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Los principitos de Cambridge son los reyes de su casa

Los principitos de Cambridge son los reyes de su casa

REVISTA JET-SET

Los duques de Cambridge se mudaron a la campiña inglesa para criar a sus dos bebés al margen de las presiones de la prensa y de su estatus de bisnietos de la reina Isabel II. ¿Cómo es la vida del futuro rey George y su hermana, Charlotte?
Las fotos oficiales del bautizo de Charlotte fueron tomadas por el fotógrafo de celebridades Mario Testino, en los prados que rodean Sandringham House, la propiedad de campo de la reina Isabel en Norfolk.
Por: 24/7/2015 00:00:00
William y Kate serán reyes de Inglaterra, pero mientras llega ese momento, tienen claro que su máximo deber es prodigarles a sus hijos una vida lo más normal posible, tal como en su día lo pretendió la fallecida princesa Diana, madre del príncipe, y quien revolcó el modo de criar a los niños de la realeza. 
Por eso, dejaron sus lujosos apartamentos en el Palacio de Kensington, en Londres, para residir en Anmer Hall, una de las 150 casas que se esparcen por Sandringham, la vasta propiedad de la reina Isabel en Norfolk, al noreste de Londres. Con sus diez habitaciones, los niños de Cambridge tendrán allí suficiente espacio para correr y divertirse, lo mismo que por los interminables prados que rodean el lugar, que tiene fama de muy apacible, pues por ahí no pasan aviones, se ven pocos autos y es muy seguro. La residencia, un regalo de Isabel a los duques, se parece más a una finca que a un recinto palaciego y le permitirá a la joven pareja hacer un balance entre su deseo de aislarse de la ciudad (se sienten mejor en el campo), en aras de la mayor privacidad, y compartir con la comunidad, para cuyos miembros ya no es raro ver a la duquesa comprando sus víveres en el supermercado o tomando una cerveza en el pub local con su marido.
Según People, George ya juega con los pequeños del lugar, como cualquier hijo de vecino, donde es popular su carro de bomberos, que tanto le gusta, lo mismo que los merengues y halarle la nariz a su padre. Como bien lo dijo este último en una reciente entrevista para Sky News, el principito es “un pequeño mono”, porque salta y corre todo el día, lo que no le deja un respiro a su madre, según le reveló a la misma revista una fuente cercana 
a la duquesa. El mismo informante contó que ella lo estimula para que se revuelque en la hierba e interactúe con otros pequeños, para quienes organiza fiestas por las tardes, en lo cual es hábil, pues su familia se hizo millonaria con una empresa de insumos para celebraciones. Otras fuentes le contaron al Daily Mail que todo parece indicar que George es zurdo, como su padre y la reina Victoria, y que hay “algo realmente fuerte y seguro en su personalidad”.
Mientras que él es un terremoto, la pequeña Charlotte se muestra más apacible y es “una alegría venida del cielo”, en palabras de William. Como lo contó su abuelo, el príncipe Carlos de Gales, heredero del trono, ya duerme toda la noche y no se siente, como se pudo ver en su reciente bautizo, en la cercana iglesia de St. Mary Magdalene, donde también recibió el sacramento la princesa Diana, quien pasó su niñez en esta misma zona de Norfolk, lo que hace mucho más especial la estadía de los Cambridge allí.
Los príncipes quieren, así mismo, inculcarles a sus hijos su espíritu deportivo. Para ello, Anmer Hall cuenta con una piscina y una cancha de tenis. El pueblo, de igual modo, les ofrecerá distracciones como caza de faisanes en invierno y navegación a vela y deporte blanco en verano, lo mismo que mucha naturaleza, incluido un pequeño zoológico.
La estrategia de William para proteger a su familia incluyó emplearse como piloto de ambulancias aéreas de East Anglian Air Ambulance, en el aeropuerto de Cambridge, cerca de Anmer Hall, lo que le permite comenzar sus labores a las 7:00 de la mañana y estar a tiempo en casa para la cena y poder consentir a sus niños antes de irse a la cama. Kate, por su lado, retomará poco a poco sus deberes como princesa, pero por el momento su prioridad es dedicarse a Charlotte, de apenas dos meses de nacida, informó la revista Majesty. 
En casa, la duquesa no está sola. Para lidiar con el trajín propio de atender a dos bebés, su mano derecha es la niñera española María Turrión Borrallo, formada en el prestigioso Norland College, donde el año de colegiatura cuesta 56.000 dólares. Además de experta en puericultura y políglota, ella recibió instrucción especializada para trabajar con jefes de alto turmequé. Así, domina las artes marciales y toda suerte de técnicas de evasión al volante, para esquivar intrusos, posibles atacantes y a los paparazzi. Según el Daily Mail, se ha ganado el corazón del inquieto George, por lo cual William y Kate la llevan a algunos de sus viajes, o dejan a sus hijos con ella, cuando sus compromisos les exigen ausentarse de casa. La futura reina cuenta igualmente con dos amas de llaves, varias mucamas, una enfermera que trabajó con los príncipes de Noruega y su escolta personal, la sargento Emma Probert. Y no puede faltar, por supuesto, el otro miembro de la familia, su perro Lupo.
En su sorpresiva entrevista para Sky News, William dijo sentirse orgulloso del trabajo de Kate como madre y de lo fascinado que está con su joven familia, cuyas nuevas circunstancias no se reducen a un cambio de escenario. Richard Kay y Geoffrey Levy, cronistas del Daily Mail, afirman que los duques quieren involucrar mucho más al príncipe Carlos y su esposa, Camilla, en las vidas de sus hijos. Ello, en respuesta al reclamo que les hizo el primero, al decir en una entrevista que veía muy poco a George, de quien aspira a ser su mentor. “Todo el mundo sabía que el príncipe estaba muy herido, no solo por él, sino por Camilla. Él es muy protector del rol de ella en la familia real”, le dijo una amiga de Kate al periódico londinense.
Como se recuerda, Carole y Michael Middleton, los padres de Kate, han sido los abuelos que han llevado la voz cantante hasta el momento. William estima su gran espíritu de familia, que no tuvo en su palacio, y cuando George nació, los tres se fueron a vivir con ellos a Bucklebury Manor, su casa en Berkshire. Ahora las cosas han cambiado por iniciativa de la propia Kate y con la comprensión de sus padres, quienes no quieren ser tachados de acaparar la vida de sus nietos reales. 
“William ha comprendido que es un error minimizar los elementos de la realeza en la crianza de sus hijos, especialmente para George (tercero en la línea de sucesión al trono), cuya vida implicará, en cada una de sus etapas, una dimensión de tradición real”, señaló el Mail. Por eso, se han vuelto frecuentes las visitas de los duques de Cambridge con sus hijos a Highgrove, la casa de campo de Carlos, quien, como lo decía Diana, es estupendo con los niños, pues no solo sabe entretenerlos, sino que domina a la perfección los pañales y demás menesteres propios de la crianza. “Él adora todo eso”, decía la princesa. 
Kate ha reavivado su relación con Camilla, que se había enfriado, pensando en Charlotte. “Carole Middleton puede ser un modelo de los valores de la clase media, pero Camilla (quien se ha relacionado con la realeza desde niña) prácticamente lo sabe todo acerca de las dificultades de ser una joven rodeada de privilegios reales y el constante escrutinio público”. Por eso, desde el nacimiento de la princesita, la duquesa se ha apoyado en la madrastra de su esposo, quien muy a pesar de sus detractores, terminará asumiendo el que hubiera sido el papel de la inolvidable lady Di.•

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