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Albert Solà reclama la paternidad del rey de España

Albert Solà reclama la paternidad del rey de España

Revista Jet-set

El español que asegura ser hijo de Juan Carlos I demandará al monarca en las cortes internacionales, luego de que una jueza local desechara su reclamación de paternidad. Juristas ibéricos dicen que él tiene derecho al trono, pero otros encuentran absurdo este argumento.
Albert Solà, de 56 años, lleva más de una década buscando que Juan Carlos I acceda a encontrarse con él, pero ha sido imposible. Foto: Look Press Agency.
Por: 17/1/2013 09:35:00
Albert Solà dejó su bienestar en México y ahora trabaja como mesero en un bar de La Bisbal (Gerona). Todo para dedicarse a la causa que se ha convertido en la razón de ser de su vida: lograr que el rey Juan Carlos lo reconozca como el hijo que tuvo con María Bach y Ramón, una catalana millonaria, en 1956, mucho antes de su boda con la reina Sofía.

Así se lo confirmó un juez al que llegó luego de las pesquisas sobre su verdadero origen, tras descubrir que no era hijo de los humildes campesinos gerundenses que lo criaron. Un buen día, se le presentó la belga Ingrid Sartiau, quien también afirmaba ser hija del monarca, según se lo confesó su madre antes de morir. Entonces, se hicieron una prueba de ADN que mostró que son hermanos por parte de padre, lo que para ellos es una reiteración de su linaje real.

Los supuestos ilegítimos demandaron hace poco a Juan Carlos, justo en la época más gris de la realeza, por sus recientes escándalos. Ambas querellas fueron desestimadas por las cortes y esta es la versión del polémico proceso según Solà, quien dice que no se dará por vencido hasta obtener la aceptación pública del que llama “mi padre”.

¿Por qué demandó al rey si tenía la esperanza de que él lo reconocería sin presión alguna? —Mi padre no se ha manifestado positivamente, tampoco negativamente, ¡cuidado, eh! Por carta le pedí muchas veces que me diera una audiencia privada, que viniera a escondidas, que nos viéramos en un lugar en secreto, y nada de nada.

¿Hubo alguna contestación a esas propuestas? —No, nada más hubo respuesta a las cartas que envié pidiendo un favor para mi madre adoptiva. Llamadas telefónicas sí, pero para bien, no para mal; jamás amenazas ni presión. Eso es algo importante.

En todo caso, usted lo demandó ante el Juzgado de Familia de Madrid. ¿Qué pasó? —Se hicieron dos demandas de afiliación de paternidad por separado, la de mi hermana y la mía. Mi abogado la introdujo a las doce del mediodía y, curiosamente, al día siguiente ya tenía jueza asignada, María Isabel Ferrer, cuando normalmente se tardan mínimo un mes. Ella se declaró incompetente.

¿Por qué? —Le quedó grande el tema. “Incompetente” quiere decir ‘demasiado grande la demanda por el personaje’.

¿Qué adujo para declararse así? —Que el rey tiene inviolabilidad, que no se le puede demandar ni como rey ni como jefe de Estado, lo cual es correcto. Pero como persona física, y más por una filiación (de paternidad), no está sujeto a la protección.

¿Qué sucedió con la demanda de su hermana? —La jueza Milagros Aparicio también se declaró incompetente, pero fue menos explícita.

¿Qué va a hacer usted entonces? —Mi abogado interpondrá un recurso de apelación en la Audiencia Provincial de Madrid, después iremos al Tribunal Supremo, donde me imagino que rechazarán la demanda, y luego creo que apelaremos a la Audiencia Nacional y a Estrasburgo (sede del Tribunal Europeo de Derechos Humanos). No pienso que la casa real se mueva hasta allá, ya sé como son.

¿Por qué los conoce tanto? —Es que de cuatro años para acá la casa real me ha llamado ocho o diez veces, a mí, personalmente.

¿De qué tipo son esas comunicaciones? —Son personas frías las que me hablan, pero bien. El rey sigue interesándose por mí.

¿Sus abogados creen que su caso tiene posibilidades? —Los abogados (más de una docena) y presidentes de audiencias provinciales que he consultado dicen que el rey no es inmune como persona física ni en asuntos personales.

¿Qué reacciones desató su demanda? —Se han enfrentado varios juristas de España, unos que están a favor de que el rey tenga inviolabilidad y otros que no. Inclusive algunos manifiestan que cómo puede ser eso posible con una persona que en el mensaje de Navidad del año pasado dijo que todos somos iguales ante la ley y que él debe ser el primero en cumplirla.

En efecto, las pretensiones de Solà no habían tenido tanta repercusión en la prensa española, pero cuando se habló de la inviolabilidad del rey, consagrada por la Constitución, diarios prestigiosos como El Mundo cuestionaron esa condición. El diputado Gaspar Llamazares y la institución Jueces para la Democracia advirtieron que ello lo pondría a la altura de un “rey absoluto e impune” y podría afectar el principio constitucional de la igualdad. Por su parte, el diario alemán Bild desató otra polémica al publicar declaraciones de juristas como Antonio García Trevijano. Él asegura que los códigos españoles no hacen diferencia entre hijos legítimos e ilegítimos, a partir de lo cual Albert Solà tendría derecho al apellido Borbón y a la sucesión al trono por ser el primogénito del rey. “Ser el mayor no implica ninguna motivación para mí”, dice Solà, al tiempo que fuentes consultadas por Vanitatis aseveraron que los hijos fuera del matrimonio no tienen derechos dinásticos y el príncipe Felipe, de 44 años, heredero de Juan Carlos, puede estar tranquilo.

¿Qué opina de la versión según la cual usted podría suceder al rey? —No me gustan los titulares que me ponen como Alberto I de España, pero yo no controlo la parte mediática.

¿Alguna vez ha visto al rey en persona? —Lo he visto tres veces, cuando prestaba el servicio militar. En las tres no tenía que estar en esos lugares, pero 24 horas antes los mandos me decían: “Alberto, tienes que ir con la compañía a rendir honores”, e iba. Alguien propiciaba que yo estuviera ahí. Yo no estaba enterado que él era mi padre. Sabía que era adoptado, que había un poder detrás de mí.

¿En esos momentos usted estuvo cara a cara con el rey? —Estaba en primera línea.

¿Él lo saludó? —No, tampoco, pero hubo dos anécdotas. Una vez en Zaragoza se iban a realizar unas maniobras importantes y era con fuego real. Dos horas antes de que se iniciaran, un helicóptero me sacó de las maniobras y me llevaron en un coche escoltado a Madrid y me dieron ocho días de permiso. Insólito, sin motivo alguno. Fue a principios de 1978.

¿Cuál es la otra anécdota? —Antes de entrar al ejército me hicieron la revisión médica más completa que yo haya tenido en mi vida.

¿A los otros no les hacían ese examen? —No.

¿Por qué cree que le hicieron un examen tan riguroso? —Me imagino que ahora sé por qué. Esa persona (el rey) siempre ha estado detrás de mí.

¿Ha tenido algún contacto con su madre desde que empezó a figurar en los medios? —De momento ella está en silencio. Pero ahora voy a sacarla más a la luz.

¿Cómo? —Señalando más a su familia. El problema principal que yo tengo es el entorno de ella, el marido y los hijos, por el poder económico que tienen. Los Ramón son conocidos como los principales de Caixa de Catalunya (primera entidad bancaria de Cataluña). En su momento financiaron a (Francisco) Franco en la Guerra Civil. Estoy buscando un mecanismo que me lleve directamente a mi madre, unas personas, unos detectives, lo que sea, pero que vayan a ella.

¿No existe una manera más directa de que usted consiga su dirección y les toqué a la puerta? —Eso es lo último que yo tendría que hacer. Ellos son los que tienen que hacerlo. Ellos fueron los que hicieron el daño.
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