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Fergie volvió a meter la pata

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Sarah Ferguson, Duquesa de York, protagoniza otro de sus sensacionales escándalos, al ser pillada in fraganti por un tabloide recibiendo 40 mil dólares a cambio de concertar una cita de negocios con su ex esposo, el príncipe Andrés de Inglaterra.
“He tenido un día difícil hoy”, dijo con su humor de siempre Fergie, de 50 años, el día que News of the World destapó el video de su tráfico de influencias. Foto: Queen Internacional.
Por: 22/6/2010 00:00:00
La vergüenza es tal, que quizá tenga que exiliarse en Estados Unidos.

Fergie, como se le conoce popularmente, revive su fama de bala perdida de la realeza con este escándalo por el cual está siendo tildada de “inmoral”, pero sobre todo, de “bruta”, por la facilidad con que cayó en la trampa de News of the World. Por su absurda ingenuidad, este tabloide londinense la ridiculizó a finales de mayo al revelar un video en el que ella recibe dinero a cambio de arreglar un encuentro con su ex esposo, el príncipe Andrés, segundo hijo de la reina Isabel II y embajador comercial de Gran Bretaña en todo el mundo.

Días atrás, un informante cercano a la Duquesa había puesto en alerta al tabloide sobre este tráfico de influencias reales. Para comprobarlo, el editor Mazher Mahmood se infiltró en el entorno cercano a Fergie haciéndose pasar por un rico sheik oriental, hasta lograr una cita con ella en Nueva York, el pasado 13 de mayo. Según él, ni ella ni sus asistentes le pidieron ninguna identificación ni verificaron sus datos. Lo único que tenían del supuesto empresario era el número de su celular, al cual ella le envío un mensaje de texto días más tarde para arreglar un nuevo encuentro en un restaurante de Londres, donde ella vive. Para ir a la reunión, Sarah le puso como condición firmar antes un acuerdo de confidencialidad que lo vetaba de revelar detalles de sus encuentros. Pese a que el supuesto millonario se negó a hacerlo, la desesperación de Sarah por efectivo fue más fuerte y la llevó a la boca del lobo.

La Duquesa fue a la cena, ignorante de que el falso magnate grababa su indiscreta y falaz conversación. Sarah le dijo que ella le podía conseguir grandes negocios a través del príncipe Andrés, quien supuestamente le sugirió que le pidiera por ello 500 mil libras esterlinas, que no serían para él, pues nunca recibe dinero, sino para ella en su desastre económico. Eso sí, él debía darle ese mismo día una cuota de 40 mil dólares, como ya se lo había mandado a decir con sus asistentes. El falso millonario le dijo que la suma estaba esperando por ella en su apartamento de Mayfair, donde ella siguió soltando la lengua.

Después de su divorcio con Andrés, relató, se conformó con una exigua pensión de 15 mil libras anuales, para no enfrentarse a la Reina, de quien dijo: “Es mi amiga porque no me quedé con un alfiler de su familia”. (Días después la Casa Real filtró que ella en realidad ha recibido tres millones de libras desde su separación). “No tengo ni una bacinilla”, le sostuvo al supuesto sheik, para explicar que es tan pobre que anda en un carro prestado y hasta le pidió plata al impostor para pagarle a su chofer. Ya medio borracha, como lo confesó después del escándalo a Oprah Winfrey, Fergie le reveló al “magnate” secretos del esquema de seguridad de Andrés y le pidió comisión por los negocios que consiguiera por ella. A esas alturas, todo esto estaba siendo grabado secretamente en un video, cuyo momento culminante es cuando la Duquesa no oculta su codicia al recibir los 40 mil dólares, que no eran para ella, sino para una amiga en líos económicos, según comentó.

Pero medio mundo sabe que Fergie está en la ruina por derrochadora. En 1996, cuando se divorció de Andrés, perdió todo para cubrir una deuda de tres millones de libras con un banco. Luego, probó suerte en Estados Unidos como autora de libros infantiles, conferencista, relacionista y productora de cine, pero una mala racha se desató cuando perdió su puesto de embajadora de la Fundación Weight Watchers, donde ganaba dos millones de libras anuales. El año pasado, las deudas por 650 mil libras dieron al traste con su empresa Hartmoor y unos abogados la tienen demandada porque les debe 200 mil libras en honorarios. En vista de ello, Fergie se devolvió a Inglaterra, donde Andrés, quien siempre ha sido incondicional y solidario con ella, la recibió en su casa de Royal Lodge, en Windsor.

Pero la Duquesa sigue pagando caro el precio de ser un miembro menor de la realeza, pues lleva una vida ostentosa sin tener con qué. Las deudas de esas apariencias la llevaron a este nuevo fiasco del video de News of the World, que es sólo una más de sus célebres metidas de pata. En 1992, cuando aún estaba casada con Andrés, un paparazzi la pilló en una piscina con uno de sus amantes, Johnny Bryan, quien le chupaba un pie. El escándalo desató el divorcio por mandato de la Reina, quien tuvo suficiente de su nuera más necia. En verdad, Sarah fue una princesa rebelde, que desafiaba la etiqueta, le tiraba pedazos de pan a la gente en vuelos de primera clase, hacía muecas en público y promovía el desorden con Lady Di, con quien se peleaba por la atención de John John Kennedy. Así lo contó su astróloga Madame Vasso en una traicionera biografía en que destapó sus intimidades. Últimamente, dijo en público que su hija Beatriz estaba muy gorda y organizó un baile de famosos al que no fue nadie. Además, sigue ‘lagarteando’ viajes y regalos caros gratis.

¿Tendrá redención? Expertos en realeza como Robert Jobson, sostienen que tiene a su favor la simpatía por la eficacia de su labor por la infancia, que ha recogido más de 18,5 millones de libras y el hecho de que ella siempre se levanta airosa de sus caídas. Se rumora que ahora se establecerá en Estados Unidos, lo que hace temblar a la dinastía Windsor, ya que ella estaría fuera de su control y en poder de sustanciosos secretos de la familia. Pero, quizás ella se olvide allí de todo eso y logre liberarse por fin de su tragedia, muy bien descrita por su amiga, la periodista Tina Brown: “Tras su divorcio, Fergie fue forzada a vivir de la única manera que conoce: como una falsa duquesa, vendiendo falsas influencias a un falso sheik”.
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