuando se volvió miembro semipresencial de las tertulias del llamado Grupo Barranquilla que crearon sus amigos Álvaro Cepeda Samudio y Gabriel García Márquez. Con aquellos escritores se armaban las rumbas en torno a los boleros, vallenatos, porros y salsa. Andrés, a tono con los escenarios de la música electrónica de las noches neoyorquinas, se fue por géneros como el rock metálico, sicodélico, indie, folk, hard rock y glam, entre muchos más, para convertirlos en su propio negocio.
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