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Lily Allen habla de su aborto y deja la música

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Dos años después, la cantante británica confiesa que no ha superado la perdida involuntaria del bebé que esperaba y anuncia su retiro de los escenarios.
Mientras por esta fecha, a la cantante británica de 24 años la embarga la tristeza por la pérdida de su hijo, anuncia la decisión de cambiar el mundo el espectáculo y la presión de la prensa por sábanas de lino junto a su novio, un contratista llamado Sam Cooper. / Foto: Queen Internacional
Por: 15/4/2010 00:00:00
Mientras por esta fecha, a la cantante británica de 24 años la embarga la tristeza por la pérdida de su hijo, anuncia la decisión de cambiar el mundo el espectáculo y la presión de la prensa por sábanas de lino junto a su novio, un contratista llamado Sam Cooper.

De acuerdo como lo revela el diario inglés Daily Mail, la cantante que consiguió la fama gracias a su tema "Smile", hará un alto en el camino para vivir según dice una vida "normal" y "real".

La artista se refiere a los tres años de intenso trabajo en medio de la presión mediática, pendiente de su look irreverente, sus fotos en topless y otras noticias más dolorosas, como la del embarazo que perdió.

"No podía manejar las emociones que pasaban por mi cabeza, y encima tenía que distribuir un comunicado de prensa sobre lo ocurrido", recordó la joven cantante tras el aborto involuntario ocurrido a principios de 2008.

Lily esperaba un bebé de Ed Simons, de los Chemical Brothers, su novio de ese entonces.

La cantante sostiene que no fue capaz de hacerse cargo de lo ocurrido hasta la fecha en que su hijo debía haber nacido: "Fue entonces cuando me golpeó como una casa derrumbándose". Y, de nuevo, su trabajo y el hecho de ser un personaje público le complicaron las cosas, razón por lo cual se vio obligada a recibir atención psiquiátrica.

"Estuve yendo a terapia y en ese momento me ayudó mucho, pero todavía lo pienso y me pongo triste. La fecha en que debería haber nacido mi hijo está siempre ahí", sostiene la cantante, quien reconoce que lo ocurrido "cambió muchas cosas".

Allen también reveló que dejará su adicción a las redes sociales como Twitter, Facebook o MySpace, además de su laptop y su Blackberry, aparatos que ya archivó en una caja.

"Me di cuenta que Facebook y los blogs eran como una adicción: Podía estar con mi novio o mi mamá y ellos sólo recibían la mitad de mi atención”. Recalcó advirtiendo que también guardará su iPod y en cambio volverá a escuchar vinilos.

Pese a todo, Lily se siente tranquila y feliz. "He tenido tiempos verdaderamente horribles, pero si no los hubiera sufrido no tendría la felicidad que tengo ahora".

"No se trata de la fama, las fiestas, o de ser la estrella de pop más grande del planeta", señaló Allen a la revista Grazia, "se trata de ser feliz y para mí eso es elegir sábanas de lino con Sam y simplemente ser normales".


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