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Fiebre de divorcios en año nuevo

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Por muy talentosos, bellos y archimillonarios que sean, los actores de Hollywood parecen marcados por un sino trágico que no los deja ser felices en sus matrimonios. Para la muestra, la actual racha de rupturas de las figuras más sexys y mejor pagadas de la pantalla.
Arun Nayar y Liz Hurley: Enlace con mal karma. Foto: AP.
Por: 21/1/2011 00:00:00
Arun Nayar y Liz Hurley: Enlace con mal karma

Unas fotos de la actriz y modelo inglesa siéndole infiel a su marido indio con el jugador de críquet Shane Warne, desataron el escándalo, ante el cual ella tuvo que dar explicaciones. En su página de Twitter, Liz informó que en realidad estaba separada de su esposo meses antes de su nueva conquista.

La unión de la pareja aparentaba ser indestructible, luego de sus dos fastuosas bodas en el 2007, primero en el castillo de Sudeley, en Inglaterra, y luego en el palacio Umaid Bhawan, en Jodhpur, India, ante lo más granado del jet-set. El millonario Arun, además, se había convertido en un verdadero padre para Damian Charles, el hijo que ella tuvo con Steve Bing, quien rechazó al niño, hoy de 8 años. Y la pareja mostraba tal grado de frescura, que sostenía una estrecha amistad con el actor Hugh Grant, ex novio de ella y quien la hizo pasar el fiasco de su vida, cuando le fue infiel con una prostituta, en el escándalo más sonado de la farándula en 1995.

Según The Sun, Hurley descubrió que Shane, su nuevo amor, le había mandado cientos de mensajes de texto con contenido sexual a otra mujer, lo cual la hizo repensar el asunto y pedirle a Nayar que pararan los trámites de divorcio. Pero él, quien le había advertido a Liz sobre la fama de mujeriego del deportista, se negó, pues anda muy entusiasmado con una misteriosa mujer con quien se le ha visto en sitios nocturnos de Londres. 

Ryan Reynolds y Scarlett Johansson: Símbolos sexuales, de malas en el amor
 
Él acaba de ser nombrado ‘El hombre vivo más sexy’ por la revista People, y de ella, ni se diga: en el 2006 Esquire la escogió como ‘La mujer viva más sexy’, y en el 2007 Playboy la designó como ‘La celebridad más sexy del año’, sólo por citar algunas de sus distinciones como una de las más deseadas del mundo.

Pero ser dos símbolos sexuales tan explosivos como que definitivamente tampoco es garantía de felicidad en Hollywood. Pese a ser tan codiciados y famosos, la química entre el canadiense y la estadounidense nunca suscitó la fascinación que aún provocan Brad Pitt y Angelina Jolie, al punto de que su boda en el 2008 pasó prácticamente inadvertida. De su vida en común casi no existen fotos como de otras parejas del espectáculo, sencillamente, porque nunca estaban juntos. Y esa fue justamente, de acuerdo con E!, la razón de la ruptura.

Según le dijo a este portal una fuente cercana a los actores, de sus dos años de matrimonio, ellos sólo vivieron tres meses, debido a que atraviesan por el mejor momento de sus carreras, lo cual los obliga a largos y constantes rodajes y a giras promocionales cada uno por su lado.

Según Ted Casablanca, columnista de E!, el anuncio no tomó a la prensa de Hollywood por sorpresa, ya que el matrimonio “era una farsa”, “y él tenía un romance con Blake Lively”, con quien protagonizó Linterna verde.

Tony Parker y Eva Longoria: La diva desesperada

La actriz texana atraviesa un drama digno de la serie Amas de casa desesperadas, que protagoniza con gran éxito: su matrimonio, que paralizó en el 2007 a la farándula con su derroche de lujo en París, se vino abajo de la manera más ordinaria: espiando en el iPhone de su marido, millonaria estrella del baloncesto, descubrió que él la engañaba con Erin Barry, esposa de su colega Brent Barry, a quien le enviaba fotos de sus genitales por correo electrónico. Al confrontarlo, él confesó su traición, pero hubo más. La unión, que se veía como una de las más indestructibles del jet-set, en realidad era un fraude, pues él fue infiel desde antes de casarse y hasta en la boda flirteó con otras. Al mejor estilo de Tiger Woods, tenía varias amantes por todo Estados Unidos, entre prostitutas, strippers, actrices porno y esposas de sus amigos.

Pero parece que ella también tiene rabo de paja. Según el National Enquirer, Parker y Longoria se han dejado ver juntos tras su separación para dar la apariencia de que se separan en términos amistosos, “pero detrás de las escenas hay una batalla de acusaciones de infidelidad, señalamientos y culpa”. Él, afirma el tabloide, dice que Eva lo engañó con el ciclista Lance Armstrong. Además, vivía celoso de la amistad de su mujer con actores guapos y famosos como Justin Timberlake, Kiefer Shuterland, Leonardo DiCaprio y Jamie Foxx.

Jordan Bratman y Christina Aguilera: Un matrimonio abierto

Según The Sun, el marido de la célebre cantante pop no pudo más con la debilidad de ella por sus congéneres, pese a que en varias entrevistas Christina afirmó que él no tenía problema con eso: “Mi esposo sabe que le jaló a las mujeres. Creo que es divertido ser abierto y jugar”, dijo alguna vez.

Pero el cuento del matrimonio abierto como que terminó por desesperar a Bratman, productor ejecutivo en el mundo de la música, sobre todo después de unas alocadas vacaciones que Christina se dio con amigas como Samantha Ronson, la ex amante de Lindsay Lohan, nada menos.

Según Radar OnLine, son frecuentes en las discotecas de Hollywood las historias de mujeres jóvenes que han sido abordadas por los guardaespaldas de la estrella para que tengan sexo casual con ella. Pero, según el Chicago Sun Times, Aguilera dice que son cuentos inventados por su ex.

No es la primera vez que surgen rumores acerca de la infidelidad de Christina, la estrella del pop que más odios suscita. En el 2007, el productor musical Dallas Austin declaró en un entrevista que era su amante y que Jordan lo sabía.

El divorcio está siendo turbulento, porque Jordan no ha querido irse de la casa que compartía con Aguilera en Los Ángeles. Además, quiere tener la custodia exclusiva del hijo de los dos, Max, ya que le molesta que esté con Matthew Ruttler, el nuevo novio de la cantante.

Charlie Sheen y Brooke Mueller: Una ruptura anunciada

Tarde o temprano, el tercer matrimonio del actor mejor pagado y con más rating de la televisión estadounidense se vendría abajo. Tras meses de violencia familiar y excesos de alcohol y drogas, las cosas alcanzaron su peor momento, cuando, en una pelea, él la amenazó de muerte con un cuchillo, por lo cual pagó una pena de libertad condicional y quedó inhabilitado de por vida para portar armas.

Ambos se sometieron a tratamientos de rehabilitación y esperaban volverse a reunir por el bien de sus hijos, los gemelos Bob y Max, de un año. Pero Charlie, cuya vida loca es un clásico de Hollywood, firmó el acta de defunción de su matrimonio cuando se fue de parranda con la estrella porno Capri Anderson, con quien se registró en el suntuoso Hotel Plaza, de Nueva York. Allí, en pleno delirio por el alcohol y la cocaína, destrozó la habitación, furioso porque ella, supuestamente, le había robado su reloj y su billetera. La policía tuvo que intervenir y llevarlo a un hospital.

Sintiéndose humillada, Brooke le pidió el divorcio, en virtud del cual él deberá darle 55 mil dólares al mes para la manutención de sus niños. Mueller se queda, además, con el producido de varios negocios, más otros 750 mil dólares. Charlie, quien gana un millón 250 mil dólares por capítulo de la serie Two and a Half Men, conserva, por su parte, su colección de relojes, avaluada en más de 5,4 millones de dólares y deberá darle un millón de dólares a su ex para poder quedarse con la casa familiar.

Dylan Walsh y Joanna Going: “Diferencias irreconciliables”

El actor, conocido por su papel del doctor Sean McNamara en la serie Nip Tuck, que puso en la pantalla chica el espinoso tema de la obsesión generalizada por las cirugías plásticas, fue el último en anunciar su fracaso matrimonial en esta nueva racha de divorcios.

En los papeles de la solicitud de terminación de su matrimonio, obtenidos por el portal TMZ, él se muestra dispuesto a pagarle una pensión de manutención a Going, también actriz y con quien tiene una hija, Stella, cuya custodia espera compartir con ella. En la casilla de los motivos de la ruptura, él cita el consabido “diferencias irreconciliables”, y no ha sido fácil para los chismosos de La Meca del cine determinar si hubo cuernos o violencia familiar de por medio. Eso sí, las malas lenguas aseguran que a Dylan se le contagió algo de las escabrosas historias de adicción al sexo, tríos, fetiches, masoquismo, voyerismo y exhibicionismo que hacían las delicias de los fans de Nip Tuck, lo cual no habría sido muy del agrado de Joanna. Otros informes aseguran que el matrimonio de seis años se vino abajo a causa de la homosexualidad del actor, un rumor que circula desde hace varios años, aunque nunca se ha comprobado.

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