NEWSLETTER

Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

Debbie Castañeda no es una chica bunga-bunga

Eventos

La exseñorita Bogotá terminó implicada en la investigación que la Fiscalía de Nápoles adelanta contra el Primer Ministro italiano por las bacanales en las que participaban jóvenes modelos y donde abundaban el alcohol y las drogas.
La exreina de belleza, Debbie Castañeda, regresó a la palestra pública luego de que interceptaran una llamada suya a la secretaria del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi. Debbie se defendió al afirmar que su relación con el mandatario ha sido estrictamente profesional. Foto: Gian Luca Mosti/11.
Por: 3/10/2011 00:00:00
La colombiana negó haber sido invitada a las fiestas de Il Cavaliere. En entrevista exclusiva con Jet-set explicó su cercanía con Berlusconi.

Quienes la conocen de cerca afirman que es una gran amiga, de buen humor, que le gusta reír y es cariñosa. También dicen que es muy apegada a su familia, en especial a sus padres que viven en Colombia y a su esposo Marco Squatritti, un reconocido y multimillonario abogado italiano que se mueve en el círculo de los personajes más famosos y poderosos del país de la bota.

Por su hermosa casa, ubicada en una de las colinas de la Ciudad Eterna, pasan frecuentemente varios de sus más cercanos amigos, muchos de ellos pertenecientes al jet- set mundial. Por enumerar algunos, el manager de Renault Fórmula Uno, Flavio Briatore; el diseñador y empresario de la moda, Roberto Cavalli; el propietario de Telecom Italia, Pirelli y socio del Inter de Milán, Marco Tronchetti Provera y su esposa, la famosa modelo tunecina Afef Jnifen, coincidencialmente exesposa de Squatritti con quien tuvieron a Sammy (de 19 años), quien también afirma adorar a Debbie.

Ella representó a Bogotá en el Concurso Nacional de Belleza en 1996 y, aunque no ganó la corona de Señorita Colombia, el reinado le sirvió de trampolín para su carrera como modelo que la llevó a las más importantes pasarelas en el mundo, empezando por Miami, donde estudió Relaciones Internacionales. Luego, en 1999, se radicó en Italia, donde conoció al amor de su vida, con quien se casó en el 2005 y mantiene una relación estable y sólida.

Sin embargo, Debbie no la ha pasado bien en las últimas semanas. Algunos medios italianos, entre ellos el diario Corriere della Sera, el más influyente y leído en Italia, publicaron artículos en los que, entre otras informaciones, mostraban a la bella colombiana como una exmodelo recomendada por Silvio Berlusconi para trabajar en la empresa italiana Finmeccanica, donde, incluso, cuando ella supo que no le habían renovado el contrato, llamó al Premier a pedirle que le resolviera la situación.

Estas informaciones generaron algunos comentarios de mal gusto, debido a las ya conocidas aficiones de Il Cavaliere. Es por esto que Debbie decidió romper su silencio y aclarar con firmeza que jamás ha participado en ninguna de las fiestas de los famosos bunga-bunga, que ella no obtuvo el contrato solo por ser bonita, sino gracias a sus capacidades, sus contactos y a que su relación con Silvio Berlusconi es estrictamente profesional y respetuosa, ya que, sobre todo, el Premier es un gran amigo de su marido desde hace más de dos décadas. De este y otros temas habló en exclusiva con Jet-set.

¿Por qué apareció su nombre en la prensa italiana relacionándola con el premier Silvio Berlusconi?
-Es complejo, pero hace parte de la dinámica de escándalos diarios que se desatan en Italia. En mi caso, lo que sucedió fue que un día me llamó mi jefe para decirme que no había llegado la orden de renovación de mi contrato como Asesora de Finmeccanica, que esto obstaculizaba seguir adelante con los contactos con Colombia y que por lo tanto me sugería que llamara al primer ministro Silvio Berlusconi, quien es buen amigo de mi esposo y conocía de mi labor en esta empresa. Llamé a su secretaria Marinella y le dejé la razón. Lo que yo ignoraba es que, debido a una investigación por extorsión al premier Berlusconi, tanto el teléfono de mi jefe como el de la secretaria del Premier estaban interceptados y por eso resulté en esta historia. Esto ya fue aclarado y no pasó a mayores.

Bueno, no pasó a mayores, ¿pero usted ya no tiene contrato con Finmeccanica?
-Aprovecho para aclarar que no fui despedida ni licenciada. Seguiré manejando las relaciones públicas entre Finmeccanica y los interesados en Colombia, pero no en la parte comercial. El caso es que simplemente el nuevo administrador delegado decidió no renovar mi contrato, ni el de ninguno de los asesores en el mundo. Esta no fue una acción en contra mía, fue una decisión general. Sin embargo, sigo haciendo gestiones con otras empresas e instituciones italianas interesadas en Colombia.

¿Cómo conoció a Silvio Berlusconi?
-Fue a través de mi marido, quien es amigo personal del Premier desde hace mucho tiempo. En el 2007, el embajador Sabas Pretelt de la Vega me llamó y me dijo: “Debbie, llevo seis meses tratando de pedir una cita con el presidente Berlusconi, pero es imposible. Por favor, ayúdame”. Sin ningún interés especial y con el apoyo de mi esposo, le ayudé y en menos de una semana el premier Berlusconi lo recibió incluso en su casa en Roma. Así fue que me di cuenta de que podía ser un puente efectivo entre Italia y Colombia y buscar mayor inversión y cooperación.

¿Alguna vez han estado en una fiesta del Primer Ministro?
-En su casa en Arcore, jamás. Lo que más me ha molestado de las informaciones publicadas es que trataron de insinuar que Berlusconi me dio el contrato de Finmeccanica para congraciarse conmigo. Eso es falso. Defiendo con vehemencia mi nombre y mi reputación porque no puedo permitir que enloden mi prestigio. Puede que a algunas actrices, cantantes o figuras de la farándula les sirvan este tipo de noticias, pero en mi caso, que soy relacionista pública internacional, es fatal. Por eso, quiero insistir que más que el dinero o el éxito, lo que más tiene importancia para mí es mi buen nombre y mi reputación. En eso no cedo absolutamente nada.

Si todo era claro, ¿por qué cree que un reconocido diario nacional publicó un artículo sobre usted con el titular, “La feliz pasarela del Ministerio de Defensa”?
-Que bueno que me pregunta por eso, porque la primera sorprendida fui yo. El artículo tenía doble filo. Aunque destacaban que yo soy asequible y amable, no tuvieron la delicadeza de llamarme y preguntarme, sino que, al contrario, publicaron una cantidad de chismes y falacias con halagos falsos e irónicos. Nunca supe qué intenciones había detrás de ese artículo, pero lo que sí tengo claro es que siempre hablo con la verdad y con la tranquilidad de conciencia de que no he actuado de manera ilegal ni he hecho nada que esté fuera de las reglas. De todas maneras, pareciera que ser bonita y tener éxito fuera un pecado o que para lograrlo hay que pasar atajos o acudir a patrañas retorcidas.

Pero, sin duda, ser bonita ayuda a abrir puertas…
-Bueno, eso es cierto. Pero en mi caso, que debo hablar ante altos funcionarios, hacer presentaciones de material de guerra, de comunicaciones o de seguridad, no basta solo con ser bonita. Imagínese si solo fuera empaque, sin nada adentro, y si no manejara bien los temas, simplemente, no pasaría de un amable gracias, pero nada en concreto.

¿Por qué cree que existe ese prejuicio en Italia respecto a las mujeres bonitas y exitosas?
-Es parte del machismo o envidia en este país que tiende a transformarse en una sociedad misógina y excluyente. Muchos no entienden que no siempre las mujeres bonitas llegan a un alto cargo después de haber pasado por la cama de alguno.

¿Y con quién más trabaja?
-Actualmente con otra empresa italiana. Estamos buscando abrir espacios en el Ministerio de Defensa ofreciendo unos automóviles blindados militares antiminas. Sin duda serían muy útiles porque nadie se imagina que un importante número de las bajas dentro de las filas militares son a causa de las minas antipersona; que hacer una mina de estas puede costar apenas cinco mil pesos, pero desactivarla, varios millones, sin sumarle las lesiones, mutilaciones y la vida de los soldados colombianos.

¿Cómo más ha ayudado a Colombia en Italia?
-Todo empezó en el 2004 cuando yo era una de las presentadoras del programa Torno Sabato de la RAI, junto a Giorgio Panariello, un conocido showman de la televisión italiana. Se emitía en horario triple A y por lo tanto comencé a ganar más reconocimiento. Siempre que podía hablaba bien de mi país, y un día el embajador de ese entonces, Fabio Valencia Cossio, me contactó y me dijo que quería que le ayudara a mejorar la imagen de Colombia. A partir de esto hicimos varias actividades con la Embajada, y después fue lo mismo con los otros embajadores, Luis Camilo Osorio y Sabas Pretelt de la Vega.

¿Cómo trabajó con los embajadores?
-Lo primero que hice fue a través de Telecom Italia, que se interesó en la telefonía en Colombia, pero, a pesar de que no se concretó nada, se abrieron las puertas con el presidente de ese entonces, Álvaro Uribe Vélez. Luego la moda colombiana llegó a las pasarelas de Milán: el Embajador muy amablemente me invitó a desfilar, pero yo le agradecí y le dije que mejor le ayudaba en relaciones públicas. Fue así que logré que al desfile de Identidad Colombia fueran varias personalidades, no solo de la farándula, sino de la política italiana, como Inazio La Russa, actual ministro de Defensa, y la presentadora de Mediaset, Paola Barale. Organicé una cena con varios artistas de la televisión y el cine, hice que recibieran el premio de Colombia es Pasión el diseñador Roberto Cavalli y el manager de Renault Fórmula Uno, Flavio Briatore. A Cavalli le insistí tanto, que finalmente fue a Colombia en el 2010, y llegó enamorado del país. Fueron muchas las actividades que organicé. Una que recuerdo con nostalgia fue la gestión ante Mohamed Al Fayed, el propietario de la tienda Harrod’s, quien incluso le envío al presidente Uribe una carta para ofrecerle la Semana de Colombia en Harrod’s, desafortunadamente por falta de presupuesto de Proexport en Londres, se perdió esa gran oportunidad.

¿Cuánto le pagaba la Embajada por esta actividad de relaciones públicas?
-Absolutamente nada, porque además jamás les pedí dinero. Incluso, muchas cenas y cocteles los pagué de mi bolsillo y en Milán le desbaraté la oficina a mi esposo para hacer un showroom con Hernán Zajar. Todo lo he hecho por amor a mi país y porque creo en su potencial. Cualquiera de las personas que aquí he mencionado se lo pueden corroborar.

La segunda parte de la polémica

El nombre de Debbie Castañeda volvió a aparecer en las investigaciones de la Fiscalía de Nápoles por un caso de supuestas comisiones ilegales. La ex Señorita Bogotá se pronunció al respecto mediante el siguiente comunicado.

«En relación con las noticias sobre el caso Finmeccanica –Sr. Alejandro Agag– en donde se hace referencia al hipotético pago de comisiones ilegales quiero aclarar algunos aspectos:
«Como consultora de Finmeccanica he presentado al Sr. Alejandro Agag a dicha sociedad que estaba interesada en desarrollar relaciones comerciales en un país del Medio Oriente donde el Sr. Alejando Agag tenía excelentes contactos comerciales.
«Uno de estos países estaba interesado en la realización de una línea metropolitana, es decir, se trataba de un país que no era Colombia y el objeto no era material militar.
«El Sr. Agag no tiene, y nunca ha tenido, relación alguna con el Gobierno colombiano.
«El proyecto no se concretó, no existe ningún contrato y no se pagó comisión alguna.
«Durante la interceptación telefónica con el director comercial de Finmeccanica, se hace referencia a una compensación que no era otra que mi hipotética expectativa, totalmente legítima, aunque nunca fue formalmente reconocida. La hipotética compensación se me hubiese dado por el trabajo que realizaba desde hacía más de un año y por el tiempo necesario para desarrollar el proyecto y la finalización de la obra (aproximadamente diez años).
«Por lo que a mí se refiere considero totalmente irreal y fruto de fantasía cualquier hipótesis de pagos por compensaciones ilegales.
«He dado todas las explicaciones necesarias a los jueces sobre el contenido de la interceptación telefónica.
«Quiero destacar que dichas explicaciones me han sido requeridas como testimonio.
«Por lo tanto no existe ningún procedimiento penal contra mi persona».

Debbie Castañeda

LO MÁS VISTO