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Claudia Szerer, Una colombiana en la Semana de la Moda de París

Eventos

Claudia Szerer, una bogotana de origen judío que vive desde hace 16 años en Panamá, es poco conocida en las pasarelas de Colombia. Sin embargo, en julio llevará con orgullo el nombre del país a la Semana de la Moda de París. Su entrada a los eventos de Alta Costura la adquirió gracias a su experiencia al lado de Lacroix.
Por: 21/5/2010 00:00:00
La participación de un diseñador en la Semana de la Moda en París implica la consagración, o por lo menos el inicio de este camino en el competitivo mercado de la moda internacional. Para un jugador sería el equivalente a participar en un Mundial de Fútbol. También es como si un cantante fuera al templo musical del Madison Square Garden, en Nueva York.
Por el prestigio que tiene esta Fashion Week, los años la han convertido en una cortina de hierro impenetrable o en una rosca selecta y cerrada para muchos creadores que desean estar al nivel de artistas como Lacroix, Dior, Armani y otros nombres que han brillado en estas pasarelas de la Ciudad Luz.
Por Colombia, este año, y por primera vez en la Alta Costura, estará una colombiana: la bogotana de origen judío, Claudia Szerer de Kardonski, en un lugar donde se materializa de verdad el concepto de Haute Couture. Hace pocos días, ella fue aceptada por la Cámara de la Alta Costura de ese país, el organismo que otorga una especie de licencia o pasaporte para mostrar las colecciones en los escenarios parisienses. En el proceso de selección de Claudia, que duró varios meses, pesó la experiencia que adquirió en los talleres del maestro Christian Lacroix, donde trabajó a finales de los 80. “Para llegar a este evento, fui a una serie de entrevistas y mostré mi trabajo. Luego, entré en un proceso de selección y fui aceptada”, le dijo a Jet-set.
Su participación no será en las carpas del Carrousel del Louvre, donde se realizan las ruedas de negocios y se hacen los lanzamientos de colecciones para un número grande de espectadores. “Donde yo estaré, serán desfiles de Alta Costura. No estarán abiertos al público. Los calendarios que difunde la Cámara de la Alta Costura no han salido todavía porque están coordinando todos los horarios”, asegura la emocionada diseñadora, que vive en Panamá desde 1994, cuando se casó y a la vez fijó su residencia en el istmo.
Pero no es la primera vez que ella llega a las faldas de la Torre Eiffel. El año pasado, mostró una de sus creaciones por invitación de la Embajada de Colombia en la capital francesa. El desfile tuvo como escenario una antigua casa del siglo XIX a un costado de Les Invalides, donde queda la sede diplomática.
La prensa de la moda destacó la asistencia de 250 personas, entre ellas, varios periodistas de las revistas Vogue de Italia, España y Latinoamérica, y de Nicolás Topiol, presidente de los asuntos de Alta Costura de Lacroix. “Hace más de veinte años comencé en París y he podido mantener comunicación con ellos desde esa época. Ha sido muy lindo ver que se acuerden de mi trabajo. Estoy feliz de regresar para presentar mi colección por segunda vez. Espero que sean muchas más”.
Aquel evento del 2009, con la alta sociedad francesa, terminó con broche de oro. Claudia fue arropada con los buenos comentarios de la crítica especializada. Françoise Guitard, de la Vogue italiana le dijo a los asistentes: “Un vestido de Claudia causaría, sin duda, un gran impacto en una reunión de gala europea, su estilo es auténtico”.
La emoción se le desbordó a la bogotana, luego de los apuntes elogiosos de Abraham Amézaga, del mismo magazín, pero para Latinoamérica: “Yo pude tener en mis manos los vestidos y puedo decir que son reversibles, estaban tan perfectos por dentro como por fuera. Eso es Alta Costura”.
Igualmente, gracias a sus contactos en Europa, Claudia empezó a vender sus trajes en una boutique de Saint Honoré en París, con citas previas luego de que las potenciales clientas asistieran a sus desfiles muy privados. Este sistema, conocido como trunk show, también la ha llevado a empacar maletas hacia Nueva York y Miami. “Próximamente iremos a Bogotá con la misma modalidad y tener la colección disponible para que las clientas la puedan ver y puedan hacer sus pedidos con anticipación”.
Ella le atribuye todos esos elogios también a su paso por la casa de Jean Patou, donde trabajó a comienzos de los 90. “Aprendí las técnicas antiguas de Alta Costura y la importancia de la perfección en los detalles, a arriesgarme con mis diseños. Hoy, muchas veces las costureras me dicen que lo que yo propongo no se puede hacer, pero después de mucho trabajo y análisis, vemos que sí es posible”.
En julio, durante la Semana de la Moda de París, la colombiana presentará sus diseños inspirados en la naturaleza de Suramérica. Ella sabe que el exotismo de estos lados pasa de un plano local a uno universal si se trabaja con los difíciles criterios de la Haute Couture.

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