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Escándalos sociales de la última década

Eventos

Los protagonistas de las páginas de la Revista Jet-set siempre dan de qué hablar, bien sea por sus excentricidades, adicciones y pasiones ocultas, o por sus tragedias, intrigas y confesiones.
El 2 de julio del 2008, cuando el país conoció los resultados de la ‘Operación Jaque’, fue la última vez que Íngrid y Juan Carlos hablaron personalmente. Foto: Revista Semana/León Dario Peláez/08.
Por: 20/10/2010 00:00:00
De cualquier forma, sus vidas están en el ojo del huracán y tienen un ingrediente curioso que a los lectores les encanta descubrir. Estos son algunos de los escándalos sociales más destacados:

Íngrid Betancourt: Libertad dulce y amarga

Su secuestro, su separación de Juan Carlos Lecompte, la revelación del libro de los gringos y su demanda al Estado colombiano, la convirtieron en el tema de la década.

Íngrid Betancourt asistió al programa de Oprah Winfrey, justo cuando se creía que había contado absolutamente todo en las 700 páginas del libro ‘No hay silencio que no termine’. Ante millones de personas, la colombiana confesó que durante el cautiverio sostuvo una relación con Marc Gonsalves, uno de los tres norteamericanos secuestrados por las Farc. Inclusive, la revelación llegó más lejos, cuando Oprah le preguntó que si alcanzó a enamorarse de Gonsalves. “Creo que estaba enamorada”, respondió, ante un público que buscaba escuchar la confirmación de la historia de amor en plena selva y de los labios de la propia ex secuestrada.

Días antes de esta declaración amorosa, su ex esposo, Juan Carlos Lecompte, había autorizado a su abogado, Helí Abel Torrado, para que iniciara, en el Juzgado 15 de Familia de Bogotá, un proceso de embargo contra los bienes de su ex mujer, tanto en Colombia como en el extranjero. La decisión, que fue tomada en el marco del divorcio que inició la pareja después de la ‘Operación Jaque’, le permitiría a Lecompte obtener la mitad de los bienes de ella, como un apartamento en París, una casa campestre en Wyoming y las utilidades de sus libros ‘Las rabias del corazón’ y ‘No hay silencio que no termine’.

Los medios especularon que Íngrid cobró siete millones de dólares por escribir con su puño y letra las desgarradoras historias de su cautiverio. Y es que, en palabras de Torrado, la sociedad conyugal sigue vigente ante los ojos de la ley, pese a las declaraciones de Íngrid en la televisión de Estados Unidos y a los rumores de sus otras supuestas infidelidades bajo la espesura de la selva. El distanciamiento entre Íngrid y Juan Carlos se veía venir. Los informativos todavía reproducen las imágenes del distante encuentro en el que ella le acaricia la barbilla sin ningún tipo de emoción. El propio Lecompte recuerda que la frialdad de ese momento no hizo honor al reencuentro de dos personas que se dejaron de ver durante seis amargos años: “Yo estaba preparado para lo peor, que muriera en un rescate. Pero la manera como se dio ese final fue instantáneo e inesperado”, manifestó.

El 2 de julio del 2008, después de que los liberados hablaran del cinematográfico rescate, la ex candidata y Juan Carlos se reunieron durante una media hora que se fue volando. Sin más explicaciones, ella le dijo que él no estaba entre sus proyectos inmediatos y que sólo quería estar con su madre Yolanda y sus hijos Melanie y Lorenzo.

Meses más tarde, el resto de los ex secuestrados se encargó de desenterrar algunas de las intimidades de los cambuches, en una especie de boom literario de víctimas de la violencia que fue aprovechado por las editoriales del país. Los tres norteamericanos, Marc Gonsalves, Keith Stansell y Tom Howes, escribieron a seis manos acerca del calvario en poder de los subversivos y de lo que significó Íngrid para ellos. En el libro Fuera de cautiverio, sobreviviendo 1967 días en la selva colombiana, los estadounidenses describieron a su ex compañera de cautiverio como “una mujer orgullosa y arrogante que nos delataba ante los propios captores”. Incluso, Stansell hizo énfasis en una vivencia de Íngrid que, según él, la habría distanciado de Juan Carlos Lecompte: “Ella compartía a veces el lecho con otro ex cautivo, el congresista Luis Eladio Pérez”. Este hecho, que todavía no ha sido confirmado por la propia Betancourt, nutrió la historia de la serie Operación Jaque, de TVE, que fue emitida en Colombia. El seriado irritó tanto al ex congresista Pérez, que ya demandó a los productores por perjudicarlo ante su familia.

Desde entonces, Betancourt no ha podido escapar del huracán de las polémicas. A mediados del 2010 volvió a recibir un aluvión de críticas tras el intento de demandar al Estado colombiano. Ella y su familia reclamaban 13 mil millones de pesos por los perjuicios causados en los años en que duró el secuestro.

Si bien la ‘Operación Jaque’ fue cinematográfica, las relaciones de los ex cautivos siguen siendo verdaderamente telenovelescas. Hace poco, Keith Stansell regresó al país y cambió el giro de las confesiones que escribió en el polémico libro con sus otros dos compañeros de cautiverio. Esa vez, aseguró que su compatriota Marc Gonsalves y la colombo-francesa mantienen una relación sentimental que empezó desde la selva: “Ellos son una pareja, como dicen ustedes los colombianos. Para qué hablamos paja. Eso lo sabe todo el mundo”. Hasta ya lo sabe el propio Juan Carlos Lecompte, quien se enteró del supuesto noviazgo de su ex mujer, pero a través de la prensa. Con ella no ha vuelto a hablar después de aquella fugaz media hora.

El ‘chico malo’ de Sofía Vergara

La bella barranquillera no sólo ha dado de qué hablar por su talento y triunfos fuera de Colombia. Apenas comenzando el siglo, Chris Paciello, un joven empresario de la rumba en Miami Beach y con quien sostuvo un corto romance, fue acusado de vínculos con la mafia, robo y asesinato.

Hace poco más de diez años, cuando La Toti iniciaba su carrera en Miami, se consolidaba como presentadora del programa Fuera de serie de Univisión, y sus calendarios en traje de baño se vendían como pan caliente, su vida sentimental tuvo un revés que fue ampliamente publicitado en los medios del corazón.

Su novio de entonces, Chris Paciello, un encantador y bien parecido empresario de la rumba en Miami, nacido en State Island, fue alcanzado por su pasado de pandillero, asaltante, buscapleitos y hasta vinculado con la mafia neoyorquina.

La vida de Paciello pasó, según aseguraron los fiscales federales que llevaron su caso en una corte de Nueva York, de ser la de un pandillero, miembro del staff de delincuentes de la mafia, al glamuroso núcleo del sur de Florida, donde abundan los martinis y las supermodelos. Allí fue donde salió con Madonna, Naomi Campbell, Jennifer López, Dayssi Fuentes y Sofía Vergara; se convirtió en el rey de los sitios de moda con sus bares Risk, Liquid y Room; y su mansión de San Marino Drive, en Miami Beach, fue uno de los sitios de encuentro de bellos y famosos.

Pero los tres mil kilómetros que separan su ciudad natal del lugar donde estableció su nueva vida, no fueron suficientes para que Chris huyera de sus cuentas pendientes con la justicia. Arrestado en 1999 por robo y asesinato –el 18 de febrero de 1993 manejaba el carro en el que huyeron los autores de un asalto y en la huída atropelló a una mujer de 46 años–, se declaró culpable en octubre del 2000. También admitió que en mayo de 1993 robó un banco en State Island y tomó más de 300 mil dólares. Eso sin contar con que, según la documentación que se presentó en la corte, Paciello integró el Bath Avenue Crew, en Brooklyn, un grupo de matones que obedecía órdenes de la familia Bonano, reconocida en Nueva York por sus actividades relacionadas con la mafia.

El escándalo acabó con el romance de Sofía y Chris, aunque se dijo que ella siguió siendo amiga suya por un tiempo. Incluso, el Boston Herald, que hizo un recuento de los amores de la barranquillera, insinuó que ella presentó su apartamento como respaldo para garantizar una fianza a favor de Paciello. Y otro artículo de prensa, elaborado en la redacción del New York Times y publicado en el diario El Clarín de Argentina, aseguró que ella lo acompañaba a sus primeras audiencias en el juzgado. Sin embargo, a la creciente carrera de La Toti en ese entonces, lo que menos le convenía era seguir vinculada a un lío de estas proporciones.

Chris Paciello salió de la cárcel en septiembre del 2006, tras pagar siete años de una sentencia de diez, que le fue dictada luego de reconocer algunos de los cargos que se le imputaron. Hoy vive en Los Ángeles y es dueño de dos pizzerías, una en West Hollywood y otra en Beverly Hills. También es propietario del restaurante Murano, en la misma ciudad. En el 2008, lo arrestaron debido a una pelea callejera, pero la situación no pasó a mayores, pues no hubo cargos.

Su vida ha dado tanto de qué hablar que se está rodando una película basada en sus aventuras, cuyo nombre será Unmade man. Su nuevo amor, dicen los rumores, es la cantante Natalie Imbruglia, a quien conoció en una fiesta privada el año pasado. La colombiana Sofía Vergara ahora sólo forma parte de su larga lista de conquistas famosas, y él, de la de ella, pues es bien sabido que otros amores de la barranquillera han sido Luis Miguel, Enrique Iglesias, Mark Wahlberg y Tom Cruise.

O.J. Simpson por fin condenado

Después de salvarse varias veces de ir a prisión, el ex deportista fue encontrado culpable de secuestro, ataque y asalto a mano armada. Hoy purga una condena de 33 años con la que puso final a su supuesta inmunidad ante la justicia.

El ex jugador de fútbol americano, actor, comentarista deportivo y figura publicitaria vivió entre el 2007 y el 2008 una pesadilla peor que la de 1994, cuando fue acusado de asesinar a su ex esposa y a la pareja de ésta, cargo por el cual resultó absuelto un año después, frente al estupor de la sociedad norteamericana. Esta vez, Simpson no salió tan bien librado como en esa ocasión y fue condenado a una pena de 33 años, que paga hoy en una prisión de Las Vegas.
Los informes judiciales relatan que, a mediados de septiembre del 2007, Simpson irrumpió con cinco hombres más en una suite del Palace Station Casino en Las
Vegas, con el fin de recuperar 700 objetos que formaban parte de una colección de artículos de su exitosa carrera deportiva y que alguna vez le pertenecieron. Las piezas, avaluadas en 100 mil dólares, eran propiedad de Alfred Beardsley y Bruce Fromong, un par de coleccionistas que las adquirieron en una subasta aprobada por Simpson. La banda, dirigida por él, los retuvo e intimidó con armas de fuego y los asaltó. Tres días más tarde, fueron capturados y el juicio en su contra se inició en noviembre de ese año.
A pesar de que el afamado Simpson salió en libertad condicional pagando una fianza de 125 mil dólares, el 4 de octubre del 2008 fue declarado culpable de secuestro, ataque y asalto a mano armada. Muchos interpretan que su sentencia fue como una especie de bofetada a la tranquilidad y desfachatez con que este hombre delinquía, creyéndose prácticamente inmune ante las acciones legales de su país.

Su vida, que inició como la de un niño enfermo que sufrió de raquitismo, estuvo llena de oportunidades. Si bien es cierto que en su adolescencia alcanzó a ser pandillero en las calles de San Francisco, también lo es que su gran talento deportivo lo rescató de la desgracia y lo convirtió en el jugador de fútbol americano más valioso de su generación.
Ya retirado de su carrera deportiva, le llovieron propuestas en cine, televisión, periodismo y hasta en la publicidad. Su naturaleza amable y su carisma innato, le permitieron alcanzar la fama y la opulencia, pero su carácter violento siempre fue la mancha que opacó su éxito. Hoy, a pesar de todo, sigue con buena estrella, pues tiene televisión privada en su celda y es una celebridad con privilegios como jugar ajedrez y cartas con sus compañeros.

La muerte del hipopótamo ‘Pepe’

El hipopótamo que escapó de la hacienda Nápoles, propiedad del narcotraficante Pablo Escobar, encendió la polémica en el 2009 cuando fue sacrificado a tiros por dos expertos cazadores. La foto del animal muerto generó protestas de los ecologistas y de las ONG internacionales.

Pablo Escobar trajo ilegalmente desde África a Colombia parejas de avestruces, monos, tigres, cebras, elefantes y seis hipopótamos para la hacienda Nápoles. Cuando murió el narcotraficante, en el año de 1993, el Estado expropió la hacienda y pasó a ser propiedad pública. Los hipopótamos, que ya no eran seis sino once, comenzaron a sufrir por falta de comida y ‘Pepe’ huyó, avanzando hacia Puerto Boyacá e internándose en la región.

‘Pepe’ era libre y se bañaba en el río, asustaba a las vacas en los potreros y sus apariciones desde el 2006 se convirtieron en un espectáculo de terror para los pescadores de la población. Todos le tenían miedo a sus 1.500 kilos de peso y a sus tres metros de largo.

Los habitantes del Magdalena Medio se quejaron ante Corantioquia, autoridad local ambiental para esta región, que a través de la ONG Vida Silvestre Neotropical, hizo llamados durante dos años a zoológicos nacionales e internacionales que estuvieran en la capacidad de recibir a ‘Pepe’. Después de muchas reuniones, el único que dio muestras de querer quedarse con el animal fue el zoológico de Barranquilla. Pero al ver los altos costos que implicaba el traslado y el mantenimiento del hipopótamo, decidió declinar.

“La idea de capturar a ‘Pepe’ se hizo realidad en el 2009, pues su comportamiento era insostenible para la población. El animal se tornó agresivo”, le contó a Jet-set el veterinario Carlos Valderrama, quien se encargó de los planes de la captura del animal y era el director de la ONG Vida Silvestre Neotropical.

La mañana del 17 de junio, de ese mismo año, en una oficina de Corantioquia, con el permiso del Ministerio del Medio Ambiente, se le dio la instrucción a dos expertos cazadores, Christian y Federico Pfiel Scheneider, de acabar con la vida del animal. Después de 24 horas, ‘Pepe’ recibió dos tiros en la cabeza y uno directo al corazón. La idea era mantener la cacería en secreto, pero la noticia se regó como pólvora y se empezaron a conocer los diferentes pronunciamientos de ONG internacionales que rechazaron la muerte del hipopótamo y la caza indiscriminada de animales.

La manzana de la discordia fue la foto del animal tendido en el suelo rodeado por un grupo de militares, que fueron convocados a la zona para garantizar la seguridad de las personas que estaban en el lugar. La grotesca imagen dio la vuelta al mundo a través de las diferentes agencias de prensa y despertó la indignación de muchos ecologistas que pedían la “cabeza” de Carlos Costa, ministro de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial.

El suceso no pasó a la historia y el hipopótamo quedó en la memoria de todos los colombianos. La cabeza del animal está en Bogotá y se utilizará para exhibirla en el Parque Jaime Duque como parte de un mensaje que tiene como fin la concienciación del tráfico ilegal de fauna en Colombia.

El asesinato de Clarena Acosta

En Barranquilla, la diseñadora Clarena Acosta y su esposo Samuel Viñas son tristemente célebres por el fatal desenlace de un episodio que acabó con la vida de ella. El propio Viñas la mató por móviles que aún no son completamente claros. Según testimonios, la obligaba a tener relaciones con otros hombres.

La crónica roja de Barranquilla se volvió a sacudir justo el primero de enero de este año, con la historia tormentosa de la diseñadora Clarena Acosta y su esposo Samuel Viñas que terminó en una lamentable tragedia. Después de la cena del 31 de diciembre, el comerciante le propinó un disparo mientras discutían en la habitación matrimonial, como consecuencia de una serie de peleas que comenzaron desde el mismo momento en que ella le pidió el divorcio.

Aunque él se entregó a las autoridades, los móviles del crimen no son lo suficientemente claros. De ahí, que las autoridades hayan iniciado un juicio para conocer la verdad de los hechos. Sólo que para encontrar la luz al final del túnel, los testigos que han sido llamados a la audiencia pública dejaron al descubierto las intimidades de una pareja que vivía un triángulo amoroso, y que, aunque se hacía con el consentimiento del victimario, nunca dejó de atormentarlo.

Uno de los siquiatras que valoró a Viñas después de cometer el asesinato, denunció que él sentía placer cuando obligaba a su mujer a tener relaciones sexuales con otras personas. En medio de la polémica, esta declaración fue respaldada por el italiano Fabio Ferrari, con el que Clarena sostenía un noviazgo a distancia.

Por los estrados judiciales pasaron los hijos de la pareja, quienes en estos meses han visto la exposición al escarnio público de su madre muerta. Ni ellos, y menos Clarena, han podido encontrar la paz.

Natascha Kampusch Su vida en el infierno

Protagonizó uno de los casos más dramáticos de la historia criminal de Austria cuando fue secuestrada durante ocho años y medio. Después de su liberación, en el 2006, acaba de publicar su autobiografía en la que admite haber sido violada y golpeada sistemáticamente por su secuestrador.

La historia de Natascha Kampusch, la niña austriaca de 10 años que estuvo secuestrada durante ocho años y medio, tuvo en vilo a media humanidad en el 2006, cuando logró fugarse del calabozo de seis metros cuadrados donde su captor, Wolfgang Priklopil, la tuvo maniatada. Cuando Priklopil se enteró de su huída, se suicidó lanzándose a las vías de un tren a las afueras de Viena.

Natascha pasó más de tres mil días de soledad, angustia, y sufrió el dolor de violentos y repetidos golpes que su secuestrador le propinaba hasta 200 veces por semana. En ocasiones la hacía subir al segundo piso de su casa para obligarla a realizar la limpieza semidesnuda, y la llamaba “esclava”. También quería que lo llamara “amo” y “maestro” y que se arrodillara, pero ella nunca accedió.

Su primera entrevista, que batió el récord de audiencia en la televisión austriaca un mes después de su liberación, movió la fibra emocional de la teleaudiencia, que la vio en directo durante 20 minutos y escuchó que en su cautiverio aguantó hambre y frío, y que varias veces su secuestrador la hizo raparse la cabeza. Por eso, agregó ante miles de televidentes, que no entiende las especulaciones sin fundamento que se han tejido alrededor de su historia, donde se habla sobre la posibilidad de que sufriera el síndrome de Estocolmo. Ella lo negó rotundamente, pues en varias ocasiones intentó quitarse la vida estrangulándose con prendas de ropa y siempre llamó “criminal” a su captor.

Una de las curiosidades que suscitó los comentarios de la prensa amarillista, fue el extraño comportamiento de Kampusch en el año 2008, cuando compró la casa en la que vivió encerrada durante tantos años. “No quiero que el lugar se convierta en un punto de peregrinaje para turistas macabros y prefiero evitar que sea dañada por vándalos o que sea demolida y se construya otro edificio”, dijo a los medios de comunicación. Natascha está recibiendo tratamiento y acompañamiento siquiátrico permanente.

En el pasado mes de septiembre, publicó su autobiografía llamada 3.096 días, con la que pretende contar algo de su infancia antes de ser secuestrada, que tiene que ver con el conflicto de ella con su madre y, paso a paso, todas las humillaciones que recibió por parte de su captor. El libro ya alcanza los primeros puestos en las listas de best-sellers y es el cuarto más pedido en Amazon. Se dice que Kampusch ha cobrado 1,2 millones de euros por publicar su historia.

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