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Aída García Márquez la hermana escritora de Gabo

Aída García Márquez la hermana escritora de Gabo

Revista Jet-set

Si alguien conoce a Gabo es su hermana Aída García Márquez, una exmonja salesiana que se dedicó a escribir después de los 70 años. El resultado es el libro Gabito, el niño que soñó a Macondo, una biografía de la infancia del nobel. Ella también guarda un álbum de fotos inéditas.
Aída García Márquez, de 82 años, también heredó la vena literaria de su hermano, el nobel Gabriel García Márquez. Solo que ella la explotó hace poco, cuando empezó a escribir las memorias de su niñez en casa de los abuelos maternos en Aracataca, Magdalena. Foto: ©Emilio Yidi/13.
Por: Edición 26227/6/2013 00:00:00
En 2010, Aída García Márquez, de 82 años, decidió volver a Aracataca con la motivación de conocer el museo que el Ministerio de Cultura había construido en honor a su hermano Gabriel. En el trayecto que comenzó desde Barranquilla, Aída se encontró con la vieja estación del tren y el bullicio del mercado de abastos de la población de Ciénaga, Magdalena, que guardaban cierto parecido con los que había visto en su niñez. En este viaje de recuerdos decidió escribir Gabito, el niño que soñó a Macondo, un libro revelador acerca de la niñez del nobel y que se diferencia de otras biografías que han sido escritas por investigadores y críticos literarios. Estas han reconstruido la vida del autor de Cien años de soledad, pero sin el valor testimonial de haber vivido con él.

Mientras Aída se acercaba a su pueblo, su mente se transportó a la casa materna, de los abuelos Nicolás Ricardo Márquez y Tranquilina Iguarán, donde ocurrieron toda suerte de eventos que nutrieron los textos de Gabo. La casona de ocho habitaciones tenía un cuarto especial para los santos de la prima Francisca Mejía, una beata que guardaba las llaves de la iglesia y del cementerio de Aracataca. El niño Gabriel José de la Concordia dormía cerca de ella, buscando sosiego en medio de la oscuridad. Gabito, llevado por su imaginación desbordante, creía que las imágenes de san José, la Virgen del Carmen y san Gabriel, que tenía su pariente rezandera, movían los ojos durante la noche. Tranquilina, la abuela supersticiosa, acrecentaba los miedos de su nieto con las historias asombrosas de apariciones fantasmales y brujas. En una ocasión les dijo a él y Aída que una amante del abuelo llegaba al antejardín de la casa en forma de sapo.

Desde pequeños, los doce hermanos García Márquez, incluyendo a Emi, quien fue adoptada, casi siempre vivieron repartidos por todo el país. Gabo en Barranquilla y Zipaquirá; y Aída en Sucre y Santa Marta, donde estudió pedagogía y luego ingresó a la orden de las monjas salesianas. En 1979 colgó los hábitos.

Los otros hijos del telegrafista, Gabriel Eligio García y Luisa Santiago Márquez vivían en Barranquilla y Magangué, Bolívar. “Éramos un batallón. Gabo decía que no es que fuéramos pobres sino que éramos muchos”, recordó Aída. De ahí que todos estudiaron con becas o auxilios parlamentarios.

Después de su reciente viaje a Aracataca, Aída García se sentó a escribir el libro en homenaje a su hermano mayor, que en últimas es un relato biográfico de la niñez de ella.
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