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Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo: Boda hippie chic en Mónaco

Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo: Boda hippie chic en Mónaco

Revista Jet-Set

En medio de la más absoluta discreción y con el estilo desenfadado que los caracteriza, el hijo de la princesa Carolina de Mónaco y la nieta de Julio Mario Santo Domingo se dieron el sí en el palacio principesco.
Instantes después de ser declarados marido y mujer en el Salón del Trono, Tatiana y Andrea, de 29 años, descendieron tomados de la mano por la escalinata de mármol del palacio principesco. La idílica escena eternizó el momento culmen de nueve años de un amor que comenzó cuando aún eran adolescentes. Foto: Look Press Agency
Por: Edición 2664/9/2013 00:00:00
A las 11:46 de la mañana, una salva de aplausos surgida del patio principal del palacio, fue el único anuncio para el mundo exterior de que el heredero monegasco y la distinguida colombiana acababan de convertirse en marido y mujer, un año después del anuncio de su compromiso y a cinco meses del nacimiento de su primogénito, Sacha.

La ovación provenía del selecto grupo de cerca de 400 invitados, quienes los vieron pasear su felicidad por la escalinata del histórico castillo junto a Daphne, su inseparable mascota boston terrier. Ambos lucían radiantes, en especial Tatiana, ataviada con un modelo fiel a su estilo, mezcla de lujo y evocaciones bohemias y hippies, mejor conocido como boho chic.

De acuerdo con el diario local Monaco Matin, Andrea y Tatiana querían un matrimonio mucho más sencillo, en la campiña italiana, por ejemplo, pero “como él no es un personaje anodino en Mónaco (es el segundo en la línea de sucesión al trono) tuvo que someterse a ciertas condiciones”, anotó el periódico. Así, los novios partieron la diferencia con un casamiento discreto en el principado, en un ambiente sencillo y elegante. Además, accedieron a mezclar a sus íntimos amigos de la nueva generación del jet set, con representantes de la política, la cultura y la economía de Mónaco, en atención a la relevancia de la madre de él, Carolina de Mónaco, y a la de su tío Alberto II, el actual soberano.

La escogencia del principado para la celebración del enlace, aseguran algunos expertos en monarquías, también tiene razones dinásticas, pues es una forma de afirmar los lazos de Andrea con Mónaco, lo cual podría obrar en beneficio de Sacha, quien gracias a la boda de sus padres pasa a ocupar el tercer lugar en la línea de sucesión al trono, hasta que Alberto tenga un heredero.

 Según la agencia AFP, acorde con ese espíritu distendido, en los instantes que precedieron a la boda no se dio el pomposo desfile de limusinas que caracteriza los fastos de sangre azul. Algunos invitados llegaron a pie, otros en taxi, minibús o carro con chofer, ante la mirada de unos cuantos curiosos y turistas agolpados frente a la mansión, muchos de los cuales ni siquiera sabían que se casaba el hijo de la famosa Carolina. Incluso, a ciertos convidados se les vio aparecer con sus regalos en la mano. No se permitió el acceso a la prensa y las calles aledañas a la residencia estuvieron fuertemente custodiadas por carabineros. Además, en la invitación se les pidió a los asistentes que no distribuyeran fotos de la ocasión por las redes sociales, aunque unos pocos desoyeron el pedido.

La ceremonia duró unos 20 minutos y tuvo lugar en el Salón del Trono del palacio, magnífico recinto decorado con terciopelo rojo cuyos techos y muros exhiben frescos pintados por Orazio de Ferrari que representan la epopeya de Alejandro Magno y los signos del zodíaco. Allí, en 1956, ante el sitial estilo imperio que preside la estancia, se casaron el príncipe Rainiero III y la actriz Grace Kelly, abuelos maternos de Andrea. Dos décadas después, el Salón contempló la unión civil de Carolina con su primer esposo, Philippe Junot, y en 2011 la de Alberto II con Charlene Wittstock.

Tatiana, nieta del fallecido empresario colombiano Julio Mario Santo Domingo, encantó a los presentes con su atuendo, que parecía celebrar el amor, la juventud y la simplicidad de las escenas bucólicas. Confeccionado al parecer en finísimas telas de la casa Missoni, cuya heredera Margherita es gran amiga de la recién casada, el vestido se compone de un corpiño con escote en V y mangas hasta el codo, más una amplia falda. Detalles genuinamente hippies del conjunto fueron las sandalias sin tacón y la corona de flores que adornaba las ondas naturales de su cabello. Su maquillaje era muy suave, pero resaltaba sus delicados rasgos.

Al rito civil siguió un almuerzo al fresco en los jardines del castillo, en el cual el protocolo también fue mínimo. Tan es así que, informó Monaco Matin, los convidados se refrescaron con seis toneles de cerveza, provenientes de la Brasserie de Mónaco, o sea unos 600 jarros, alrededor de la piscina. En efecto, una de las pocas fotos que se dieron a conocer de la fiesta por la red Instagram muestra a Julio Mario Santo Domingo III, hermano menor de Tatiana, con un vaso de la bebida, que, como se recuerda, constituye una tradición de su familia, hoy copropietaria de la cervecera SABMiller y exdueña en Colombia de Bavaria.

Los festejos siguieron en la noche, pero esta vez para unos 250 jóvenes amigos y allegados de Andrea y Tatiana, en el Sporting D’Hiver, un edificio art deco al frente del famoso casino de Monte Carlo, meca del jet set por décadas. Se trató de una gala, pero también con los toques exóticos tan del gusto de la pareja. Tatiana, al parecer, no olvidó sus raíces colombianas, pues varios conjuntos de ritmos caribeños amenizaron la cena, junto a otros de origen africano. Luego del bufet, vino la hora del baile, con notas de soul, pop y rock, relató Monaco Matin.

Los Grimaldi, la familia reinante más antigua de Europa, siguen en su racha de alegrías luego de tantas tragedias, y ahora se preparan para las emociones de la boda de Carlota Casiraghi, hermana de Andrea, con el comediante Gad Elmaleh.
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