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Alexandra Montoya, una mamá  de laboratorio

Alexandra Montoya, una mamá de laboratorio

Revista Jet-Set

Han pasado más de dos años desde que Juan José fue implantado en la barriga de la imitadora de La Luciérnaga, quien decidió no esperar a que apareciera su príncipe azul para ser madre. Alexandra asegura que sacar adelante a un hijo sola es un reto difícil, pero no imposible de lograr.
Alexandra dice que su hijo, Juan José, tiene muchos rasgos de los Montoya, pero cree que va a ser un hombre alto y corpulento, como ella pidió cuando estudiaron los genes del donante. Foto: ©Imagen Reina/13
Por: Edición 27220/11/2013 00:00:00
Alexandra Montoya es reconocida como una de las mejores imitadoras de voces del país, pero su fama creció cuando decidió contarle a todo el mundo que, en vista de que se acercaba a los 40 años y no aparecía el hombre con quién formar una familia, buscaría un banco de esperma para tener a su hijo por inseminación artificial.

El 10 de febrero del año pasado nació Juan José y, desde ese momento, Alexandra se convirtió en una madre-padre a quien las horas del día parecen no alcanzarle. La jornada de la periodista empieza oyendo en la radio las noticias de las 5:00 a.m., mientras se toma un desayuno ligero. Luego se alista para ir a clase de 7:00 en la Universidad del Rosario, donde espera graduarse de abogada en un año y medio. A la 1:00 p.m., maneja de regreso a su casa y llega justo cuando Adriana, su empleada y nana de su hijo, Juan José, está sirviendo el almuerzo. “Este es un tiempo incanjeable para compartir con el niño. Después de comer, nos sentamos a jugar, a oír canciones infantiles, y casi siempre dormimos juntos una siesta de diez minutos”, cuenta.

Pasadas las 3:30, debe estar frente al micrófono en la cabina de Caracol Radio para imitar las voces de las mujeres de la actualidad nacional, con las que ha hecho carrera en el programa La Luciérnaga. Cuando el reloj marca las 7:00 p.m., se despide de sus compañeros, y sale para su apartamento que queda a unas cuantas cuadras de la emisora. Encuentra despierto a su bebé, le lee cuentos, cantan o pintan juntos y a las 8:00 le pone la piyama, le da el tetero y espera a que se duerma. “Si tengo un examen lo preparo de 9:00 a 10:00 p.m., a esa hora me duermo y en la madrugada me levanto otra vez a estudiar. A veces pienso que me enloquecí haciendo tantas cosas a la vez, pero ha sido un sacrificio que me produce muchas satisfacciones”, dice sin ningún asomo de estrés o cansancio. Finalmente, desde que decidió vivir la maternidad sola, sabía que debía sacar adelante todos sus proyectos con mucha disciplina y fortaleza. Ahora, que se prepara para partirle la torta de cumpleaños número dos a su hijo, dice que la vida le trae otros retos.

¿Cómo ha sido la crianza?
–Somos una familia monoparental. Desempeño los dos roles: el de la mamá amorosa que educa, pero también la que provee el dinero para la casa. Él es muy especial conmigo, a veces me sorprende con un beso y vuelve a sus juguetes. Además, he aprendido a entender por qué los hombres se agarran el pene todo el tiempo. No se si es un gen masculino o lo que sea, pero ahora lo veo más natural (risas).

¿La ha cambiado la maternidad? –Nunca más volví a manejar tan rápido, ahora pienso en qué va a pasar con Juan José el día que yo falte. Aunque tengo a mi papá y a mis hermanos, lo cierto es que los hijos son de la mamá. Acabo de hacer un viaje a Nueva York, era la primera vez que me separaba del niño y, antes de irme, decidí escribir un testamento. Como nadie tiene la vida comprada, quería estar tranquila y dejar claro que mi hermana es la tutora de sus bienes.

¿Es más difícil encontrar pareja ahora que tiene un hijo?
–Han llegado algunos pretendientes, pero ahora no estoy en el plan de tener novio porque estoy dedicada a la universidad. El hombre que elija debe ser una persona madura entre 35 y 40 años, que ya tenga hijos y no esté en plan de formar otra familia.

¿Su experiencia ha servido de inspiración para otras mujeres que quieren ser mamás y no tienen con quién? –Muchas me han llamado para preguntarme por el procedimiento de inseminación, y mis compañeras de la universidad, que están por los 20 años, me dicen que les parece buenísimo lo que hice. No busco ser modelo a seguir. Para mí lo ideal sigue siendo la familia, aunque veo que cada vez más mujeres han postergado su maternidad con el fin de ser independientes y ejecutivas. Lo malo es que muchos hombres buscan una esposa que no trabaje y se dedique al hogar.

Cuando nació su hijo dijo que no descartaba la posibilidad de tener una niña, ¿todavía piensa lo mismo?
–El reto de ser mamá soltera con un bebé me parece maravilloso, pero ya con dos lo veo mucho más difícil. Cuando la gente me dice que soy una valiente de tener un hijo sola, pienso que en el país hay miles de mujeres que han tenido que sacar adelante hasta cinco hijos sin un padre. Ellas son a las que hay que admirar realmente.

¿Cuándo le va a contar a Juan José cómo fue concebido? –Estoy preparada para cuando me pregunte por qué sus amigos tienen papá y él no. Eso pasará alrededor de los tres años, y he pensado explicarle a través de un cuento escrito por mí. Tal vez termine publicándolo para ayudar a otras madres en la misma situación.
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