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Álvaro Castaño: “Presidente, le entrego mi vida”

Álvaro Castaño: “Presidente, le entrego mi vida”

Revista Jet-Set

A punto de cumplir 94 años y con todo el deseo de festejar su centenario, Álvaro Castaño Castillo, acaba de donarle a Señal Radio Colombia el archivo de voces de la HJCK. Son cerca de 50 mil entrevistas y programas culturales que conserva desde 1950, año en el que fundó su emisora.
Álvaro Castaño Castillo siempre tuvo alma de reportero. En su bolsillo lleva una grabadora para enriquecer lo que él llama su “archivo de voces”. Foto: ©Imagen Reina/14
Por: Edición 2807/4/2014 00:00:00
Por estos días, el pionero de la radio cultural colombiana revive la historia de su emisora HJCK, ya que decidió donarle sus archivos sonoros a Señal Radio Colombia (antes Radio Nacional). En su casa en el norte de Bogotá, la que compartió durante décadas con su fallecida esposa, Gloria Valencia, recibió al presidente Juan Manuel Santos; al ministro de las TIC, Diego Molano, y a la gerente del Señal Colombia, Diana Celis. Para hacer oficial el acuerdo, “el doctor Castaño”, como lo llaman cariñosamente, levantó la copa y dijo: “presidente, le estoy entregando mi vida, mi pasado, 64 años de trabajo”. Aunque lo envuelve una sensación de orfandad, él reconoce que es un acto de generosidad y a la vez de inteligencia, porque sabe que en Señal Radio Colombia van a cuidar sus joyas sonoras. “Ellos cuentan con un depósito para el almacenamiento de los documentos análogos único en el país, en donde existen las condiciones de temperatura, humedad y seguridad apropiadas. Los expertos van a limpiar, catalogar y digitalizar todas las grabaciones”.

Cuando analizaba, con su hija Pilar Castaño y su yerno Guillermo Uribe, qué hacer con los cerca de 50 mil archivos que reposan en los estantes de la HJCK, la primera opción fue donarlos a una universidad norteamericana. Hicieron contacto con la Embajada de Estados Unidos, para que sirviera de puente con Harvard. También vieron la posibilidad de donarlos a la Biblioteca del Congreso en Washington, que tiene el mayor acervo de voces del mundo. “Pero finalmente decidimos que era mejor dejarlo en Colombia y en la Radio Nacional, que tiene 42 emisoras en todo el país. Así la inmensa minoría se convertirá en una inmensa mayoría”.

“HJCK, el mundo en Bogotá, una emisora para la inmensa minoría” es el eslogan que se ha escuchado durante años en la voz de Álvaro Mutis. Tienen cientos de archivos del escritor tolimense que murió en septiembre pasado a los 90 años. “Hay testimonios maravillosos, y hemos resumido su vida en pequeñas notas de 30 segundos. En una de ellas cuenta de su retiro del Colegio El Rosario, cuando le dijo a monseñor Castro Silva: “le traigo la mala noticia de que no tengo tiempo para estudiar. Vengo a despedirme y a agradecerle el esfuerzo que usted ha hecho por educarme, pero quiero dedicarme a leer y a escribir”. Los colaboradores de la emisora organizaron cronológicamente la vida de Mutis y también la de Gabriel García Márquez, contada por ellos mismos. Álvaro Castaño espera que esa sea la forma como Señal Radio Colombia difunda los archivos que les está donando, y programen algo así como “Momentos de la HJCK”. En principio, hicieron un acuerdo de mandarles 350 archivos mensuales durante cuatro años. Cuando pase este tiempo y ya tengan los primeros 16 mil, se reunirán para evaluar el proyecto.

¿Cómo seleccionaron los primeros archivos donados? “No lo hicimos por orden de importancia o por temas. Empezamos por los más antiguos y expuestos a deteriorarse, grabados en cintas de carrete abierto entre los años 1950 y 1951”. Estas grabaciones contienen el primer radioteatro del director Bernardo Romero Lozano, que se llamaba Hogar, dulce hogar, y se transmitía los miércoles y los viernes. También entregaron los discos metálicos de 22 pulgadas en donde está grabado Carta de Colombia, con el que la emisora se llevó el Premio Ondas en 1975 como el mejor programa cultural.

En los estantes de la HJCK también están guardadas las grabaciones de escritores y poetas de Latinoamérica como Pablo Neruda, Julio Cortázar, María Mercedes Carranza, Carlos Fuentes, Raúl Gómez Jattin, Mario Vargas Llosa y León de Greiff. Los invitaban para que hablaran de su oficio y leyeran apartes de sus obras. Álvaro Castaño los recuerda a todos con admiración, pero de quien guarda la mejor anécdota es del argentino Jorge Luis Borges. “Lo conocí en Bogotá y nos unía el humor. En una de sus visitas al país se hospedó en el hotel Continental y me llamó muy afanado a la madrugada para pedirme que fuera a verlo. Como estaba casi ciego tenía que dictarle sus obras a su madre, pero en esa oportunidad necesitó de mí, porque quería dictarme su poema ‘Elegía’. Se lo quería dedicar a María Esther Vázquez, la escritora de quien estaba enamorado y no era del agrado de su madre”.

Ahora es él, Álvaro Castaño Castillo, quien dicta. Ya no escribe en su vieja máquina eléctrica Brother. Sus recuerdos y anécdotas son copiados por su secretaria para la columna mensual que tiene en la revista Bocas. En dos meses cumplirá 94 años y dice que el trabajo lo mantiene vital. Hace unos años escribió un poema: “no tengo presa mala y me preparo para llegar al deslumbrante faro de mis cien primaveras. Falta poco”.
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