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El abogado Abelardo de la Espriella abre restaurante en Bogotá

El abogado Abelardo de la Espriella abre restaurante en Bogotá

REVISTA JET-SET

Dijon llegó a la escena gastronómica bogotana con la promesa de convertirse en un centro que reunirá a la farándula y el poder. El polémico Abelardo de la Espriella, uno de sus dueños, le imprimió su carácter a este pedazo de Francia en la capital colombiana.
El bufete de abogados de Abelardo de la Espriella maneja unos 2200 procesos judiciales. Aun así, el jurista saca tiempo para atender su restaurante Dijon en Bogotá.
Por: 12/3/2015 00:00:00
El abogado Abelardo de la Espriella, de 36 años, dice que tiene los días contados en el ejercicio del derecho penal. En 2018 dejaría su vida entre los procesos legales y audiencias públicas para darle rienda suelta a su vocación de hombre todero que lo convirtió en productor musical, diseñador de sombreros, promotor de arte, escritor, columnista, cantante y empresario del sector gastronómico. Hace poco abrió el restaurante Dijon en Bogotá, el mismo de Barranquilla, en asocio con su esposa, Ana Lucía Pineda, y el chef Carly Pérez.

“Dijon es una síntesis de lo que soy, de mis obsesiones, de la visión que tengo de la estética y de la buena vida. Aquí confluyen el culto a los sabores, la música que me apasiona, la farándula, la gente del periodismo y el poder. Y de paso me deja dividendos”, dijo el jurista. De hecho por este lugar, ubicado cerca de la Zona T de la capital del país, ya pasaron el procurador Alejandro Ordóñez, el contralor Edgardo Maya, el director de El Tiempo Roberto Pombo, Vicky Dávila, Andrés Jaramillo y Laura Acuña, entre otros. 

El carácter de Dijon se ajusta a la línea de los restaurantes de Soho, Chelsea y Manhattan, en Nueva York, influenciados por la gastronomía y la decoración francesas. De la Espriella, con la asesoría de la arquitecta Patricia Mejía, importó los muebles de París y la vajilla de Alemania para respetar la línea de los sitios que más deleite le producen en la Gran Manzana. 

Carly Pérez, el chef, elaboró la carta después de una serie de viajes gastronómicos a la Ciudad Luz y a Dijon, Francia, célebre por su variedad de mayonesas. Aunque Abelardo de la Espriella no participó en la definición del menú, sí les dio nombres a varios de los platillos y sugirió que algunos insumos salieran de su hato ganadero en Córdoba, donde los novillos reciben masajes, se alimentan con concentrados de alta gama y escuchan música para mejorarles la jugosidad y el sabor a las carnes.

El nombre de Abelardo de la Espriella, con una fuerza mediática indiscutible, no solo es un pasaporte a la convocatoria social. También es una especie de marca que llegó a los escenarios de la música y el mercado editorial. En calidad de productor ejecutivo situó parte de su capital en la realización del disco que Juan Carlos Coronel le dedicó a José José, con tal éxito que De la Espriella volvió a apoyar al cartagenero en un trabajo musical que está dedicado en gran parte a Frank Sinatra. Tanto que Coronel lo grabó en los estudios de Capitol Disco, el templo musical del intérprete de New York, New York. “Yo también voy a grabar un repertorio de boleros con algunas mezclas de blues y jazz. Tengo tremenda voz”, sentenció el abogado. 

Mientras llega el momento del retiro, el jurista empezó a escribir un libro que tendrá la estructura de un compendio de cuentos que saldrán de sus procesos legales. Las narraciones serán ficcionadas para no herir la susceptibilidad de sus defendidos. Uno de estos relatos será llevado al teatro con el libreto del propio Abelardo. “Me importa un demonio el qué dirán. No estoy con la gente que no quiero ni en los lugares que no me gustan. Siempre he hecho lo que me da la gana”, dijo.

Igualmente y dentro de poco, el restaurante Dijon tendrá una sede en Miami, el lugar que escogió para vivir su exilio voluntario: “La materia prima de mi trabajo legal es la tragedia humana. No hay nada más duro que el derecho penal. Por eso dentro de tres años seré un nuevo Abelardo”.

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