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‘No soy millonaria, ni compré la corona’

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La elección de la Señorita Colombia despertó suspicacias, no sólo porque resultó ser el palo del concurso, sino porque el año pasado, como Señorita Valle fue destituida en pleno certamen, a causa de la tutela de otra reina.
“En los reinados no gana la más bella, sino la que tiene más carisma y mejor actitud ante el jurado”, afirma María Catalina Robayo, la Señorita Colombia 2010-2011. Foto: Imagen Reina/10.
Por: 17/12/2010 00:00:00
Esta es la hora en que las demás participantes, sus familiares y algunos reinólogos opinan en contra. Y ella, María Catalina Robayo preparada e inteligente, capotea las críticas con mucha madurez.

Un día después de su elección como Señorita Colombia, María Catalina Robayo asistió a una tensa rueda de prensa en la que hubo una decena de preguntas incisivas. Le insinuaron, entre otros temas, que desde el año pasado se sabía que “ella iba a ganar como una forma de desagraviarla por el fallo de tutela que la sacó del concurso”, y que permitió el reingreso de la candidata de su departamento, Diana Salgado. La joven de 21 años supo actuar con diplomacia y frenó en seco la avalancha de periodistas que cuestionaron su triunfo y argumentaban que la aspirante de Huila era la gran favorita.

La audaz María Catalina supo capotear la situación del atiborrado recinto, pero en la calles las voces de los críticos de su designación se multiplicaron por cuenta de Marta Cutiva, la mamá de la reina huilense. “Mi hija no ganó porque no es millonaria”, dijo en La W, y luego se reafirmó en la prensa escrita con otras explosivas declaraciones que revivieron un debate de vieja data que califica al certamen como un evento clasista y discriminatorio. “Como mi hija no es estrato 10, entonces no podía ser Señorita Colombia, es muy doloroso… Raimundo era muy amable con Valle”.

En esta incendiada polémica llegó a terciar Diana Salgado, la bugueña que en el 2009 habría sido destituida del Concurso de Belleza de su departamento debido a sus supuestos problemas de sobrepeso: “El año pasado había escuchado que Valle iba a ganar. Me lo dijeron cuando estaba en Cartagena”. Su abogado Abelardo de la Espriella, artífice de la tutela que la favoreció con el reintegro al certamen de Cartagena, trató de bajarle la intensidad a este nuevo escándalo real: “No creo que en la escogencia de la nueva Señorita Colombia hayan intereses turbios. Al concurso y al jurado hay que creerles cuando dicen que la elección fue transparente”.

Sin embargo, nuevos críticos y menos incisivos aparecieron en el ámbito nacional, incluyendo a la joven que representó a Magdalena, quien hoy ostenta el título de Virreina Nacional. “Cuando Valle y yo quedamos en el escenario, creí que yo era la ganadora. Tal vez fue el único momento en que lo pensé, pues Valle nunca gozó del favoritismo del público”, aseguró.

Con tantas críticas en su contra, aun así la nueva Señorita Colombia no ha perdido la sonrisa y la seguridad que la convirtió en la sucesora de la bolivarense Natalia Navarro. Jet-set la entrevistó en uno de los mejores momentos de su vida, que no le ha dejado de crear uno que otro sinsabor.

¿Qué piensa de lo que dice Magdalena? -Ser reina es muy difícil, pero cuando uno decide serlo, acepta a exponerse a todo. Se necesita una personalidad muy definida para enfrentar, tanto lo bueno, como lo malo. No hay que tener resentimiento.
¿Hoy es capaz de saludarla de beso? -Claro. Es entendible que ella haya dicho eso porque todas teníamos la posibilidad de ganar. Si yo no hubiera ganado también habría dicho que yo merecía el título.

La mamá de la Señorita Huila afirmó que su hija no había quedado porque no era millonaria… -Para ser reina, más que belleza se necesita personalidad.

¿Habría discriminación? -No y no. Estoy totalmente de acuerdo con Raimundo Angulo cuando dice no. Aquí, no sólo se mide la estética, sino una serie de factores que no se ven ante los ojos del común, como el carisma, la personalidad, las respuestas. Que tenga o no plata, no influye.

Háblenos, por favor, de su condición socioeconómica… -No soy ni la más rica, ni la más necesitada. Afortunadamente, he tenido una familia que me ha impulsado a tener un buen nivel educativo, que es lo importante. No soy multimillonaria.

Hay chismes de que Valle compró la corona… -Es irrespetuoso cuando dicen que una reina compra la corona. Lo dicen por herir.

Y que Raimundo la tenía a usted entre las candidatas de sus afectos… -Él es imparcial. Por eso, ha funcionado el reinado. A todas las candidatas nos trató por igual.
¿Cómo se acordó su reelección como Señorita Valle? -Me lo propusieron desde el mismo momento del fallo de la tutela a favor de Diana Salgado. Pero no acepté porque me parecía muy precipitado. Seguí con mi vida normal. Terminé mi semestre de Derecho. En marzo de este año el Comité de Belleza me llamó y me dijo que me nombraban por decreto, cosa que no pasaba desde hace años. La vida me estaba dando la oportunidad otra vez y acepté.

¿Le duele que le digan que fue ‘palo’? -Para nada. Vuelvo a decirlo, el jurado era el que tenía la decisión. No la prensa.

¿Dónde está la clave para soportar tantas críticas? -En todos los reinados dicen que le robaron la corona a alguien. Quedan muchos inconformes. Cuando uno tiene claro lo que quiere, las críticas no afectan. Hay comentarios crueles, pero ninguno me ha deprimido. Dios siempre ha estado conmigo.
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