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El rodaje clandestino de ‘Memorias de un sabio’

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Después de muchos contratiempos, como la amenaza de un veto, fue rodada la versión cinematográfica de Memoria de mis putas tristes, de Gabo. Estas son las intimidades y las primeras imágenes de un rodaje clandestino.
Hace meses, desde su casa en México, Gabriel García Márquez le dijo a los realizadores de Memorias de un sabio que la controversia que despertó la cinta tenía tintes políticos. Foto: Fernando Ruíz/10.
Por: 24/3/2011 00:00:00
La cinta fue rebautizada con el nombre de Memorias de un sabio para evitar nuevas sanciones de autoridades que aseguran que la historia le hace apología a la pederastia.
El director danés, Henning Carlsen, de la versión cinematográfica de Memoria de mis putas tristes, es tan octogenario como Gabriel García Márquez, el autor del libro.
 
Dentro de poco cumplirá 85 años, pero ha tenido el brío y el temperamento para llevar a buen puerto el rodaje de esta cinta, que fue blanco de muchas críticas desde que estaba en los papeles del guión.

La rodó en diciembre pasado, totalmente en la provincia de Campeche, en el sureste mexicano, tras declinar su interés de hacerlo en la ciudad de Puebla, donde el gobernador de ese entonces, Mario Marín, se opuso a la filmación. Todo indica, según información de la prensa azteca, que el mandatario lo hizo para desviar el escándalo en que se vio envuelto por encubrir a su amigo, el empresario Kamel Nacif Borge, quien estuvo investigado por varios casos de pedofilia.

Mientras esto ocurría, algunas organizaciones que protegen los derechos de la niñez también se encargaron de sentar en el banquillo público al propio Gabo y a todo el equipo de la película. Ante el fragor de tantos y repetidos ataques se vieron obligados a la suspensión de la filmación. La ONG conocida como Coalición Regional contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina, que dirige Teresa Ulloa, fue la más beligerante en el bombardeo de críticas. Por ejemplo, la funcionaria calificó al proyecto cinematográfico como “una apología a la pederastia y a la prostitución infantil”. Pero antes presentó una denuncia penal ante la Procuraduría General de México argumentando que la exhibición de la cinta no le hacía bien a la lucha de promover leyes más severas contra el abuso de menores.

Ante estas adversidades, los productores decidieron rodarla en completa clandestinidad en las calles de Campeche, un pueblo que se asemeja a cualquiera localidad del Caribe, incluyendo a la Barranquilla de principios del siglo pasado, donde transcurre la historia del libro de Gabo. Campeche no representa exactamente la arquitectura republicana de la Capital del Atlántico, pero el rodaje en Colombia hubiera generado un costo exagerado en la realización. “Reorganizamos el plan de rodaje, el presupuesto y nos trasladamos a esta ciudad, que resultó un éxito”, dijo la productora Raquel Guajardo.

Al tiempo que se diluía el escándalo, los realizadores cambiaron tentativamente el título homónimo de la película por el de Memorias de un sabio, quizás uno menos sugestivo, pero que de alguna manera busca alejarse del referente de la historia del libro que desató el escándalo.

El polémico argumento se mueve en el universo de un anciano de 90 años que decide regalarse una noche de sexo con una prostituta virgen y angelical. “Hubo una controversia, lo cual es muy natural en todas las sociedades. El debate sobre autores y las temáticas que presentan es tan antiguo como el arte mismo. Estamos a favor de un debate que nos enriquezca y nos permita crecer como sociedad. Llevamos a cabo la película que nos habíamos propuesto y estamos muy satisfechos con los resultados obtenidos hasta el momento”, agregó Guajardo.

Aun después de los controversiales hechos, los gestores del dramatizado decidieron mantener intacto el guión que se centra en la sabiduría del protagonista que hace una seria reflexión del amor y la vejez a partir de un encuentro fugaz con una adolescente.

Esta coproducción entre México, Dinamarca y Noruega es protagonizada por Emilio Echavarría, el de Amores perros, quien hace de sabio; y Paola Medina, en el papel de Delgadina, es la joven prostituta. Esta actriz, de 29 años, casi duplica en edad al personaje del libro de Gabo, pero de no ser así reavivaría una vez más la polémica de hace meses en México. Otros nombres como los de Geraldine Chaplin, hija del legendario Chaplin que le da vida a la madame del prostíbulo, y Ángela Molina remata el cartel estelar de Memorias de un sabio. Hace unos días la veterana artista hizo parte del jurado del pasado Festival de Cine de Cartagena, donde se reencontró con su hermana Jane.

La cinta Memorias de un sabio fue rodada sin ningún tipo de imprevistos serios y sin el asedio de la prensa que siguió hace meses la confrontación de los realizadores con las autoridades y funcionarios de la ONG que se oponían al proyecto. En su momento, y como en toda controversia, también se alzaron voces a favor de la filmación y distribución de la versión para cine de Memoria de mis putas tristes. El semanario azteca Vanguardia resaltó con algo de humor que la intención de vetar la película “puso mucho más tristes a las putas de Gabo”. Por su lado, con un juego de palabras, el periodista Ernesto McCausland aseguró que “el debate era del putas, pero con unos argumentos que le parecían muy tristes”. Heriberto Fiorillo, promotor de la herencia que dejó el grupo La Cueva al que perteneció Gabo, también le hizo ‘oposición a los opositores’ de la película: “Memoria de mis putas tristes no está cargada de sexo, sino de deseo. Mientras exista deseo hay vida”.

Finalmente, el rodaje fue totalmente en secreto, tal como lo afirmó el veterano actor Emilio Echavarría, quien estuvo a punto de rechazar el papel del nonagenario enamorado de una ‘Lolita’. “Recuerdo que dije: ‘yo no puedo hacer un personaje de 90 años’. Llegué a la entrevista con el director con la idea de proponerle otros actores, pero él no me dejó renunciar. Me dijo que no existían las edades, que cada quien vivía según sus circunstancias. Me hizo ver la película Hunger, que él dirigió, y desde ahí quise trabajar con él”, señaló el artista.

El filme se encuentra en proceso de posproducción y sin fecha fija de estreno. Por eso, ni Gabo ni los enemigos de la cinta la han visto. La controversia, como muchas sagas del cine, tendrá segunda parte, quizá tan caliente como la de hace algunos meses, cuando estuvieron a punto de suspender el rodaje.
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