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La ‘Lolita’ de Jaime Bayly está embarazada

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Una escritora novata, de apenas 22 años y de la sociedad limeña, enamoró a Jaime Bayly. A pesar de la diferencia de edad, la joven espera un hijo del polémico presentador y periodista. Estos son los detalles de la nueva ‘telenovela’ de Bayly.
Silvia Núñez mostró orgullosamente su embarazo en el marco del lanzamiento de segundo libro Hay una chica en mi sopa. El bebé que espera de Jaime Bayly nacerá en abril, pero aún no sabe, ha dicho en la prensa peruana, si lo tendrá en Lima o Miami. Foto: Cortesía Editorial Planeta Perú.
Por: 8/3/2011 00:00:00
El noviazgo salió a la luz pública en su programa El francotirador y en su columna del periódico Perú 21.

En Perú, cada palabra que sale de la boca de Jaime Bayly, de 45 años, por más insignificante que sea, se vuelve noticia. Sólo que esta vez le ha dado un tinte más incendiario a los titulares de su país al ventilar públicamente su nuevo romance con una joven de 22 años, a quien dobla en edad, y que espera el tercer hijo de él.

Su nombre es Silvia Núñez y pertenece a los círculos sociales más distinguidos de Lima. En el exclusivo sector de Miraflores, por insinuación de la prensa local, no han visto con buenos ojos el romance, a pesar del camino exitoso que la pareja ha construido en el mercado editorial. Ella también es escritora. Para más señas, Silvia cuenta historias con el mismo tono de provocación que Bayly ha utilizado en toda su obra. Su segundo libro, Hay una chica en mi sopa, es el relato de una jovencita atormentada por la atracción que siente hacia una de sus profesoras. Con esta novela, Silvia subió un peldaño más en la palestra pública cuando insinuaron que era una historia biográfica, de un episodio que había vivido recientemente en el fragor de su adolescencia. Igual, Núñez se hizo la de los oídos sordos, pero quedó claro que, a semejanza de Bayly, había nacido con una motivación especial para provocar a la moral peruana y a la prensa.

Al presentador, escritor y periodista también se le ha abonado la intempestiva popularidad de su prometida en cada rincón peruano. Con un tono epistolar, Jaime se ha encargado de ratificar personalmente la emoción que le despertó el reencuentro con el amor. Y lo ha hecho por entregas, a cuentagotas, como en las telenovelas, o los realitys. En una de las emisiones del programa El francotirador, del canal Frecuencia Latina, donde se conocieron cuando ella presentó su ópera prima, él dio muestras de la exagerada ternura que le produjo la noticia del embarazo de Silvia, y que más tarde le hizo en su columna del diario Perú 21: “Me recuesto suavemente en su barriga y le hablo al bebé. Siempre le hablo a una mujer: a Zoe, quien tal vez reconoce mi voz. Suele dar unas pataditas en el vientre de su madre y yo le digo a mi novia: está bailando, es como tú, le gusta bailar sola, va a ser una rockera perdida”.

Unas semanas después, en el mismo programa, volvió a hablar de su gran amor por esta ‘Lolita’, cuya rostro angelical no la ha salvado de titulares como ‘Madre terrible’ y ‘La niña terrible’, en varias revistas cholas. Les han dado duro, pero la pareja ha sabido sobrellevar los golpes mediáticos gracias a la experiencia del escandaloso tortolito. Sólo que últimamente los dos parecen cansados del continuo vértigo que sienten por los insaciables chismes de farándula. Dicen que les dolió cuando insinuaron que él es el verdadero autor de las novelas de ella. En un intento por despejar las dudas, Bayly publicó en su columna del periódico Perú 21 que “nos corregimos mutuamente en el momento de escribir”.

En el culebrón de Bayly y Silvia no podía faltar el malo del paseo, cuyo rol fue atribuido por los medios peruanos al supuesto ex novio de Jaime, Luis Corbacho, y quien desde su blog no ha dejado en paz a los enamorados. Parece que todavía respirara por la herida. Desde su página Web se ha dedicado a lanzar los dardos más venenosos. A ella la llamó, por ejemplo, “enana incestuosa”, al insinuar que disfrutaba de los abusos sexuales de su propio hermano. Cuando se refirió a los dos como una pareja totalmente inapetente en la cama, Bayly no se quedó callado y enfiló su propia defensa desde las páginas del periódico Perú 21, con una de sus usuales salidas: “Mi novia y yo hacemos el amor todos los días, sin tener necesariamente relaciones sexuales… Hacemos el amor cuando jugamos ajedrez y ella quiere que yo le coma la reina en un descuido suyo”.

En los días en que ella posó semidesnuda para el magazín Cosas, Jaime le sugirió que no se expusieran mucho ante los medios. Sólo que él no ha sido cumplidor de sus propios consejos. Hace poco dijo que le regaló un anillo de compromiso que compró en la casa Tiffany’s: “Con el obsequio se le iluminó el rostro. Lo vio, me puse de rodillas y le pedí matrimonio. Se lo puso y me dijo: ‘Mil gracias, el anillo está precioso, pero no me quiero casar contigo’”.

Sólo que el final feliz todavía no está claro. Esta historia de amor tiene más visos dramáticos. El presentador admitió que su nueva novia era la causante de que su matrimonio con Sandra, la madre de su dos hijas, se fuera por el desbarrancadero. “Ahora podríamos describir la situación con ellas como una guerra fría. Sandra no me perdona el desliz con Silvia, pero sobre todo, no me perdona que lo haya hecho tan público y en mi programa”, aseguró.

Pero hubo más. Bayly, quien podría pasar por el síndrome del mediodía o del amor apasionado en la edad de los 40, utilizó el parlamento de un hombre arrepentido, pero que no estaba dispuesto a traicionar a su corazón en este nuevo noviazgo: “Las niñas, comprensiblemente, ven a su madre desolada, contrariada, humillada, y toman partido por ella y me consideran un cabrón egoísta que dejó a su amada esposa para irse con una chiquilla pendeja”. No se sabe qué más dirá Jaime en su propio programa, en el que cada semana ‘escribe’ un capítulo de su nueva historia de amor.
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