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Álvaro Rodríguez, la distonía es la maldición de los músicos

Álvaro Rodríguez, la distonía es la maldición de los músicos

REVISTA JET-SET

Álvaro Rodríguez, el saxofonista de la banda del programa de Yo, José Gabriel, tuvo que dejar de tocar su instrumento, debido a una extraña enfermedad llamada distonía del músico, que hace que el aire se le escape a través de las comisuras de sus labios. Después de investigar encontró que es un mal de muchos músicos y resolvió crear una fundación para ayudarlos a rehabilitarse.
El saxofonista grabó cuatro álbumes titulados A mi manera. El tercero de estos fue producido por el maestro Armando Manzanero.
Por: Revista Jet-set24/8/2016 00:00:00

Bill Clinton, de camisa blanca y canas, observaba sonriente a un hombre alto y robusto que tocaba un saxofón tenor. El presidente de Estados Unidos estaba de visita oficial en Cartagena y Andrés Pastrana, su homólogo colombiano, posaba las manos sobre los hombros de ambos mientras demostraba completa felicidad. Ahora ese músico, Álvaro Rodríguez, se sienta en la silla de su escritorio y mira la fotografía de hace 16 años con nostalgia: “Aún no creo que me haya pasado esa vaina”.

Aunque siempre tuvo la música muy cercana –toca guitarra desde los 7 años y saxo desde los 18– no fue siempre su profesión. Le dio gusto a su madre y se educó en administración de empresas hoteleras y en comunicación social. Pero, después de estar en cargos de mercadeo y ser gerente de varios hoteles, dejó la vida de ejecutivo para dedicarse a lo que realmente quería: ser saxofonista. Su gran talento lo llevó a salirse del protocolo durante un evento diplomático y tocar con Clinton la famosa Summertime. Un hecho inolvidable que, además de quedar registrado en aquella foto que le dio la vuelta al mundo, disparó una carrera que no paró durante los siguientes diez años.

Como siempre había querido trabajar en televisión, en 2010 aceptó la propuesta de ser el productor musical de Yo, José Gabriel, el programa que tantos éxitos le trajo José Gabriel Ortiz. Pero cuando estaba en el punto más alto de su carrera, cierto día, al momento de iniciar una de las grabaciones, Álvaro no pudo hacer sonar las dos primeras notas del tema musical de entrada. Al principio esto pasó inadvertido, pero con el tiempo, lo que antes hacía con total destreza, se convirtió en una gran dificultad. La comisura de los labios se movía sola y el aire se le escapaba. Como ningún especialista lograba diagnosticarlo, decidió retirarse y guardar el saxo. “Fue el terror de mi vida. No es solo que dejes de tocar el instrumento, se te desbarata todo. El saxofón era la base de mis sueños, mis contactos, mis amistades, mi empresa”, confiesa Álvaro, mientras se soba la cara con las manos.

Se dio cuenta con el tiempo que su problema tenía nombre, distonía del músico, una misteriosa enfermedad que produce movimientos involuntarios en una zona específica del cuerpo, ya sea las manos o, como en el caso de Álvaro, la embocadura, pero solo al momento de tocar el instrumento. También entendió que en el país nadie trata este trastorno y que si quería curarse, debía irse a Europa. Así que viajó a España y visitó centros especiales de rehabilitación para esta enfermedad pero, debido al alto precio del tratamiento (entre 60 y 70 millones de pesos), a los dos meses tuvo que desistir y regresar.

Supo entonces que en Colombia existe una población de músicos distónicos invisibilizada, y que incluso “ha habido suicidios porque muchas de estas personas lo pierden todo, no existen soportes legales y no tienen herramientas para seguir adelante”, explica Álvaro. Por eso, hace tres años empezó a planear la fundación Los sonidos del silencio, que busca combatir este mal. Hoy, el proyecto cuenta con un grupo de voluntarios que se dedican a investigar la enfermedad con el fin, no solo de construir planes de rehabilitación, sino de implementar estrategias educativas para darla a conocer y prevenirla. También pretenden crear oportunidades de generación de ingresos para los artistas, así como promover políticas públicas para proteger a un gremio que siempre ha estado descuidado.

El lanzamiento fue un éxito total. Además del talk show de Jorge Alfredo Vargas y el espectáculo

de Camilo Cifuentes Cordialmente imitados, Álvaro Rodríguez hizo la presentación inaugural de la banda Viento que planea grabar un disco con colaboraciones de artistas famosos para recaudar fondos. Aun así, el reto todavía es grande y hace falta dinero para continuar el largo camino. “Es un sueño, claro, pero así como nunca me imaginé estar al lado de Clinton y lo hice, este reto se puede lograr”, dice Álvaro, convencido de brindarles a los músicos de este país –después de tantas alegrías que nos han dado– el valor que se merecen.

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