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Ana María Orozco ¡Regresa Betty la fea!

Ana María Orozco ¡Regresa Betty la fea!

REVISTA JET-SET

La artista, célebre por su papel en Yo soy Betty, la fea, se destapó en la revista SoHo, en una decisión que sorprendió incluso a sus amigos, quienes entienden su timidez y la incomodidad que le produce la fama. El desnudo coincidió con una nueva actitud frente a la prensa. Ana María habló de sus hijas, su exmarido y de su nuevo novio.
La bogotana Ana María Orozco vive en Buenos Aires desde hace 12 años, pero en estos momentos reside en Lima, donde graba la miniserie Lucas, una historia de secretos e intrigas familiares.
Por: 22/10/2015 00:00:00
La actriz Ana María Orozco se fue del país hace 12 años, en una etapa en que había mucho ruido alrededor de ella debido a la ascendente fama de Yo soy Betty, la fea fuera de Colombia y a los remakes de la telenovela en América y Europa. La artista bogotana regresó hace unos días a Bogotá, pero no de incógnita ni para cumplir con las visitas relámpago a su familia. Por invitación de la revista SoHo protagonizó una serie de desnudos en los que no dejó rastros de su personaje con capul engrasado, frenillos y gafas que inmortalizó en complicidad con el libretista Fernando Gaitán.
Ana María volvió más cómoda frente a la fama y hasta puso al día a sus seguidores con varias noticias de su vida privada, pocas veces ventilada en los medios de comunicación. La estrella colombiana es madre dos niñas y protagoniza la miniserie Lucas, en Perú, mientras grita a todo pulmón que está enamorada del actor Maximiliano Ghione. Jet-set la entrevistó, a propósito del destape.
Los medios siempre la habían querido desnudar. –En el momento de exposición por la telenovela Betty, la fea tuve una propuesta de desnudo, pero nunca me interesó por aquello de la cosificación de la mujer. Siempre estuve en contra de esto. Acepté desnudarme pero dentro de lo artístico.
¿Por qué decidió hacerlo ahora, 16 años después de su personaje de Betty? –Fue una manera de despojarme de mis propios prejuicios. Simplemente expresé lo que soy: una mujer de 42 años. ¿Por qué no mostrar el cuerpo? ¿Es que acaso es algo pecaminoso? Me desnudé, pero no es porque me crea sexy o por seducir. Soy lo que soy y ya.
Muchos se asombraron con esta decisión, porque la consideran muy tímida. Jorge Enrique Abello dice que usted vive en una burbuja. –Doy la imagen de que no rompo un plato, pero el hecho de que uno sea reservado y tímido no quiere decir que no sea capaz de liberarse de prejuicios. Hasta Betty resultó siendo una mujer muy apasionada y vivió un romance con don Armando.
Para desnudarse hay que estar muy seguro de tener un buen cuerpo. Incluso debe haber algo de narcisismo. –Como no hay mujer perfecta, tampoco existen los cuerpos perfectos. Me siento tranquila con el mío. No soy de gimnasio. La vez que lo hice, no duré ni un mes. Esa obsesión por la figura no va conmigo.
¿Entonces cómo hace para tener el cuerpo que vimos en SoHo? –Me gusta cuidarme, pero de otra manera. Gracias a mi familia siento una motivación por el tema naturista: el yoga, la meditación y la alimentación sana. Mi mamá es profesora de yoga y estudia ayurveda.
¿Se ha puesto a pensar que se desnudó para liberarse del fantasma tan recurrente de Betty, la fea? –Yo vivo muy agradecida con Betty. Con los años se me ha acrecentado este sentimiento por ella. Ha habido muchos reconocimientos por este papel. Digamos que en su momento me costó enfrentarme a tanta fama. Por eso paré. Necesitaba responderme dónde estaba, qué quería para mi vida.
Muchos especulan que todavía le pesa la fama de Betty. –En un momento pasó eso porque era una fama que no estaba buscando. Muchas personas que miden el éxito por esto les parecía genial, pero a mí no. La gente se quedó en el momento histórico de la telenovela que se acabó hace 16 años. Salí del país hace 11. Ha pasado mucho tiempo.
¿Qué tiene que decirles a los que creen que Betty encasilló su trabajo? –Algunas de mis actuaciones no han tenido repercusión en Colombia. Hice la serie Mujeres asesinas y la versión latina de Amas de casa desesperadas. También trabajé en 2012 en Mi problema con las mujeres. Luego regresé a las telenovelas con Somos familia, en Argentina. En Brasil, formé parte del elenco de la película Maria da Penha, inspirada en una mujer que abogó por la ley de violencia de género. He tenido un proyecto por año, porque estuve dedicada la mayor parte del tiempo a mis dos hijas.
Sabemos que está muy enamorada del actor argentino Maximiliano Ghione. –Me apoyó mucho cuando decidí desnudarme. Nos conocimos en la novela Somos familia. Nuestras vidas eran muy coincidentes: él se había separado de su pareja y yo también. Ambos entendíamos nuestros divorcios como unos procesos dolorosos. Estábamos muy solos y algo tristes cuando nos encontramos en la vida. Max y yo estamos por encima de los 40 años: él tiene un hijo, y yo, dos niñas.
¿Y qué pasó con su ex, el músico Martín Quaglia? –Por suerte, tengo una relación muy hermosa con él: es el papá de mis hijas. Se volvió a casar.
¿Qué enseñanzas le han dejado dos separaciones? –Me entregué demasiado. Me olvidé un poco de mí.
¿Cómo se proyecta con Max Ghione? –Yo vivo el ahora, el día a día. No puedo decir que estaré con él hasta que la muerte nos separe, pero me encantaría. Es mi compañero, tenemos una relación de aprendizaje en la medida en que la convertimos en un espejo que nos ha permitido vernos y entender la evolución que hemos tenido en la vida.
Él le propuso matrimonio por Twitter. ¿Le dio el sí? –Abrí mi Twitter para retomar el contacto con el público, pero sin ser una dura de las redes sociales. Max me dio la bienvenida con un trino humorístico: escribió que se quería casar conmigo. Nos gustaría hacerlo, pero en ese momento no fue una propuesta formal. Eso causó un revuelo en los medios.
Max Ghione padece un problema auditivo como consecuencia de una otoesclerosis progresiva. –En algunos momentos se agudiza y en otros se estanca un poco. Lo que él ha hecho es hablar abiertamente del tema porque hay tabú frente a la sordera, sobre todo en la gente joven que la oculta o que no quiere usar audífonos. Hace poco prestó su imagen para una campaña que promueve el uso de estos equipos. En la telenovela Somos familia le propuso a los guionistas que su personaje fuera sordo. Para él fue liberador.
¿Usted volvió a ver Yo soy Betty, la fea, ahora que está en Netflix? –La empecé a ver con mi hija de 11 años. Le dio mucha angustia, hasta perturbarse, por lo mal que la pasaba Betty en la novela. No pudo desligar el personaje de la figura de su mamá
En todo el mundo presentaron remakes de Betty. ¿Cuál le gustó más? –No las pude seguir mucho. Me gustó la de América Ferrara en Ugly Betty. También la mexicana y la alemana que se llamó Una fea en Berlín.
Casi dos décadas después de Beatriz Pinzón, ¿qué percepción tiene esta sociedad de la belleza? –Hay una corriente espiritual que ha tomado fuerza, pero en otro extremo existe una presión muy grande por cultivar el cuerpo. Vivimos el boom de las cirugías en medio de la euforia por los gimnasios. Estoy segura de que llegaremos a un punto de saciedad y regresaremos a lo natural.
¿Qué enseñanza le dejó su célebre personaje? –Somos diferentes. Nadie se parece a otro.
¿Qué es la belleza? –Es subjetiva. Lo que es bello para mí es feo para otros.
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