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Aída Furmanski pone de moda a Colombia en España

Aída Furmanski pone de moda a Colombia en España

REVISTA JET-SET

La esposa del embajador en España, Alberto Furmanski, se ha convertido en la promotora cultural de Colombia en ese país. Gracias a su gestión el Centro Cultural García Márquez es parte de la ruta que ARCO diseñó para los amantes del arte que viajarán a Madrid desde todos los países del mundo. Así habló en exclusiva para Jet-set.
Con la intención de convertir los salones de la Embajada en centros de actividad cultural permanente Aída se ha dedicado a traer obras de gran formato, arte contemporáneo y fotografías para exponerlos en la residencia por donde pasan casi todos los colombianos importantes que van a Madrid.
Por: 24/2/2016 00:00:00

Hace solo 4 meses que llegó a la Embajada de Colombia en España y ya es evidente el resultado de su gestión. En lo que va de 2016 Colombia ha jugado un papel protagónico en la feria de Turismo, FITUR, en la cita gastronómica del año, Madrid Fusión, y en ARCO, la Feria de Arte Contemporáneo más importante de Europa. Se trata de Aída, la esposa y coequipera del embajador Alberto Furmanski en todos los retos sociales y culturales de la Embajada.

Gracias a su impulso, la Embajada acaba de inaugurar el Centro Cultural García Márquez, una sala de exposiciones y conferencias que le permitirá a los artistas colombianos contar con un espacio propio y posicionarse de manera competitiva entre la amplia oferta cultural de Madrid.

De hecho, es el único espacio por fuera del recinto ferial y de los grandes museos que está incluido en la ruta que ARCO ha diseñado para los grandes coleccionistas y para los galeristas de todo el mundo que por estos días visitan Madrid.

¿Cómo logró que un espacio colombiano fuera incluido en esta ruta? –Es que en España hay verdadera admiración por Colombia. La gente nos percibe como un país de oportunidades, de cosas interesantes. En lo cultural somos un referente. Nos ven innovadores, con nuevas propuestas, con artistas sólidos. Nos ven mucho mejor de lo que nosotros sentimos que estamos. Colombia en España produce emoción y eso es algo que quiero transmitir porque a veces nos damos muy duro y somos muy autocríticos como país.

El año pasado, por ejemplo, Colombia fue el país invitado de honor en ARCO y en todos los grandes museos y espacios culturales se presentaron obras de nuestros artistas. Este año que la feria celebra sus 35 años estamos incluidos en la ruta de grandes coleccionistas. Eso significa que ARCO le dice a sus más importantes galeristas y compradores de todo el mundo que además de El Reina Sofía, el Prado y el Thyssen, en Madrid hay una parada obligatoria: el Centro Cultural García Márquez. Eso es importantísimo para nosotros.

¿Con qué obras se van a encontrar los que visiten el centro? –Lo inauguramos con la exposición de Johana Calle que estaba en la Luis Ángel Arango. Pero luego vendrán otras. Nuestro objetivo es que haya exposiciones, conferencias y actividades culturales permanentes. Por eso le estamos dando un giro también a la residencia de la Embajada: hemos colgado más arte contemporáneo, obras de gran formato, fotografía, etc. Queremos que todo el que pase por acá —y pasa mucha gente— se interese en lo que producimos. Porque aunque España esté viviendo una situación un poco incierta, hay grandes oportunidades de promoción para nuestros artistas.

Hemos conseguido también un espacio para grafitis de gran tamaño en la fachada del Hotel Oscar, en el corazón de Madrid. Vamos a tener allí un grafiti de Hermes Berrio un artista plástico de una técnica maravillosa; y por supuesto la presencia dentro del recinto de ARCO de cuatro galerías colombianas de un prestigio indiscutible: Casas Riegner, El Museo, La oficina y el Instituto de Visión.

Lo que queremos es mantener lo conseguido hasta el momento y no perder el impulso. Como dicen los españoles, Colombia está de moda. Tenemos que seguir ahí y sobre todo ahora que parece que el Proceso de Paz no tiene vuelta atrás. Eso va a abrir muchas puertas en lo comercial, en lo económico, en lo cultural. Hoy tenemos 400 empresas españolas radicadas en Colombia y muchas más haciendo cola para entrar.

Sería bueno que también aumentara el número de empresas colombianas en España… –Claro que sí. Porque todavía no hay reciprocidad. Hay más españolas en Colombia. Pero esto también significa que tenemos más campo donde crecer. Y es a través del arte y la cultura como podemos de una manera muy sensible proyectar esa buena imagen del país. Esa imagen que promocione nuestros productos y que nos permita aprovechar y vender por fuera tantas cosas que nos hacen únicos.

Por ejemplo… –La diversidad que tenemos. Las frutas, las verduras, las flores. Con los oficios que hacemos en diseño, moda y joyería. Dentro del mismo campo cultural, las artesanías por ejemplo. Uno de los proyectos de la Embajada es tener una colección de artesanías representativa para exponerla de manera permanente; con sus correspondientes fichas técnicas, con su historia, su significado, con toda la historia que hay detrás de cada proceso artesanal.

Estamos también en el proceso de convencer a unos inversionistas para abrir una tienda de artesanías latinoamericanas en Madrid donde Colombia podría lucirse. Nuestros artesanos tienen unas técnicas interesantísimas y el europeo valora mucho los productos hechos a mano. La gente está cansada de los productos en serie. Y allí hay un espacio maravilloso para el talento colombiano. Allí y en muchos campos. Porque es muy gratificante ver al colombiano que trabaja en España. Lo bien valorado que está, lo que se esfuerza y a donde ha llegado, porque están en todas partes. Así que nuestra labor un poco es aprovechar lo que tenemos, que es mucho, y buscar la forma de potenciarlo.

¿Cómo lograr que esta presencia de Colombia no sea esporádica, que no sea el país de moda solo mientras dura una u otra feria? –Tenemos que aprender a planear a largo plazo. No ser tan inmediatistas. En España con la oferta cultural tan grande que hay no es fácil encontrar espacios. Yo quería traerme Labio de Liebre que estaba en el Teatro Colón, pero no es solo encontrar la obra y traerla para ya, y ya está. No, porque no hay teatros para ya. Hay que planear a largo plazo. Nosotros queremos dejar una planeación a cuatro años para poder organizar cosas bien hechas, en los mejores espacios, con los patrocinios adecuados y de muy alto nivel. A veces todo lo queremos corriendo y es un error. Hay que empezar a respirar y a pensar en el largo plazo. No porque nos vayamos a quedar acá para siempre. Es para que haya una continuidad. Para que el próximo embajador no tenga que empezar de cero. Y para que nuestros artistas, de teatro, cine y literatura encuentren los mejores espacios para promocionarse y a la vez promocionar al país.

Queda claro por qué se refieren a ustedes como los embajadores Furmanski, y no como el embajador y su esposa –Nos vinimos a España con ese acuerdo. Como un equipo. Y son tantos temas los que hay que atender en esta Embajada y en este momento de Colombia, que solo alcanzamos a hacerlo si trabajamos así. El embajador es Alberto porque además esto para mí no es un trabajo, es parte de mi actividad diaria, es algo que me apasiona. El tema cultural ha sido siempre mi mundo y lo hago con muchísimo placer sobre todo en estas circunstancias, con tan buena recepción. Porque repito, Colombia despierta admiración. Y una vez tengamos un país en paz imagínate lo que va a ser eso. No nos van a alcanzar los aeropuertos para todos los que querrán entrar.

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