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Abba en Bogotá

Abba en Bogotá

Revista Jet-Set

La llegada a la capital en agosto de la comedia musical basada en las canciones del famoso grupo sueco, revive entre sus fanáticos la nostalgia por los años 70. ¿Qué pasó con sus integrantes?
BogotáEn 1974, la noche en que ganaron el festival de Eurovisión en Brighton, Gran Bretaña. Björn Ulvaeus, Agnetha Fältskog, Benny Andersson y Anni-Frid “Frida” Lyngstad, dos jóvenes parejas de esposos, habían fundado el grupo dos años atrás. Foto: AFP
Por: Edición 28721/7/2014 00:00:00
“Ya no cantan juntos, pero siguen ganando en coro”, es una fórmula certera para resumir cómo luego de tres décadas de su separación, Abba sigue unido por la devoción que el público les tributa en todas las esquinas del planeta. El mejor testimonio de ello son sus cifras: los cuatro suecos fantásticos han vendido 380 millones de sencillos y álbumes, lo que, según datos de Business Insider, los ubica detrás de The Beatles y Queen y adelante de The Rolling Stones. Los dos millones de compilados que comercian al año los convierten en los máximos contribuyentes del archimillonario fisco sueco junto a la marca Ikea, y cada cosa que se inspira en la banda también se convierte en una mina de oro.

Tal es el caso de Mamma Mia!, la comedia musical compuesta por dos de los exintegrantes del grupo, Benny Andersson y Björn Ulvaeus, que se estrena el próximo 3 de agosto en Bogotá, luego de un arrollador éxito mundial. Se trata del musical más presentado alrededor del globo, en unas 400 ciudades, en donde ha sido presenciado por cerca de 54 millones de espectadores, con un promedio de 17 mil por noche. Es, además, la obra más popular de su género, al punto que ha superado a Cats y El fantasma de la ópera. El filme basado en la comedia, producido por Andersson y Ulvaeus y protagonizado por Meryl Streep y Pierce Brosnan, fue también el más exitoso de su tipo, con más de 600 millones de dólares de ganancias. Así mismo, el museo de Abba es una de las atracciones de Estocolmo, la ciudad que vio nacer al grupo en los años 70.

Benny asegura que todo eso, incluidos los remakes de sus canciones, resultan tan gloriosos porque ellos nunca se han vuelto a reunir desde 1982, cuando Abba se apagó sin previo aviso. “Creo que hay un mensaje en ello”, reflexionó hace poco, refiriéndose a esa decisión, tan férrea, que en el 2000 rechazaron la oferta de mil millones de dólares por volver a cantar. “Los empresarios querían que hiciéramos como 250 conciertos. Ya no estamos para eso”, confesó. Lo que se atreve a vislumbrar es que graben una nueva canción.

Björn y Benny tenían 20 años y ya eran músicos famosos en su país cuando se conocieron una noche de 1966, en la que compartieron escenario con sus bandas. Era la última cana al aire del primero antes de irse al servicio militar, de modo que invitó a sus colegas a su jardín a seguir la parranda hasta el amanecer, tocando canciones de The Beatles. Así nació su amistad, a la que se unieron luego Agnetha Fältskog y Anni-Frid “Frida” Lyngstad, quienes pronto se convirtieron en sus respectivas esposas, cuyas voces le dieron su timbre particular a Abba, acrónimo formado con las iniciales de sus nombres.

El triunfo en el festival de Eurovisión en 1974 con Waterloo puso al grupo en la cima del pop, pero Andersson aclara que nunca fueron los típicos músicos de vida disipada como los Stones. Björn le reveló a Paris Match en una entrevista que jamás oyó entre ellos una propuesta de consumir drogas y que conformaban dos familias respetables, con hijos y obligaciones. Sus excesos, más bien, fueron por el lado de los lujos, como la posesión de autos Rolls-Royce, aunque se han vuelto cada vez menos materialistas, aseguran, y si de algo se arrepienten es de algunos atuendos kitsch en el escenario que hoy enternecen a sus seguidores.

Esa fama arrolladora, que les mereció cantar en la gala de la boda de los reyes Carl XVI Gustaf y Silvia, en 1976, fue la que los distanció. Agnetha, en especial, no soportaba las multitudes ni los largos viajes en avión, que la separaban de Linda y Peter, sus hijos con Björn. En 1979, ellos se divorciaron y en 1981 Frida y Benny hicieron lo propio. Con su público, el lazo parece indestructible.

Hoy, los dos músicos siguen en contacto diario. De hecho, Björn vive en el hotel Rival de Estocolmo, que pertenece a Benny, quien dice: “Björn es como mi hermano. Lo acepto como es. Pase lo que pase seguiré a su lado”.

Las cantantes, por su parte, siguieron vidas más independientes, pero dedicadas a la música como ellos. A los cuatro se les ha vuelto a ver en escasas ocasiones reunidos en público, en especial alrededor de Mamma Mia!, que ahora fascinará a sus fans colombianos.



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