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Las divas de la Web

Las divas de la Web

Revista Jet-Set

Internet le roba público a la televisión con series que le apuntan a historias sobre sexo y la entrada a la madurez. Adulto contemporáneo, a tres semanas de su lanzamiento, ya tenía 235 mil seguidores. Y Susana y Elvira, en uno de sus capítulos logró el récord de 118.500 reproducciones.
Adulto Contemporáneo. María Luisa Flores y Tatiana Rentería interpretan los roles de la perfecta ama de casa Catalina Perry, y la yogui Ana Upegui. Foto: ©Gerardo Gómez/13
Por: Edición 26910/10/2013 00:00:00
Una comida planeada por muchos días que termina en tremenda rumba, o la despechada que llegó en busca de posada y consuelo a casa de su mejor amiga, son algunas de las situaciones que tienen al público pegado a las series online Adulto contemporáneo, protagonizada por María Luisa Flores y Tatiana Rentería; y Susana y Elvira, que encarnan Manuela González y Mábel Moreno.

Según sus productores, el boom de las series en Internet se centra en que los espectadores se identifican con las historias contadas con humor y con personajes reales. En la Web, no existen estereotipos de villanos o niñas buenas que plantean el melodrama clásico o las narconovelas que transmiten los canales privados. Las generaciones pasadas estaban sometidas a ver lo que se emitía en televisión, pero las audiencias de hoy ya no comen cuento y deciden hacia dónde apuntan con el mouse. La oferta de contenidos originales por Internet es muy variada, pero solo las buenas producciones logran captar la atención de los cibernautas. En últimas son una verdadera alternativa frente a los programas tradicionales, películas y videos que suben en YouTube.

Pero no solo es una opción para el público sino también para sus actores y directores que pueden proyectarse en otras partes del mundo. Además, según la actriz Tatiana Rentería, una de las protagonistas de Adulto contemporáneo, en este formato se siente más libre para hacer propuestas en la actuación. “Aquí se valen las equivocaciones o cambiar el libreto”, dice.

Empresas como Mimosa, productora de Susana y Elvira, y Dirty Kitchen, de Adulto contemporáneo, surgieron para llenar esas necesidades de contenidos de nicho, en este caso hombres y mujeres entre 25 y 40 años, un segmento de la población que pasa la mayoría del día navegando en la red. En Susana y Elvira, se enfocaron en las mujeres de estratos cuatro, cinco y seis, a quienes tenían olvidadas en las pantallas colombianas.

Por su parte, Adulto contemporáneo documenta la transición a la vida adulta con situaciones jocosas que van desde participar en una maratón hasta demostrar las dotes de bailarín. Muchas de estas historias se alimentan de los comentarios que les escriben sus fanáticos en las cuentas de Facebook y Twitter.

Adulto contemporáneo


La serie nació de la pregunta: ¿cuándo se termina la juventud?, y las respuestas se resuelven en capítulos de no más de cinco minutos, presentados a manera de documental. El narrador y “Doctor en Ciencias Humanas”, Juan Ruiz, define al adulto contemporáneo como aquel que después de muchos años de ausencia siente la necesidad de practicar algún deporte. Con acento español, advierte que los especímenes de esta generación se reconocen porque en las fiestas bailan sentados, cierran los ojos, estiran la trompa y cantan frente a micrófonos imaginarios. “La gente se engancha porque se ven reflejados en la serie. La mayoría hemos practicado varios deportes o tenemos una amiga que no para de hablar de los beneficios del yoga”, comenta María Luisa Flores, quien interpreta a la perfecta ama de casa, Catalina Perry, en este hit de la productora Dirty Kitchen. La serie se estrenó el 18 de julio y según sus creadores, Juan Camilo Rodríguez y Federico Barragán, cada emisión es vista por más de 12 mil personas semanalmente. Entre ellos Paola Turbay quien se declaró como una adulta contemporánea en la cuenta de Twitter de la serie, que ya va por los cinco mil seguidores. Tatiana Rentería, que le da vida a la fiestera yogui, Ana Upegui, dice que estas series web son la cuarta dimensión. “Abren un nuevo espacio para los actores y presentan un espectro diferente para quienes nos ven”.

Susana y Elvira


Los primeros 12 capítulos de la serie, emitidos a partir de julio de 2012, estaban inspirados en el exitoso blog de un par de amigas que decidieron mantenerse en el anonimato. Los cuentos de tusas mal llevadas, de sexo casual o de tardes enteras viendo comedias románticas, apenas duraban diez minutos. A pedido de la gente que los sigue en la red, hicieron la segunda temporada que acaba de terminar y están produciendo los capítulos de la tercera, que se estrenará en el primer semestre de 2014. “El género de la comedia romántica evoluciona constantemente. Esta serie nos da la posibilidad de controlar el contenido que se le ofrece a nuestra audiencia, que en su mayoría son los que se cansaron de ver violencia y narcotráfico en televisión”, cuenta el director Luis Eduardo Jiménez, quien venía de hacer telenovelas como Juegos prohibidos y las series de MTV, Chicas mal y Popland.

Carolina Ángel, fundadora de Mimosa Producciones, dice que sueñan con hacer sit comedy y chick flicks, pero con historias contadas en un tiempo más corto, con menos líneas dramáticas y con un presupuesto manejable. Un solo capítulo de una telenovela puede costar entre 80 y 300 millones de pesos, dependiendo de la calidad, “pero si se trata de una serie como Escobar, el patrón del mal, por ahí pasó el tacómetro”, dice Carolina, quien produce un capítulo de Susana y Elvira con 15 millones de pesos.

El éxito de estas dos series abre el camino a nuevas como Déjà vu, la primera historia de ciencia ficción colombiana; y Las trampas de Falopio, una comedia romántica de Mimosa, la misma productora de Susana y Elvira.
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