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La Onassis mendiga

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Olga Onassis, la anciana viuda del primo favorito del magnate Aristóteles Onassis, vive hoy en la extrema pobreza en Atenas, debido a que Athina Onassis, la última heredera del millonario, le quitó la pensión que éste le dejó hace más tres décadas.
Olga Onassis, quien departió en los años 60 con el jet-set en las fiestas de su primo político Aristóteles Onassis, hoy escarba en los basureros de Atenas en busca de comida.
Por: 18/11/2011 00:00:00
Entre las canecas rebosantes de desperdicios de las calles de Atenas, Olga, una anciana de 90 años, escarba en busca de comida, ropa y cachivaches que puedan mitigar la escasez que afronta hace varios años y que se convirtió en miseria en los últimos meses por la grave crisis económica que vive Grecia. La pobre viejecita ni siquiera tiene con qué comer, de modo que a diario hace una larga fila junto a otros necesitados en el comedor de caridad de una iglesia que les da sopa caliente.

Al verla en medio de los basureros, se diría que es una griega más que refleja la tragedia de un país que se ha convertido en el paria de Europa. Pero ella no es del todo igual a los demás mendigos de Atenas, pues resulta que pertenece al clan Onassis, el cual alguna vez fue no solo el más rico de Grecia, sino del mundo. Así, los abrigos raídos que hoy usa, los platos desechables en que come, la casucha en que habita y los menesterosos con que se junta, resultan una verdadera ironía de la vida frente a la opulencia que la rodeó hace algunas décadas.

Olga Onassis es la viuda de Georgios Onassis, primo del magnate Aristóteles Onassis, y por tanto una de las últimas sobrevivientes del grupo familiar que vivió de cerca la fastuosidad y los pocos momentos de felicidad del millonario. Su marido era muy cercano a Aristóteles y su mano derecha en varios de sus negocios, basados en la industria naviera, la aviación comercial, el sector inmobiliario y el mercado bursátil. Georgios actuó muchas veces como representante de Onassis en delicadas gestiones e incluso le sirvió como espía en su azarosa vida de hombre de fortuna.

Al quedar Olga viuda, el armador le dio generosas asignaciones que le permitieron seguir viviendo cómodamente. A su muerte en 1975, Onassis le dejó una pensión, voluntad que respetó su única heredera, Christina, quien falleció en 1988, dejándole su fortuna a Athina Onassis Roussel, también su hija única.

“Ya no recibo nada de la familia. Sobrevivo con una pensión estatal que fue cortada a 300 euros mensuales (una suma ínfima en Grecia) a causa de la crisis. No puedo creer lo que le ha pasado a mi país”, le dijo Olga a un reportero del tabloide alemán Bild, que la descubrió en su mísera situación en Atenas. Según esta publicación, basada en un informe del sitio de noticias griego Ekathimerini Greek fechado en el 2004, Athina fue obligada a suspender las pequeñas asignaciones que su abuelo les legó a las viudas de sus primos Georgios y Aris, en medio de una disputa por el manejo de su herencia con las autoridades de Suiza, país del cual es ciudadana y en cuyos bancos estaba consignada su fortuna.

Según Ekathimerini, Olga Onassis aprovechó el misterioso paso de Athina por Atenas, tiempo después, para preguntarle por qué le había cortado la asignación de nueve mil dólares anuales a la que tenía derecho. Se instaló en el lobby del hotel Grande Bretagne a esperar a que llegara o que la recibiera, pero no lo logró. La heredera solo estuvo allí 24 horas.

Hoy, luego de disputas por su herencia con su padre Thierry Roussel y el comité que dirige el emporio Onassis, Athina ha entrado en posesión de su fortuna, cuyo valor es un misterio, aunque se especula que alcanza los dos mil millones de dólares. Sin embargo, ella, que se da una vida de reina junto a su esposo Álvaro de Miranda Neto y los hijos que él aportó a su hogar, no ha hecho nada por devolverle su asignación a Olga, algo que podría resolver con solo una llamada. Las razones de esta actitud para con una de las pocas parientas que le quedan en Grecia son una incógnita. ¿Tacañería? ¿Ingratitud? ¿Desapego total a sus raíces griegas? Lo que sí está claro para muchos es que la célebre maldición de los Onassis, azotada por tragedias de generación en generación, ahora se ensaña con esta pobre anciana que luego de tocar el esplendor con sus propias manos, hoy vive como una pordiosera.

El hermano de Madonna vive debajo de un puente

Olga Onassis no es la única pariente de millonarios que es noticia por vivir en el abandono. Anthony Ciccone, el hermano mayor de Madonna, también sorprende con la mala situación que lo ha obligarlo a dormir debajo de un puente en Traverse City, Michigan. “Mi familia me dio la espalda cuando atravesaba por un mal momento”, le dijo a unos periodistas, y agregó que está cansado de que le pregunten por qué si su hermana es muy rica. Ayudar a su hermano de 55 años sería como quitarle un pelo a un gato para la cantante, pues su fortuna se acerca a los 650 millones de dólares, según CelebrityNetWorth.com Entonces, ¿por qué no lo hace? De todos modos, él está tan dolido, que no quiere nada de ella y prefiere seguir rebuscándose la vida como reciclador.

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