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Amparo Grisales: La diva y los caballos

Amparo Grisales: La diva y los caballos

Álbum de fotos

La famosa actriz es madrina del programa de la Alcaldía de Bogotá que busca sacar de las calles a las llamadas “zorras”. Les saca tiempo a su gira por Estados Unidos con la obra No seré feliz pero tengo marido y a sus nuevos proyectos en televisión.
A través de su Twitter, Amparo logró convocar a más de 5.000 padrinos para adoptar a los caballos maltratados. Foto: Imagen Reina/13.
Por: 1/3/2013 00:00:00
Por estos días Amparo Grisales anda envuelta en varios proyectos, y al contrario de sentirse cansada o atafagada, deduce que ahí debe estar la clave de su eterna juventud. “Siempre he sido muy activa, me encanta estar ocupada y en movimiento”, dice. Hace un par de meses se unió al plan de adopción de caballos que promueve la Secretaría de Movilidad de Bogotá, en su propósito de sacar de las calles de la ciudad a las “zorras”. Al mismo tiempo, prepara la gira por Estados Unidos de su obra de teatro No seré feliz pero tengo marido y se alista para continuar como una de las jurados más polémicas en la tercera temporada del programa de concurso Yo me llamo, del Canal Caracol. Para completar, anuncia con mucha emoción su regreso a la actuación en televisión, después de que interpretara a Lucrecia en la serie del 2009 Las muñecas de la mafia.

La producción de las fotos para Jet-set empezó en la primera hora de una tarde medio nublada, en una finca a cuarenta minutos de Bogotá. Mientras se maquillaba –porque aunque es una diva prefiere hacerlo por sí misma– miró el cielo a través de la ventana y soltó una frase, tan divertida y única como ella: “Esta luz ‘genital’ es la mejor para posar”. Inteligente y directa, Amparo juega con las palabras y, como siempre, dice lo que piensa de frente y sin anestesia.

¿Cuál es su participación en el plan de adopción de caballos? –La Secretaría de Movilidad de Bogotá me llamó para ser la “madrina de ?los padrinos”, gente que quiera adoptar uno o dos de los caballos que forman parte del plan de sustitución de vehículos de tracción animal (conocidos como “zorras”). Con la convocatoria que hice a través de mi Twitter y otras redes sociales, ya van más de cinco mil postulados para cuidar y hacerse cargo de los más de 2.800 animalitos que están inscritos.

¿Qué la motivó a formar parte de esta iniciativa? –Siempre he defendido los derechos de los animales. Cuando uno tiene una imagen pública positiva, hay que canalizarla para convocar. Vi morir en el asfalto a un caballo que se fue hacia atrás en una pendiente de la carrera quinta en los cerros de Bogotá. No es posible que pasen estas cosas en pleno siglo XXI.

¿Cuál ha sido su relación con los animales? –Siempre he tenido perros. Hace diez años vivo con Tango, un yorky que me ha dado su amor incondicional. Él se da cuenta cuando estoy mal y trata de subirme el ánimo. Soy muy “cuchichera” y lo agarro a picos, así me digan que no está bien. Me parece que es mejor que muchos humanos.

¿Eso no es reemplazar a los hijos por mascotas? –No fui mamá porque no me dio la gana. Fue una decisión que tomé desde muy joven, siempre me incliné por los animales y por mi carrera. Tal vez fui un poco egoísta y perdí muchas parejas, pero eso no me preocupa. Aunque para mí todas las madres son heroínas, nunca estaré de acuerdo con las mujeres que tienen hijos para retener a los hombres.

¿Qué le ha pasado con el amor? –Soy una geisha, la mujer más leal del mundo. Pero ellos se enamoran de la actriz, y lo mismo que los atrae después les causa miedo. Hasta los hombres más comprensivos llegan al colapso cuando se enfrentan a mi trabajo. Son competitivos y se vuelven inseguros si no tienen el control sobre uno.

¿Ya desistió en la búsqueda del compañero ideal? –¡Nooo! Tengo un amante italiano-alemán que vive entre Londres y Nueva York. Es una relación divina de más de cuatro años en la que tenemos muchas lunas de miel en diferentes lugares del mundo. A veces le termino, él aparece y me ruega, y yo vuelvo a caer.

¿Qué le hace falta a esa relación? –Añoro alguien que me espere y a quién esperar. Quiero un hombre para compartir los éxitos y las tristezas, que me acompañe a las fiestas de los amigos o a pasear con mi familia. Por eso la relación se ha vuelto difícil: ni yo me voy de Colombia, ni él viene a vivir aquí.
Precisamente, el matrimonio es el tema de su obra No seré feliz pero tengo marido… –Sí. Es un guion muy inteligente, basado en el libro de Viviana Gómez Thorpe, una argentina a la que después de cuarenta años de matrimonio su esposo la dejó por una jovencita de veinte. Muchas mujeres se quedan casadas por miedo a la soledad, por factores económicos o por inercia.

¿Cómo ha evolucionado su espectáculo desde el 2006, cuando hizo la primera temporada? –Este show, en el que estoy sola en el escenario durante una hora y cuarenta minutos, me ha ofrecido muchos matices y me ha reafirmado como actriz. Ya llevo más de trescientas cincuenta funciones y es como una melodía que mejora con el tiempo, cada día la interpreto mejor.

¿Se va de gira? –Empiezo funciones el 8 de marzo en el Miami Dade Auditórium y el 9 en el Center Stage de Atlanta. Después voy el 15 a Nueva Jersey, al Ritz Theatre, para luego terminar la temporada el 17 en el College Theatre de Nueva York.

¿Y la televisión? –Es muy posible que en el segundo semestre del año vuelva a ser jurado de Yo me llamo. Por otro lado, estoy feliz porque voy a interpretar un personaje inolvidable en una serie que va a dar mucho de qué hablar. Solo puedo adelantar que es mi regreso triunfal a la actuación en televisión después de cuatro años.

¿Será la protagonista? –Yo siempre soy protagonista.
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