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Alfonso Cuaron: en el cielo con ‘Gravity’

Alfonso Cuaron: en el cielo con ‘Gravity’

Revista Jet-Set

El cineasta mexicano pasa a la historia como el primer latinoamericano en ganar el Óscar a mejor director por su arrolladora cinta Gravity. Aquí, las intimidades de la conquista del triunfo, la celebración del premio y lo que viene para el gran artista.
Aunque su triunfo estaba cantado, al mexicano de 52 años, le causaron sorpresa los dos trofeos a mejor director y mejor edición que ganó en la pasada ceremonia del Óscar. Foto: Look Press Agency
Por: Edición 27812/3/2014 00:00:00
Cuarón celebró hasta las 5:30 de la mañana los dos Óscar a mejor director y mejor edición que había obtenido la noche anterior. Del Governors Ball, fue a la fiesta de Vanity Fair y a la de Warner Bros., y cuando salía para otra reunión alguien llegó corriendo hacia él y le dijo: “¡hey, sus óscares!”. “Mierda”, exclamó el director, “me olvidé de ellos”. Como lo señaló la revista Variety, puede que el cansancio de la velada le haya hecho desentenderse de las estatuillas, más lo que seguro no podrá borrar nunca de su memoria es la apoteósica temporada de premios que ha vivido en los últimos meses, de la cual también le quedan los trofeos de los Bafta, los Globo de Oro y los Director’s Guild of America, entre otros. Todo gracias a Gravity, cinta que es hoy una sensación de la cultura popular y que ha absorbido tres años de la vida de Cuarón.

El Óscar al cineasta marca no solo la primera vez que un latinoamericano merece la estatuilla a mejor director, sino el cierre de una serie de ciclos tan perfectos como el insondable universo en que se desarrolla Gravity. Para comenzar, la encargada de entregarle el premio, junto a la leyenda Sidney Poitier, fue Angelina Jolie, la primera actriz a la que le ofreció el papel de Ryan Stone, la astronauta cuya aventura a la deriva del espacio, es el tema del filme. “El hecho de que una de las primeras personas que leyó el guion estuviera ahí dibujó un círculo completo”, le relató a Variety, y agregó: “le dije a Angie: ‘¿tú sabes cuán bello es esto?’, y ella me contestó: ‘lo entiendo’”. Cuando volvió a su silla, lo esperaba su madre, Cristina, una cinéfila furibunda, de quien aprendió el amor al séptimo arte y quien lo animó, en su Ciudad de México natal, a seguir esta carrera.

Aunque su triunfo estaba cantado, ganar lo tomó por sorpresa, le confesó a Variety. También expresó que no se sintió para nada decepcionado de que su filme no hubiese merecido el trofeo a mejor película, que fue para 12 años de esclavitud. “Uno no piensa en eso. Uno solo va allá, lo disfruta, se divierte. Si no gana, uno se va para las fiestas. Es una celebración y qué bella manera de cerrar el ciclo de una película”, concluyó. Ese modo de pensar quizá se debe a que cuando niño no practicaba deportes, de modo que no es competitivo por naturaleza. De esa época, más bien, viene su pasión por el espacio sideral y los fenómenos físicos, una vocación que también está en sus genes. Su padre, Alfredo Cuarón, un físico nuclear, trabajaba para la Agencia Internacional de Energía Atómica y ello le alimentó el sueño de ser astronauta.

En últimas, pudo más el gusto por el cine. Alfonso se formó en la Universidad Nacional Autónoma de México, pero allí tuvo problemas que determinaron su retiro. Luego pasó por la televisión de su patria y su primer largometraje, Solo con tu pareja, fue tan exitoso que llamó la atención del realizador Sydney Pollack, quien lo invitó a dirigir un episodio de la serie Fallen Angels. Aún así llegó a ser considerado como un invitado de segunda mesa en Hollywood, pero logró imponer su estética, mezcla de la vieja escuela con lo rudo y oscuro, y llegó al podio con varias de las cintas más emblemáticas de los últimos años como Y tu mamá también, al igual que Harry Potter y el prisionero de Azkaban.

Pero Cuarón nunca olvidó la atracción por el espacio y logró verterla en Gravity, la cual, afirma, además de una reflexión sobre la soledad existencial que cada ser humano puede experimentar rodeado de una multitud, es la cinta de mayor avance tecnológico desde Avatar. Emmanuel Lubezki, el compatriota con quien Cuarón ganó el Óscar a mejor dirección, le explicó a Variety que planear la cinematografía del filme implicó hacer acopio de cientos de fotografías de la NASA y de los asombrosos conocimientos científicos del director. Tuvieron que recrear el espacio en estudio y considerar detalles como qué hora era en la parte de la Tierra sobre la que pasaba la nave de Sandra Bullock, la protagonista. “Lo más difícil fue combinar la cinematografía virtual con la cinematografía real”, concluye Lubezki.

Cuarón nunca olvidará tampoco el efecto que produjo en el público el resultado de su esfuerzo en la premier de la obra en el Festival de Venecia. “Todos estaban realmente pegados a la pantalla, respirando hondo, casi heperventilando”. Pero pese a la ovación general él no se lo creyó mucho y sospechaba que era condescendencia de sus colegas. Al día siguiente, la productora Warner le envió las reseñas en los medios. “Ok –les dijo–, estas son las buenas, ahora muéstrenme las malas”, pero los ejecutivos le respondieron que no había una sola. Así comenzó una acogida mundial de vuelo épico que lo llevó a los cinco continentes donde la alta aceptación fue la misma.

Han sido seis meses intensos, que él ahora quiere dejar atrás. “Le debó mucho a Gravity, pero ya no quiero pensar más en ella. Quiero mi vida de regreso, quiero volver a llevar a mis hijos al colegio, ya hasta se me olvidó cómo es todo eso”, le declaró a Variety. En efecto, una fuente muy cercana al director le contó a Jet-set que es un hombre volcado a su familia, muy pendiente de la gente que quiere. Y ello también lo aplica en su trabajo, lo cual ha traído excelentes resultados para el cine mundial: Gravity la escribió junto a su hijo mayor Jonás, mientras que Y tu mamá también la creó con su hermano Carlos.

Desde ya, el mexicano anuncia que no habrá Gravity 2 y no quiere tomar una decisión sobre el futuro de su carrera atado al éxito de este thriller que también entusiasma porque se centra en una heroína y no habla de muertes ni de armas, sino de la condición humana, según Emmanuel Lubezki.

La colombiana amada de Cuarón



En los tres años que el director luchó por sacar adelante el extravagante proyecto de Gravity, contó con el amor y el apoyo de Sheherazade Goldsmith, una típica inglesita de la alta sociedad de Londres, pero de raíces colombianas por el lado de su madre, la actriz Vivian Ventura. Una fuente allegada a la pareja le contó a esta revista que la relación ha tomado tiempo en cimentarse y que él ha ayudado a Sheherazade a superar su duro divorcio del millonario Zac Goldsmith, de una de las familias más linajudas de Gran Bretaña y con quien tuvo tres hijos. Estos últimos se llevan de maravilla con los dos niños que Alfonso tuvo con la actriz italiana Annalisa Bugliani, pues todos rozan la preadolescencia.

Sheherazade, quien adora Colombia aunque solo ha estado tres veces en el país, brilla con luz propia. Es una apasionada por la ecología y autora de un best seller sobre comida orgánica y otros libros. Ello le ha valido en Inglaterra el título de “la diosa verde”. Tiene además una original y exitosa marca de joyas, Loquet London, que cuenta entre sus clientas a famosas como J.K. Rowling, la autora de la saga de Harry Potter.
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