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La ‘Vida Nueva’ de Javier Darío Restrepo

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El ex sacerdote paisa, quien hace 35 años cambió su sotana por el periodismo, es el nuevo director de la versión colombiana de Vida Nueva, revista católica que circula en España desde hace más de 50 años.
Por: 21/5/2010 00:00:00
Javier Darío Restrepo colgó la sotana hace 35 años para dedicarse de lleno al periodismo, una profesión que él ha asumido con la misma fe con la que monseñor Rubén Isaza lo ordenó como sacerdote en 1955, en Cartagena. Hizo sus pinitos como reportero en el Seminario de Manizales, donde un compañero lo convenció de crear La Bagatela, un periódico mural que contaba detalles de las olimpiadas deportivas que se llevaban a cabo en ese lugar. “Cuando apareció el primer número, la gente se peleaba a codazos frente a la pared para leer la información”. Javier, quien para ese entonces tenía 22 años, quedó asombrado con el poder de las palabras y descubrió su verdadera vocación.
Dirigió varias emisoras, periódicos y publicaciones religiosas como Signo, Bastión y La Hora. En esta última publicó un artículo sobre sexo, en cuya portada aparecía la foto de dos niños desnudos que provocó la indignación de los jerarcas de la Iglesia, quienes inmediatamente le dieron la orden de acabar con la publicación. “Cerrar una revista es más grave que tumbar una catedral”. Ese día, Javier Darío entendió que se había vuelto una piedra en el zapato para sus colegas y que sus días como sacerdote estaban contados.
Sin embargo, de esos 17 años de Iglesia, afirma él, le quedan muy buenos recuerdos y el aprendizaje del latín y de la filosofía. Esto precisamente es lo que le ha permitido hoy, ya pensionado y con 78 años, ser reconocido como uno de los mejores periodistas del país y un especialista en temas religiosos. Este ex sacerdote ha sido testigo y redactor de los principales hechos eclesiásticos de los últimos cincuenta años, entre los que se destacan las conferencias del Celam (Consejo Episcopal Latinoamericano) y la visita de Juan Pablo II a Centroamérica, entre otros.
Por eso, no es raro que los dueños de Vida Nueva hayan pensado en él como el director de la versión colombiana de este semanario religioso que circula en España desde hace 52 años. “Ésta no va a ser una revista de devocionarios. Aquí no habrá una sola gota de agua bendita, ni medallitas. Es una reflexión de vida desde la fe con respeto a todos los credos”, dice. Este naciente medio llegará a los lectores cada 15 días y tratará polémicos temas como el celibato, el aborto, el suicidio, la intolerancia religiosa, entre otros.
Este pontífice de la palabra asegura que no le preocupa la deteriorada imagen que tiene el catolicismo por estos días y que, por el contrario, lo ve como un nuevo reto profesional. “La de la Iglesia es una historia que no se da en blanco y negro. Es santa y pecadora, con curas pederastas y curas héroes, pero sin duda alguna, ha cumplido un papel fundamental en Colombia”. Darío, además, confiesa: “No soy muy rezandero, me gusta mucho orar. Pero no he podido entender eso de sentarse uno a decir 50 veces: ‘Dios te salve, María’”.
El decano de la ética periodística en Colombia, como se le conoce, tiene un consultorio en la página Web de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, en el que atiende inquietudes procedentes de todos los rincones del continente, que van desde ¿qué debe hacer un periodista cuando descubre que el presidente de su nación es adicto a las drogas o al sexo?, hasta ¿cuáles son las fórmulas para mantener la objetividad periodística en un país donde los grupos económicos son los dueños de los principales medios de comunicación? La primera lección que le da este profesor a sus estudiantes es que no hay que creerle a una fuente con poder. “La fuente menos viable siempre va a ser el presidente, sea el que sea. El poder se asienta en la mentira”, asevera.
Lleva 52 años ejerciendo esta profesión y asegura que lo que más ha marcado su vida han sido sus días como corresponsal de guerra. Fue testigo de acontecimientos como la revolución sandinista en Nicaragua y la organización de los Contras en Honduras, la guerra de El Salvador, la trágica toma de la Embajada de España en Guatemala, la expulsión de Arafat y la OLP del Líbano, y la guerra de Las Malvinas en Argentina. Esta serie de crónicas, cubiertas para el Noticiero 24 Horas a comienzos de los años 80, fue recogida en Testigo de 6 guerras, uno de sus 23 libros, con el que ganó el Premio Germán Arciniegas de Periodismo. “Cuando los seres humanos están en una situación límite, se les sale ese santo o ese diablo que llevan dentro”, dice Restrepo. Y agrega: “Conversar con los guerrilleros en su misma trinchera te da una aproximación fascinante de lo que es el ser humano. Lo más difícil para un reportero es darse cuenta de que la mayoría de la gente finge”.
María Teresa Herrán, su amiga y coautora de uno de sus libros, dijo en una ocasión que “Javier Darío es tan transparente, que puede pasar por ingenuo”. A lo que él responde: “Prefiero ser ingenuo que malévolo. Yo quiero seguir creyendo en la gente”

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