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Pilín León la Miss Mundo que se enfrentó a Chávez

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30 años después de su triunfo en Londres, los reinólogos la siguen admirando en Venezuela. La situación de su país la llevó a instalarse en Barranquilla, donde critica a Chávez desde una columna de El Heraldo.
Pilín León, de 48 años, llegó hace dos a la capital del Atlántico, donde su esposo reactivó su empresa dedicada a la construcción de gasoductos e infraestructuras petroleas. Foto: Gerardo Gómez/11.
Por: 16/9/2011 00:00:00
Después de que el mandatario expropiara la maquinaria de una de las empresas de su esposo, Pilín rehizo su vida en Colombia.

En 1981, la venezolana Pilín León fue coronada como Miss Mundo, ante el delirio de sus coterráneos, que al igual que los colombianos son apasionados de los reinados de belleza. Cuando ella llegó a su ciudad, Maracay, para exhibir la corona y la banda bordada con el título Miss World sucedió un hecho que solo cobraría relevancia dos décadas después en los corrillos políticos. Entre la multitud que la recibió, un joven que comandaba el equipo de paracaidistas de las Fuerzas Militares de Venezuela le entregó un ramo de flores y se declaró un súbdito más de la rubia de belleza natural que se oponía a las cirugías estéticas.

El uniformado era Hugo Chávez, quien veinte años después confrontaría a la Reina que le hizo oposición pública desde el año 2002, cuando estalló el primer paro petrolero y el gobernante enfrentó una aguda crisis interna.

Hoy, Pilín León, madre de tres jóvenes, de 24, 22 y 19 años, vive con su esposo en Barranquilla, donde tiene una columna en el periódico regional El Heraldo, que utiliza como oposición reflexiva contra el gobierno chavista. La ex Miss Mundo, de 48 años, habló con Jet-set en la ciudad donde disfruta “de una especie de exilio voluntario, pero tranquila y feliz”.

¿De quién fue la idea de vivir en Barranquilla?
-Me trajo mi esposo, con quien me casé hace 26 años después de cinco de romance. Él era contratista de las grandes petroleras en Venezuela, y en vista de la situación de mi país nos vinimos en busca de trabajo. Ya había estado acá.

¿De qué manera tocaron fondo?
-Suman muchas cosas. Cada vez es más difícil conseguir trabajo y conservar el que se tenía. Aunque tuvieras un contrato de construcción para empresas petroleras, el Gobierno venezolano te lo quitaba sin ninguna razón.

Y hasta los afectó la Ley de Expropiación…
-Cuando llegó la expropiación a varios contratistas del Lago de Maracaibo, el Gobierno les quitó una maquinaria a mi esposo y a sus socios. No pertenecía ni siquiera a ellos.

¿Habría sido por la oposición al gobierno de Chávez?
-Mi esposo y sus socios no se meten en política. Ellos han trabajado honestamente hasta cumplir los contratos con autofinanciación porque no daban los anticipos. Lamentablemente, les están dando esos trabajos a los bolivianos y a los chinos, y no a los venezolanos.

A usted, ¿qué le empezó a molestar de Chávez?
-Todo. Su discurso excesivamente populista y radical que polarizó al país.

¿Cuándo hizo pública su oposición?
-Un hecho que no propicié me puso en la palestra. Estaba de jurado del Miss Mundo, en Londres, cuando el buque-tanque ‘Pilín León’ fue encallado en el canal de acceso al Lago de Maracaibo como símbolo del paro petrolero. Los periodistas me llamaron para preguntarme por el buque y aproveché para decir lo que pensaba de Chávez.

Como castigo le quitaron el nombre al buque…
-Sí. Ahora se llama ‘Negra Matea’: una de las nodrizas de El Libertador.

Y hasta salió a la calle a protestar. Algo inusual en una reina…
-Yo no era trabajadora petrolera, pero acompañé a la gente de las refinerías a mítines y reuniones en las que se planteaban las salidas para acabar con el paro.

¿Tenía algún interés político?
-Yo fui simpatizante de Acción Democrática, el partido de Carlos Andrés Pérez, pero hasta ahí. Sin que yo lo hubiera buscado, me propusieron la candidatura a la Alcaldía de Maracay, pero no fue algo serio.

Usted también se desesperó con el desabastecimiento de alimentos…
-Y con muchas cosas más. Hacíamos recorridos largos buscando carne, café, leche… Cuando venía a Colombia a visitar a uno de mis hijos, que todavía estudia acá, me abastecía para el consumo familiar. Hoy, mis amigos me llaman para que les mande medicamentos.

¿Cómo define las intervenciones de Hugo Chávez en Aló Presidente?
-Es un payaso. No necesitamos que le eche la culpa de sus desaciertos a los demás. A la gente le gusta cuando canta y hace otras tonterías.

¿La ha atacado en Aló Presidente?
-Cuando dijo que yo no era merecedora del nombre del buque. También le quitó el nombre al buque de Maritza Sayalero, una ex Miss Universo.

¿Será que a Chávez no le gustan las reinas de belleza? -No lo sé. Tampoco sé si las mira como símbolo del capitalismo. Tanto que ataca al “Imperio” y le está regalando gas a Estados Unidos e Inglaterra.
¿Será que ha estigmatizado a las reinas de belleza?
-Yo voy para los 50 y mucha gente que me contrata en mi empresa dedicada a la organización de eventos duda de mí, hasta que me ve trabajar. No creo.

¿Cree que el cáncer ha revitalizado a Chávez políticamente?
-Los sentimientos de sus seguidores hacia él se han hecho más fuertes. A pesar de que no comulgo con él, arrastra multitudes.

¿La oposición se ha alegrado con la enfermedad de Chávez?
-Por lo menos yo no. Mi papá murió de cáncer y sufrimos con su enfermedad horrenda y dolorosa. Ni a mi peor enemigo le deseo una quimioterapia.

¿Cree que él debe entregar el poder?
-No está inhabilitado. Es la cabeza de la familia venezolana y en ese sentido debe informar en qué etapa está la enfermedad para saber cuál será su futuro. Yo creo que no ha contado la verdad. En Cuba, donde se hace el tratamiento, le guardan muy bien el secreto.

¿En El Heraldo puede decir lo que quiera de Chávez?
-Sin censura.

¿Cree que lo podría hacer en su país?
-Existen columnistas muy guerreros. Aunque hay casos como los de Radio Caracas Televisión que fue cerrado.

¿Regresaría a Caracas?
-Me estoy amañando en Colombia. Dos de mis hijos estudian acá. El mayor, que vive en Caracas, en cualquier momento se vendrá para estar en familia.

Y cambiando de tema, ¿Venezuela sigue siendo la gran fábrica de reinas?
-Sigue apasionado por sus reinas. Ya no hay tantas cirugías como antes, aunque yo fui la excepción. Osmel Sousa, el presidente del certamen, me quiso poner prótesis en los senos y no me dejé.
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